SpaceX: ¿qué se sabe sobre los restos de propulsores hallados en el fondo marino de Tamaulipas?

Kenia Hernández Rivera · 31 de julio de 2026

SpaceX: ¿qué se sabe sobre los restos de propulsores hallados en el fondo marino de Tamaulipas?

Los restos de propulsores de SpaceX, la empresa aeroespacial fundada por Elon Musk, llegaron a territorio mexicano desde 2024. Incluso ya existen evidencias de estructuras metálicas sumergidas en el fondo marino frente a Playa Bagdad, en Matamoros, Tamaulipas, según Jesús Elías Ibarra Rodríguez, presidente de Conibio Global A.C., organización ambientalista que la semana pasada realizó su sexta manifestación pacífica contra la basura espacial de la compañía. 

La asociación sostiene que estos residuos representan un riesgo potencial para los ecosistemas del Golfo de México y cuestiona que, hasta ahora, no exista una evaluación científica que determine si los materiales liberan sustancias contaminantes.   

El viernes 24 de julio de 2026, la nave Starship despegó de Starbase  su decimotercer vuelo de prueba. De acuerdo con SpaceX, la misión inició con el encendido de los 33 motores Raptor 3, la tercera generación de motores de metano y oxígeno líquido, instalados en el propulsor Super Heavy. 

Después ascendió sobre el Golfo de México y logró desplegar “con éxito” 20 satélites Starlink. Sin embargo, Ibarra Rodríguez asegura que el propulsor pudo haber caído por cuarta ocasión en territorio mexicano. 

Starbase se ubica en Boca Chica, Texas, a unos 3.6 kilómetros de la desembocadura del río Bravo, en la frontera entre Matamoros (México) y Brownsville (Estados Unidos). En ese complejo industrial SpaceX fabrica, prueba y lanza el sistema Starship. La instalación obtuvo el reconocimiento oficial como ciudad en mayo de 2025 y funciona como un “puerto a las estrellas”, desde donde los prototipos pasan de la línea de ensamblaje a la plataforma de lanzamiento en poco tiempo.

No obstante, su cercanía con México ha despertado preocupación por los posibles impactos ambientales. Conibio Global afirma que el ruido de los lanzamientos altera a las aves migratorias; las vibraciones, que la organización compara con “mini sismos”, provocan fracturas en ventanas y estructuras de viviendas y se perciben hasta a 100 kilómetros de distancia; además, las explosiones de los propulsores dejan basura espacial en playas mexicanas y hay una disminución de hasta 60 % en la actividad pesquera de Playa Bagdad debido al alejamiento de los cardúmenes. 

Aves migratorias y especies de tortugas marinas peligran por misiones de SpaceX

El presidente de Conibio Global explica en entrevista con El Sabueso que los primeros vuelos de prueba de Starship provocaron la caída de propulsores en aguas cercanas a la costa mexicana. Después de las explosiones aparecieron en Playa Bagdad tanques, fragmentos metálicos, plásticos y materiales aislantes utilizados en los cohetes. 

Además, denuncia que una plataforma estadounidense ingresó a aguas mexicanas para recuperar únicamente los motores de los propulsores, mientras dejó el resto de los residuos en el sitio.

“Los primeros propulsores comenzaron a caer en 2024. SpaceX construyó esa base espacial hace más de seis años y, desde el inicio del proyecto, existía una opinión técnica de México en contra de instalarla a cuatro kilómetros del territorio nacional. La razón fue que esa zona forma parte de un corredor binacional protegido por instituciones ambientales, ya que alrededor del 80% de las aves migratorias pasan por ahí”, afirma.

De acuerdo con el sitio oficial de Starbase, la base espacial inició operaciones con vuelos de prueba en 2019, aunque la construcción del complejo comenzó en 2014. Respecto al impacto ambiental sobre las aves migratorias, la organización American Bird Conservancy (ABC) expresó su preocupación en 2022. En un artículo señaló que los terrenos públicos federales y estatales que rodean las instalaciones de SpaceX en Boca Chica sirven como hábitat para cientos de miles de aves durante todo el año. 

Especies migratorias como el cuco piquigualdo y la reinita alidorada utilizan esa zona cada primavera y otoño para descansar antes de continuar su recorrido entre Norteamérica y Sudamérica, pasando por México. Además, especies que se reproducen en el área, como la garceta rojiza y el chorlito de Wilson, anidan en zonas de conservación contiguas.

“Además de las aves amenazadas y en peligro de extinción, el área que rodea el sitio de SpaceX ofrece un hábitat sensible para otras especies protegidas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos, entre ellas el ocelote y varias especies de tortugas marinas”, indicó entonces ABC. La organización añadió que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) identificó ese sitio como un recurso acuático de importancia nacional.

Varias de esas especies también habitan en México. La tortuga lora anida exclusivamente en las costas del Golfo de México, principalmente en Tamaulipas. La tortuga carey se distribuye tanto en el Golfo de México y el Caribe como en el océano Pacífico, de acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). A su vez, Oceana identifica al Golfo de México como una de las principales zonas de reproducción de la tortuga verde.

“Nuestra organización monitorea especies en peligro de extinción y desarrolla acciones de conservación, entre ellas las dirigidas a la tortuga lora, una especie endémica del Golfo de México que habita Playa Bagdad desde hace más de una década. Desde el principio sabíamos que el impacto sería preocupante. En 2024 comenzaron los vuelos de prueba con los propulsores Super Heavy. El primero cayó en territorio mexicano. Después de la separación de la nave en órbita, el propulsor fue dirigido al Golfo de México y explotó frente a Playa Bagdad. Días después llegaron tanques, plásticos y materiales aislantes utilizados en el recubrimiento interno del propulsor”, relata Ibarra Rodríguez.

Un mapa compartido con El Sabueso por Conibio Global, elaborado con apoyo del Centro de Investigación y Desarrollo en Ingeniería Portuaria, Marítima y Costera (CIDIPORT) de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), ubicó esos restos a 33 kilómetros de Starbase, 20 kilómetros de la frontera entre México y Estados Unidos y 21 kilómetros de Playa Bagdad.

Compartido por Conibio Global a El Sabueso.

Daños en el fondo marino de México; plataforma extranjera extrae ilegalmente desechos espaciales

En 2025, Conibio Global presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por la incursión no autorizada de la plataforma extranjera LB Jill y por la presunta extracción ilegal de desechos espaciales en territorio mexicano. Según el documento, la embarcación operó entre el 13 y el 22 de julio frente a las costas de Tamaulipas, dentro de la Zona Económica Exclusiva de México.

“Realizó maniobra de extracción de desechos espaciales sin autorización federal mexicana, como lo mencionó la Secretaría de Marina junto a la presidenta Claudia Sheinbaum en la mañera del 23 de julio de 2025. Durante esa incursión se constató que dicha embarcación retiró estructuras metálicas de gran tamaño (motores Raptor), presumiblemente correspondientes a fragmentos del propulsor Starship 8”, se lee en la denuncia.

La evidencia se obtuvo durante la “Expedición Booster 2025”, realizada en noviembre de ese año con apoyo de CIDIPORT. Mediante un sistema de mapeo submarino con ondas HAZ, el equipo generó imágenes tridimensionales del fondo marino. Con esos trabajos identificó tres socavones en el lecho marino, donde la plataforma presuntamente apoyó su estructura, además de una cuarta cavidad que podría corresponder al punto de aterrizaje o explosión del propulsor.

También detectó zanjas que, según la organización, corresponden al arrastre de los motores Raptor antes de subirlos a la plataforma. En el perímetro localizaron fragmentos metálicos de entre dos y 10 metros de longitud, atribuidos a componentes sólidos del propulsor Starship 8.

Imagen compartida por Conibio Global. Edición: El Sabueso.

Mantendrán labores de documentación

Cuestionado sobre ese episodio, Ibarra Rodríguez asegura que la plataforma estadounidense no acudió a retirar la basura espacial, sino únicamente los motores de los propulsores debido a su alto valor económico. En 2019, Elon Musk publicó en su cuenta de X que el costo de cada motor Raptor 1.0 era inferior a un millón de dólares. En esa misma publicación indicó que el objetivo para las versiones Raptor 2 y Raptor 3 consistía en reducir el costo a un rango de entre 200 mil y 250 mil dólares por unidad mediante fabricación aditiva e integración simplificada.

“Detectamos que todo esto estaba a 30 metros de profundidad. Con esta misión obtuvimos la primera evidencia que confirma que la basura espacial está llegando a México, que el propulsor cayó en territorio nacional, explotó y que los restos permanecen en el fondo del mar”, afirma el presidente de Conibio Global en entrevista con esta unidad de verificación de Animal Político.

Tras esa misión, la organización utilizó un submarino no tripulado para documentar el crecimiento de vegetación marina y esponjas sobre la estructura metálica. De acuerdo con Jesús Ibarra, esto podría representar un riesgo para la cadena alimenticia marina si los materiales contienen sustancias contaminantes, una posibilidad que hasta ahora no ha sido evaluada mediante estudios científicos.

“Aún no existen estudios que determinen si el recubrimiento de los aislantes de los propulsores tiene algún grado de contaminación”, añade.

Según el presidente de Conibio Global, hasta el momento se han identificado tres propulsores que cayeron en territorio mexicano. Sin embargo, solo uno ha sido localizado, documentado y estudiado; los otros dos permanecen a mayor profundidad y continúan en proceso de búsqueda.

Sobre las labores de limpieza, Ibarra Rodríguez sostiene que el año pasado SpaceX intentó enviar a siete personas, mediante una empresa privada dedicada al saneamiento de océanos, para retirar los residuos. Pero considera que ese esfuerzo fue insuficiente. “Siete personas con siete bolsas no pueden limpiar 40 kilómetros de Playa Bagdad cuando se trata de microbasura”, afirma.

Los restos que permanecen en el fondo del mar. Imagen: Conibio Global compartida a El Sabueso.

En el sitio oficial de Starbase no hay información sobre labores de limpieza en playas mexicanas. Los comunicados disponibles se refieren a jornadas de limpieza en el condado de Cameron y en la playa Boca Chica, ambas ubicadas en Texas.

Si bien ningún tratado internacional establece de forma expresa la obligación de retirar los restos de objetos espaciales que caigan en otro país, el Convenio sobre la Responsabilidad Internacional por Daños Causados por Objetos Espaciales, vigente desde 1972, dispone que el Estado lanzador responde por los daños que estos ocasionen en la superficie terrestre. Por ello, este instrumento puede servir de base para reclamar reparaciones o solicitar la remoción de los residuos.

Ibarra Rodríguez señala que, aunque el Gobierno federal anunció inicialmente que evaluaba emprender acciones legales contra SpaceX, esa postura se ha moderado. Añade que Sheinbaum cuenta con los estudios elaborados por su organización y sostiene que estos muestran un nivel de contaminación significativo.

Asimismo, asegura que algunas dependencias federales clasificaron la información relacionada con los desechos espaciales como un asunto de seguridad nacional, lo que, a su juicio, ha limitado el acceso de periodistas y organizaciones civiles a datos oficiales.

La organización también advierte que el próximo lanzamiento de SpaceX contempla una trayectoria sobre la franja fronteriza del norte de México —Baja California, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas— antes del aterrizaje del cohete, de más de 125 metros de altura.

Conibio Global adelanta que mantendrá sus manifestaciones y las labores de documentación, además de preparar una nueva exploración del fondo marino con el objetivo de localizar los propulsores restantes.

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