Lo primero que debes hacer es quitar la piel con mucho cuidado de no romper la carnita que queda. ¡No la tires! Esta parte es la que aporta mejor sabor a las preparaciones así que puedes agregarla a los caldos -como el bisque- o salsas y retirarla cuando termine la cocción.
Con mucho cuidado quita las patitas. Te darás cuenta de que en la curvatura inferior de los camarones hay una línea negra: procura rasparla con un tenedor sin dañar mucho la pulpa.
Toca la piel. Lo más sencillo es insertar un palillo o uno de los dientes del tenedor en la parte superior. Haz palanca y retira cada una de sus partes. Si quieres dejar la colita por estética, ten cuidado de no romperla. La piel también sirve para hacer caldos, así que no las tires.
Una vez que tienes a los camarones desnudos es momento de abrirlos. Toma un cuchillo filoso y haz un corte ligero en toda la joroba sin abrirlos completamente.
Encontrarás una línea negra que es el intestino que recorre de cabeza a cola, retíralo. Es posible que se rompa pues es muy endeble; procura que no se embarre en toda la carne y que quede limpio. Si te da más seguridad, enjuaga y seca muy buen para que no pierda sabor.
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Prepara otra receta con camarón fresca, como estas empanadas.