Paulina Figueroa · 6 de noviembre de 2026
Si eres del porcentaje de la población que tira los restos de verduras en vez de comerlas temo decirte que estás dejando todos los beneficios en la basura. Una reciente investigación revela que los restos de comida contienen más fibra que lo que solemos comer.
Según los investigadores, al desechar los restos de frutas y verduras, como la cáscara y los tallos, las personas pierden importantes beneficios para la salud. Dejar de tirar a la basura esas valiosas partes de las frutas y verduras ricas en fibra, podríamos mejorar nuestra salud, reducir el desperdicio de alimentos y, además, ahorrar dinero.

En el estudio publicado en la Revista Internacional de Ciencias Alimentarias y Nutrición, los científicos analizaron frutas y verduras y midieron la cantidad de fibra en sus tallos, cortezas y cáscaras.
Los investigadores analizaron los componentes “de la raíz a la punta” de 12 frutas y verduras comunes, examinando la cantidad de fibra que contienen las partes comestibles de la planta que normalmente se desechan durante la preparación de los alimentos, como las cáscaras, las pieles, las semillas y los tallos.
Entre los productos frescos analizados se encontraban el betabel, el pimiento, el brócoli, la calabaza moscada, la coliflor, el apionabo, la col rizada, el hinojo, el kiwi, el puerro (poro), la piña y la sandía.

De estos 12 alimentos diferentes, los investigadores descubrieron que, en todos menos en dos (brócoli e hinojo), las partes desechadas de las plantas tenían un mayor contenido de fibra en peso que las porciones que se consumen habitualmente, y a veces mucho más.
De las frutas y verduras analizadas, estos fueron los tres alimentos que menos fibra había en su pulpa:
Por el contrario, en alimentos como el brócoli y el hinojo, las mayor fibra está en las partes que solemos consumir que las partes que solemos desechar. Por ejemplo, los tallos del brócoli contienen un 28 % menos de fibra por peso que los ramilletes.
El fisiólogo intestinal Balazs Bajka, del King’s College de Londres, y quien participó en la investigación, señaló que no se trata de animar a la gente a comer 100 gramos de piel y semillas de calabaza para aumentar la ingesta de fibra sino aprovechar mejor las partes de las frutas y verduras que a menudo se pasan por alto al incorporarlas a las comidas diarias.

La fibra es un tipo de carbohidrato de origen vegetal que el cuerpo humano no puede digerir ni absorber. A diferencia de otros nutrientes, pasa a través del estómago y el intestino sin descomponerse por completo, lo que resulta fundamental para el organismo.
Nos ayuda a mejorar la digestión, previene y alivia el estreñimiento al dar consistencia y suavidad a las deposiciones. Contribuye a disminuir el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos. Retarda la absorción de los azúcares, evitando picos de glucosa tras las comidas. Sirve como prebiótico (alimento) para las bacterias benéficas del colon, favoreciendo la salud inmunológica y digestiva.
Este truco es ideal para conservar, hasta por 2 semanas, las espinacas, perejil, cilantro y brócoli. ¡Dale play al video!