Paulina Figueroa · 24 de junio de 2026
En un momento en el que existen miles de propuestas gastronómicas emergiendo cada día, y donde las reseñas de comida se vuelven vacías, encontrar un espacio que tenga alma y profundidad se siente un apapacho.
Milli Cocina de Maíces, de Leobardo Tellez Pérez, va más allá de ser un restaurante, se trata de un colectivo de migrantes de retorno que descubrieron que el sueño mexicano sí existe y está en San Mateo Ozolco, Puebla.
En entrevista con Leobardo, originario de la comunidad, afirmó que estar en Estados Unidos les hizo valorar “quiénes somos”. Milli se ubica en San Pedro Cholula en Puebla, alejado de lo que denominamos la “zona turística” pero muy cerca del campo y la milpa.
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En este acogedor espacio existe un sistema colaborativo en donde hay proyectos de mexicanos que se sienten orgullosos de sus orígenes, como Mazolco el emprendimiento de Paty quien vende tostadas, nachos y totopos hechos con el maíz que siembra y que se vende a grandes restaurantes y tiendas.

El éxito de Milli va más allá de servir un plato delicioso, su labor radica en habitar su territorio y que puedan seguir sembrando maíz de forma tradicional. En los platillos se honran los sabores de San Mateo Ozolco y la sabiduría de nuestras ancestras.
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El trabajo detrás del campo se siente en cada uno de los platillos que pude probar, la frescura de los quelites y las verduras, lo tierno de los frijoles o el maíz que hicieron posible cada uno de los platos que llegan hasta la mesa.
Enlisté cada uno de los platos que comí en Milli Cocina de Maíces y lo hice para no olvidar y para volver a los sabores.

El sueño de Leobardo está alejado de Estados Unidos, su motivación es transmitirle a sus hijos el cuidado y respeto por nuestras tierras, la preservación y amor por las recetas de las abuelas. El compartir a través de la milpa; que sepan que la generosidad es algo que los mexicanos sabemos tener porque nuestra tierra no lo enseña.
Milli es para quien no solo quiere comer rico, sino para quienes buscan conectar con nuestra madre tierra, para quienes saben que un platillo no es gracias al chef, la cocinera o quienes están en la cocina sino de muchas otras manos más que cuidan, rezan, y trabajan día y noche el campo.
Si tienes ganas de conocer más de Milli, Leobardo y su equipo organizan experiencias para habitar el territorio, talleres de nixtamalización, rituales a la madre tierra, caminata entre volcanes, talleres de cultivo en Yunta, recolección de quelites, talleres de tlachique y mucho más.