Paulina Figueroa · 27 de octubre de 2026
El furor por la proteína se ha disparado en el último año, ir al supermercado y encontrar productos que te prometen más proteína que el otro es un bombardeo: desde pan de caja, yogur, harinas, pastas, y la estrella de la proteína: los batidos pero ¿qué hay detrás de ellos y que tan saludables son? Entérate.
Los batidos de proteína han cobrado mucha popularidad en jóvenes, y quienes entrenan, ya que prometen aumento de masa muscular, pérdida de peso y mayor saciedad. En Alemania, el portal estadístico Statista reveló que el sector de los alimentos proteicos registró un considerable aumento de la facturación de alrededor del 25 % en el comercio minorista entre marzo de 2024 y marzo de 2025.

Las proteínas desempeñan un papel central en la formación y reparación de tejidos como los músculos, la piel y los órganos.
Las proteínas están formadas por muchos bloques de construcción, conocidos como aminoácidos. Nuestro cuerpo necesita proteínas en la dieta para suministrar aminoácidos para el crecimiento y mantenimiento de nuestras células y tejidos. Nuestro requerimiento de proteínas en la dieta cambia a lo largo de la vida.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda que los adultos consuman al menos 0.83 g de proteína por kg de peso corporal al día.
Los adolescentes deberían consumir algo más de proteínas, ya que todavía están creciendo. En este caso, la fórmula es de 0.9 g de proteínas por kg de peso corporal. Y deberían consumir algo más todavía, concretamente un gramo de proteínas por kg de peso, las personas mayores de 65 años, así como los niños de entre uno y cuatro años, según la Sociedad Alemana de Nutrición (DGE).
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Una encuesta publicada en 2024 por la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y citada por el medio DW, reveló que los hombres jóvenes recurrían a los suplementos proteicos con mayor frecuencia que las chicas, sobre todo para hacer deporte y desarrollar la musculatura. Las chicas los tomaban para llevar una alimentación equilibrada y perder peso.
Es importante señalar que un consumo excesivo de proteína puede resultar perjudicial a largo plazo, según la DGE. Diversos estudios han demostrado que los niños que ingieren muchas proteínas, sobre todo de origen animal, tienen un aumento de peso con mayor frecuencia y que, en algunos casos, también comienzan antes la pubertad.
Pero, sobre todo, un exceso de proteínas puede sobrecargar y dañar los riñones, especialmente si bebemos demasiado poco o si ya existe una lesión renal previa.

Los especialistas ven con escepticismo los batidos de proteínas porque pueden hacer que los adolescentes coman menos comidas convencionales y, por tanto, consuman menos fibra, micronutrientes y grasas saludables.
Además, contrario a lo que se piensa, los polvos o las barritas proteicas no solo suelen estar enriquecidos con vitaminas y minerales, sino que también contienen ingredientes cuestionables, como edulcorantes, azúcar, aditivos y aromas. La Universidad Alemana del Deporte de Colonia ha encontrado sustancias dopantes en productos proteicos que se anunciaban para desarrollar la musculatura.
DW cita a especialistas que recomiendan el consumo de suplementos proteicos para personas que tienen alergias, problemas digestivos, dificultades para masticar o tragar, o quienes tienen una sensación de hambre muy reducida.
Señala que ni siquiera los deportistas con mayores necesidades de proteínas tienen que recurrir a productos proteicos especiales, ya que no hay pruebas científicas de que nuestro organismo necesite suplementos alimenticios enriquecidos con proteínas cuando es sometido a un mayor esfuerzo.