Daniel Medrano · 11 de agosto de 2026
Durante la mañana del 10 de agosto un terremoto de magnitud 7.4 en la escala de Richter sacudió Colombia dejando cientos de heridos y al menos 224 personas fallecidas, así como una gran cantidad de construcciones dañadas. El fenómeno ocurrió por un movimiento de las placas tectónicas llamada subducción, de acuerdo con lo que apuntan especialistas.
Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano aseguró que se trata del sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país, además, la dependencia anunció que hasta las 18:30 horas del 20 de enero se habían registrado al menos 47 réplicas, de las cuales la más fuerte ha tenido una magnitud de 4.8.
El Servicio Geológico del país también señaló que la actividad sísmica que tuvo lugar en la zona responde a la dinámica tectónica natural del occidente colombiano y se asocia directamente con la placa de Nazca.
En la zona que ocurrió el sismo se encuentra uno de los puntos principales de interacción entre la placa de Nazca que queda debajo de la placa Sudamericana, fenómeno al que se le denomina subducción y ocurre cuando una placa se interpone por debajo de otra, lo que genera una actividad sísmica intensa.
“Se le llama subducción al proceso en el cual una placa tectónica se mete, o se subduce, debajo de otra. Siempre la placa más densa es la que va abajo y la menos densa es la que va arriba, es decir, la placa más densa siempre se desliza por debajo de la menos densa” , explica a El Sabueso el jefe del Servicio Mareográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Octavio Gómez Ramos.

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El especialista apunta que en el Pacífico, tanto en la costa de México como en la de Colombia, la placa más densa es la oceánica –la que está del lado del mar– y la menos densa es la continental –la que está del lado de la Tierra–.
Colombia es un país sísmicamente activo debido al encuentro de las placas tectónicas antes mencionadas. Estas placas, rígidas y frías, forman la capa superficial de la Tierra y se mueven constantemente, como piezas de un rompecabezas. Ese movimiento y la interacción entre ellas es lo que puede generar terremotos, de acuerdo con la BBC.
Colombia registra alrededor de 2 mil 500 sismos al mes, lo equivalente a aproximadamente 80 al día. La gran mayoría son de magnitud baja, al punto de que son imperceptibles para la población, no obstante, quedan registrados en los reportes técnicos.
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Otro de los detalles que también tienen relación con la actividad sísmica de Colombia es que el país se encuentra ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja que rodea al Océano Pacífico y concentra la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica a nivel mundial.
El terremoto de Colombia y los de Venezuela no tienen relación directa, ya que ocurrieron por mecanismos tectónicos completamente distintos, aunque ambos países forman parte de una región sísmicamente activa, de acuerdo con la BBC.
El sismo colombiano del 10 de agosto de 2026 se originó por subducción, que es cuando una placa se coloca debajo de otra.
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En cambio, los sismos de Venezuela del 24 de junio de 2026 –magnitudes de 7.2 y 7.5– se produjeron por un movimiento lateral o de rumbo. Las placas del Caribe y Sudamericana se rozaron horizontalmente a lo largo de fallas como la de Boconó. Es decir, no hay subducción, sino que las placas se deslizan de lado.

Ambos países comparten la placa Suramericana y la del Caribe, por lo que pertenecen a un mismo sistema tectónico regional, sin embargo, la conexión entre estos eventos concretos es muy indirecta. Un temblor en Venezuela no implica que vaya a ocurrir otro en Colombia, ni viceversa.
Una de las dudas más frecuentes en relación a los sismos o cuando ocurre uno con una intensidad fuerte es este tipo de fenómenos se pueden predecir, sin embargo, El Sabueso ya ha desmentido que sea posible, pues hasta la fecha no existe ninguna técnica científica que permita predecir con anticipación cuándo, dónde ni qué magnitud tendrá un sismo.
El Servicio Sismológico Nacional (SSN) de México ha explicado que ni siquiera países con tecnología muy avanzada, como Estados Unidos o Japón, han logrado desarrollar un método confiable de predicción de temblores. La única certeza en zonas de alta actividad sísmica es que los sismos ocurren de manera constante y que la mejor estrategia es estar preparados.
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El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) refuerza este punto, ya que ni ellos ni otros científicos han predicho jamás un gran terremoto, no saben cómo hacerlo y no esperan lograrlo en un futuro previsible.
Por eso las autoridades, como la Coordinación Nacional de Protección Civil, insisten en que cualquier alerta en donde se asegure que pronto va a temblar, como las que suelen circular en redes sociales, son falsas y que la información confiable solo debe consultarse en fuentes oficiales.