Hundimiento en la CDMX: ¿por qué ocurre y cuáles son los principales riesgos a futuro?

Daniel Medrano · 6 de mayo de 2026

Hundimiento en la CDMX: ¿por qué ocurre y cuáles son los principales riesgos a futuro?

La Ciudad de México ha sido estudiada desde hace varios años debido a que presenta hundimientos del subsuelo. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) reveló que algunas zonas de la capital se hunden dos centímetros cada mes. 

De acuerdo con el estudio de la NASA, la Ciudad de México está construida sobre un acuífero, además de ser el hogar de alrededor de 20 millones de personas. Razón por la que el bombeo intensivo de agua subterránea y el desarrollo urbano han provocado la compactación del antiguo lecho lacustre bajo la ciudad durante más de un siglo.

El análisis encabezado por la NASA fue realizado con información del satélite NISAR (Radar de Apertura Sintética) que  monitorea la Tierra con radar de apertura sintética para detectar cambios milimétricos en la superficie.

¿Qué provoca el hundimiento de la CDMX?

Eric Esparza, especialista en geología estructural, explica a El Sabueso que la ciudad está construida sobre lo que antes era el Lago Texcoco, por lo que el suelo es principalmente de arcilla, un material que actúa de la misma manera que una esponja llena de agua.

Es decir, cuando el agua se encuentra ahí, sostiene el peso de los edificios y de toda la ciudad, pero cuando se extrae mucha agua de los pozos de la zona, los espacios que antes tenían agua se van quedando vacíos. 

La gravedad ejerce su principio y el peso de la ciudad aplasta la arcilla seca y el suelo se compacta, generando hundimientos.

Un estudio publicado en la revista Scientific Reports por cuatro investigadores menciona que tras medir los cambios de la elevación de toda la Ciudad de México, entre 2011 y 2020, se determinó que la subsidencia –hundimiento progresivo– no es uniforme y que uno de sus principales factores es la extracción excesiva de agua subterránea. 

A causa de la crisis de agua, el subsuelo actúa como si fuera una esponja, es decir: se le saca el agua y después pierde su forma porque baja su volumen. 

Zonas más afectadas: el Ángel de la Independencia y el AICM

La NASA compartió cuáles son las zonas más afectadas, con hundimientos de hasta dos centímetros por mes y las señaló en una imagen con color azul. Entre ellas se encuentra el monumento del Ángel de la Independencia, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Lago de Chalco.

El análisis establece que las zonas antes mencionadas presentan un hundimiento superior a dos centímetros mensuales, por lo que estos espacios presentan un hundimiento de hasta 24 centímetros por año.

El geólogo apunta que uno de los casos de hundimiento más visibles se puede ver en el Ángel de la Independencia, pues pareciera que el monumento está creciendo, pero en realidad permanece en su lugar, mientras que las calles y lugares a su alrededor se están hundiendo.

La columna del monumento se encuentra anclada a una capa profunda de suelo firme, a través de pilotes de acero y concreto, es como si un poste estuviera clavado profundamente a una “cubeta de lodo”, mientras que las banquetas y calles de Paseo de la Reforma descansan sobre ese “lodo” –capas de arcilla del antiguo Lago Texcoco-, por lo que cuando se extrae agua del acuífero, la arcilla se compacta y el nivel del suelo baja, añade el especialista.

“Como el monumento no se mueve, pero el suelo sí, el monumento queda sobresaliendo. Es por eso que para que la gente pueda seguir entrando, han tenido que construir escalinatas adicionales alrededor de la base original a lo largo de los años”.

El Ángel de la Independencia se inauguró en 1910 y en ese entonces tenía nueve escalones; sin embargo, a causa del hundimiento se le han agregado al menos 14 escalones más con el paso de los años.

Imágenes del Ángel de la Independencia de cómo luce ahora y como era antes.
Imágenes del Ángel de la Independencia de cómo luce ahora y como era antes.

La siguiente imagen muestra espacios con colores amarillos y rojos, los cuales, según la NASA, probablemente corresponden a señales de ruido residual –ruido del ambiente que perdura en un lugar determinado cuando se suprimen los ruidos específicos sometidos a estudio–, el cual se espera disminuya a medida de que el NISAR consiga obtener más datos.

Fuente: Captura de pantalla de imagen compartida por la NASA.
Fuente: Captura de pantalla de imagen compartida por la NASA.

El especialista destaca que además de las zonas que menciona la NASA, también hay puntos en específico en diferentes alcaldías que presentan la problemática, como Iztapalapa, principalmente en colonias como Santa Cruz Meyehualco y Ejército de Oriente, en donde el suelo no solo baja, sino que se fractura, generando grietas que atraviesan casas y calles. 

Otro punto importante es la colonia Mar, de la alcaldía Tláhuac, que es considerada altamente vulnerable a inundaciones porque el suelo ha quedado por debajo de los niveles de desagüe. 

El estudio de la revista Scientific Reports también detalla que la subsidencia afecta la infraestructura del sistema de transporte colectivo Metro. Resultados de la investigación revelan que se producen altos gradientes de velocidad de subsidencia sobre zonas de transición abrupta entre áreas estables y de rápida subsidencia.

Lo anterior ha provocado cambios de pendiente de hasta 3.5% en un periodo de 20 años y desplazamientos diferenciales entre columnas. El estudio sugiere que en algunas ubicaciones del Metro las consecuencias del hundimiento han comprometido el diseño de seguridad del frenado del tren, aumentado el riesgo de inundación y deformación de las vías, así como reducir la vida útil prevista de 50 años de los pasos elevados del medio de transporte.

Riesgos del hundimiento acelerado del suelo de la CDMX

Las afectaciones en el suelo de la capital no solo son estéticas, sino que responden más a fallas estructurales sistémicas.

Uno de los principales problemas a los que se puede exponer la ciudad es la inoperancia del sistema de drenaje, pues la capital fue diseñada para que el agua de lluvia y los desechos fluyan por gravedad hacia el exterior, por lo que al hundirse la zona central, el suelo queda por debajo del nivel de los túneles de salida, puntualiza Eric Esparza.

“En este caso, el agua ya no saldría, al contrario puede devolverse, lo que obligaría a que se tengan que utilizar plantas de bombeo y aumentaría el riesgo de inundaciones catastróficas”, añade.

El geólogo advierte que el hundimiento altera la respuesta del suelo ante los sismos. Un suelo más compacto y deformado puede amplificar las ondas sísmicas en ciertas zonas, además, el paso de vehículos pesados puede generar a largo plazo vibraciones que los vecinos percibirán como microsismos.      

La UNAM señala que debido a que la Ciudad de México está en lo más bajo de un valle, el agua de las montañas baja y se estanca, causando inundaciones. Al mismo tiempo, el hundimiento está rompiendo el suelo, creando grietas. El gran temor es que el agua sucia de las calles se filtre por esas aberturas y contamine las reservas de agua limpia que se encuentran en el fondo de la tierra. 

En la actualidad, 70% del agua potable de la capital proviene de pozos de extracción de agua subterránea, detalla la máxima casa de estudios, lo que sigue agotando los acuíferos de la región. Si este líquido se contamina, el escenario se prestaría para una crisis de contaminación del agua.

Para Eric Esparza, se corre el riesgo de la inhabitabilidad, si no existe un cambio de gestión en los próximos años, es posible que varias colonias sean declaradas inhabitables debido principalmente al colapso de los servicios básicos.