Paulina Figueroa · 7 de septiembre de 2026
¿Por qué los ingleses le ponen leche al té? no se trata de mero gusto sino que existe toda una historia detrás que si eres amante de la cultura inglesa o de la infusión debes de conocer.
Es importante señalar que aunque en la actualidad, en el mundo, se asocia el té con los ingleses, su origen es chino.
Durante milenios, el té fue una bebida medicinal que se obtenía hirviendo hojas frescas en agua. Pero hacia el siglo III d.C., se convirtió en un producto cotidiano dentro de la rutina de los chinos, y sin un enfoque únicamente medicinal, cuando comenzó su cultivo y procesamiento, señala National Geographic.

El té fue vendido en Londres por primera vez en 1657 por un hombre llamado Thomas Garraway. Lo vendía en una tienda en el centro de la ciudad y era considerado un artículo de lujo, señala el periodista Dan Saladino citado por la BBC.
En esa época, comprar té era señal de sofisticación. Pero no todos sabían qué hacer con el producto. Hay fuentes que muestran a algunos ingleses poniendo las hojas en remojo y luego las comían como si fueran mermelada sobre pan con mantequilla.
Los británicos obtuvieron su té de China hasta el siglo XVII, cuando hubo una ruptura de relaciones diplomáticas que suspendió el intercambio comercial.

Cuando el té comenzó a importarse de la India en el siglo XVII, cambió algunas costumbres de los británicos. La planta de té que más crecía en India era una subespecie llamada Camellia Sinensis Assamica.
El té Assam era más rico en su versión negra que verde y el proceso de oxidación que oscurece la hoja eliminó los tonos florales y le dio a la bebida un gusto más fuerte y malteado, por lo que se usó la leche para hacerlo más ligero. Por el contrario, el té que llegaba a Europa continental era de Indonesia, de sabor más ligero y sin necesidad de diluir.
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Aunque la versión anterior es una de las más escuchas y oficiales, se dice que lo ingleses también agregaban leche para evitar que el té caliente dañara las delicadas tazas de porcelana.
En el siglo XVII, las tazas de porcelana fina importada de China eran muy costosas y frágiles. Verter el té hirviendo podía agrietarlas, por lo que se añadía un poco de leche fría primero para regular la temperatura.
Durante mucho tiempo el orden también estuvo relacionado con las diferencias sociales y la forma en que se preparaba el té.
Históricamente, la leche era lo primero que se añadía al té para mantener la vajilla de porcelana fina como nueva. Las tazas modernas no lo necesitan, así que ahora normalmente se añade la leche después del té para suavizar su sabor, a veces amargo.

A la ceremonia inglesa de té se le conoce como ‘afternoon tea’ y se realiza todos los días entre las 16 y las 18 horas. El té suele acompañarse con bocados ligeros como sándwiches de pepino, scones con clotted cream, mermelada y diversos pastelillos.
Se dice que fue la duquesa Ana Russell quien inició la costumbre a mediados del siglo XIX como una forma de comer un tentempié entre las largas horas que dividían el almuerzo y la cena. Aunque al principio la costumbre era exclusiva de la realeza y las clases altas, pronto su consumo se popularizó entre las clases más bajas de la sociedad inglesa.