El amaranto: la semilla alta en proteína que supera al maíz, arroz y el trigo

Paulina Figueroa · 15 de octubre de 2026

El amaranto: la semilla alta en proteína que supera al maíz, arroz y el trigo

El amaranto es un superalimento que incluso, si observas, puedes encontrarlo entre las macetas callejeras, que resiste entre las grandes construcciones de la ciudad. Su color rojizo de sus espigas lo hace destacar de la maleza. Amaranto, “huauhtli” en la lengua náhuatl, significa la partícula mas pequeña dadora de vida.  

Es uno de los cultivos más antiguos de Mesoamérica y, de hecho, para las antiguas civilizaciones de esta región llegó a ser tan importante como el maíz y el frijol, destaca la organización CIMMYT. 

En 2016, el Gobierno capitalino declaró al amaranto, específicamente a la alegría de Tulyehualco, Xochimilco, Patrimonio Cultural Intangible de la CDMX. Desde 2017, el 15 de octubre es declarado el Día Nacional del Amaranto con el propósito de reconocer la importancia cultural, ecológica, social, agrícola y alimentaria de este cereal, así como su papel fundamental para el desarrollo campesino y el futuro de la nutrición de México y el mundo.

Varias alegrías de amaranto con chocolate
Alegrías de amaranto/ Foto: Shutterstock

Beneficios del amaranto

En sentido estricto el amaranto no es un cereal, sino un pseudocereal, es decir, que a pesar de no ser una gramínea su uso es igual o muy similar al de los auténticos cereales. 

Desde el punto de vista nutricional, el amaranto está muy cerca de lo que se considera la proteína ideal para el consumo humano tanto por su calidad como por su alto contenido proteínico (del 15 al 17%).  

La planta, además, tiene un importante contenido de lisina, un aminoácido esencial para la alimentación que comúnmente es limitado en otros cereales.

Semillas de amaranto sobre una cuchara de madera
Propiedades de las semillas de amaranto/ Foto: Shutterstock

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El amaranto también tiene propiedades que ayudan a la prevención de la diabetes y la regulación de la presión arterial y, desde el punto de vista gastronómico, se puede consumir como verdura cuando está tierno y como cereal cuando alcanza su madurez. Esta dualidad le confiere una gran vérsatil en cuanto a modos de preparación. 

El amaranto contiene más proteínas que el maíz y el arroz, y 80% más que el trigo; las vitaminas A, B, C, B1, B2 y B3, además de ácido fólico, calcio, hierro y fósforo, y es rica fuente de aminoácidos como la lisina, lo que coloca a nuestro delicado cereal no sólo como uno de los alimentos más completos, sino como el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano y uno de los 36 cultivos más prometedores del mundo.

Amaranto fresco y seco sobre una mesa
Amaranto fresco y seco/ Foto: Shutterstock

¿Cómo consumir el amaranto? 

Las hojas del amaranto se conocen como quintoniles (una clase de quelites) y se consumen frescas durante la estación de lluvias; las semillas, por su parte, pueden ser reventadas sometiéndolas a temperaturas de alrededor de 220 grados Celsius para elaborar las tradicionales alegrías, cereal de desayuno, harina, atoles, tamales, pinole, galletas, mazapanes, botanas, entre otros muy diversos productos. 

La planta del amaranto llega a medir hasta tres metros de altura y se puede aprovechar íntegramente: además de la alimentación humana es una buena opción de forraje, una fuente de colorantes (amarantina y betalaina) y también una planta de ornato.