Paulina Figueroa · 19 de octubre de 2026
Colocar en una taza una bolsita de té con agua caliente es una tarea sumamente sencilla que nos toma algunos segundos, pero sabías que el tiempo en que dejamos infusionar el té hace toda la diferencia en tu experiencia.
Es importante señalar que el tiempo de reposo o la temperatura a que debe estar el agua para la infusión varían según el tipo de hierbas y la intensidad de sabor y aromas que esperemos obtener.

Aunque le llamamos té a las bebidas calientes que salen de las hierbas, flores, hojas o raíces en realidad son infusiones, señala la UNAM. El verdadero té se hace exclusivamente con la planta Camellia Sinensis.
Las variedades de té dependen del grado de oxidación que tengan las hojas, es decir, del tiempo que se expongan al aire para que se sequen y oscurezcan. La oxidación altera la química de las hojas, de ahí que cada té adquiera distinto aroma, sabor, y fuerza.

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En el caso de la temperatura, el agua se puede hervir, pero los grados exactos varían según el tipo de té. Estos pueden oscilar entre los 50 ºC y 80 ºC si la variedad de té es verde o blanco, y entre 90 ºC y 95 ºC en el caso del té negro, de acuerdo con Té La Pastora.
Los tiempos estimados de inmersión, según la clase de té, son los siguientes:
Para las hierbas medicinales, como la manzanilla, poleo, tomillo y otras similares, incluso el rooibos, se puede alargar hasta 5-7 minutos el tiempo de reposo, sin embargo es excesivo para el té.

Debo confesar que soy de las personas que exprime la bolsitas de té “para sacarle todo a la hierba” pero resulta que es un mal hábito ¿por qué? Presionarla para extraer hasta la última gota aumenta la amargura y la cantidad de teína. Opta por un trato delicado, permitiendo que la magia del té se despliegue sin prisas ni presiones innecesarias.
Tampoco tiene ningún sentido pasarse el rato metiéndola y sacándola del agua porque no sirve para nada.