Kenia Hernández Rivera · 15 de marzo de 2026
“Piel de ángel”, “eterna juventud”, “belleza natural” y “K-Beauty” son expresiones que se repiten en los contenidos sobre cuidado de la piel que circulan en redes sociales. En ese universo digital, las protagonistas suelen ser mujeres jóvenes y adultas que comparten rutinas, recomiendan productos o muestran transformaciones.
Pero el fenómeno también alcanza a las niñas, incluso algunas marcas de cosméticos ya las consideran un público potencial y promueven productos dirigidos incluso a menores desde los tres años, como Rini.
En los últimos años, el cuidado de la piel dejó de ser una práctica básica de higiene o bienestar para convertirse en una industria multimillonaria y en un fenómeno cultural impulsado por las plataformas digitales. Rutinas de diez o más pasos, fórmulas especializadas y tendencias virales forman parte del skincare.
Sin embargo, especialistas en dermatología advierten que la multiplicación de productos no necesariamente se traduce en mejores resultados. También señalan que gran parte de estos discursos se sostienen sobre un entramado sociocultural complejo, a menudo criticado por reforzar exigencias estéticas y estándares de belleza difíciles de alcanzar.
“Sí, cada vez vemos más pacientes usando muchos productos. Las tendencias, sobre todo el K-beauty o skincare coreano, promueven rutinas de muchos pasos y eso ha influido bastante”, comenta la dermatóloga Carla Fernández. “Cada lanzamiento promete algo nuevo y eso hace que la gente quiera probar más productos (…) En adolescentes lo ideal es simplificar: muchas veces menos es más, y una rutina de dos pasos suele ser suficiente”.
En palabras de la especialista, el crecimiento del mercado también alimenta esta dinámica. Recientemente han surgido nuevas marcas, se ha intensificado la competencia y cada lanzamiento promete innovaciones o beneficios adicionales, lo que impulsa a los consumidores a probar constantemente nuevos productos. En medio de esta oferta creciente, surge una pregunta: ¿son realmente necesarios tantos pasos y cosméticos?
@natiemkbeautyEu amo esses vídeos e vocês ? Minha fav é a @manel ✨❤️ #skincare #asmr #skincareasmr
De acuerdo con el portal de estadísticas Statista, se estima que en 2026 el mercado global del cuidado de la piel generará ingresos por alrededor de 206,600 millones de dólares. La magnitud de este negocio también se refleja en el mundo digital. En plataformas como TikTok la etiqueta #skincare se ha convertido en una de las más populares y de mayor crecimiento, con millones de visualizaciones en todo el mundo.
Solo en los últimos siete días, esta red registró más de 95,000 publicaciones relacionadas con el tema y alrededor de 48 millones de visualizaciones, según datos públicos de TikTok. Al buscar el término en la plataforma predominan videos de mujeres que muestran sus rutinas de belleza y explican cómo tratar problemas como el acné, los poros abiertos y los puntos negros.
Igual circulan contenidos sobre tendencias específicas como el skin cycling —que alterna días de tratamiento con días de recuperación— y el slugging, una técnica nocturna orientada a hidratar pieles secas. Entre ese flujo de videos también aparecen algunos protagonizados por niñas.
El peso de las redes sociales en el consumo de cosméticos es evidente. Según el reporte 2025 del sitio Clean Skin Club, 71 % de los consumidores afirma descubrir nuevos productos para el cuidado de la piel a través de estas plataformas, mientras que 81 % reconoce sentirse influido por las reseñas y recomendaciones de creadores de contenido (influencers) al momento de decidir qué comprar.
El comercio digital también ha ganado terreno. Durante el último año, 35 % de los compradores adquirió algún producto de cuidado de la piel durante transmisiones en vivo, como TikTok LIVE e Instagram Live, una cifra que supera 13 % registrado el año anterior. Entre los ingredientes más buscados destaca el retinol, considerado el cosmético con mayor volumen de búsquedas en internet y de visualizaciones en TikTok durante 2025.
El mismo reporte señala que, en Instagram, solo 4 % de las cuentas relacionadas con dermatología están gestionadas por dermatólogos certificados, lo que pone en duda la confiabilidad de muchos de los consejos sobre cuidado de la piel que circulan en redes sociales y que influyen en millones de usuarios.
“Falta educación respecto al cuidado real de la piel. Hay demasiada información circulando, y la clave es aprender a simplificar, entender tu tipo de piel y priorizar productos con respaldo científico sobre las modas”, añade la especialista.
Sigue nuestra cobertura especial por el 8M: Editatonas y una escuela de mujeres wikipedistas: ¿cómo reducir brechas de género?
A este escenario se suma la participación de niñas y niños en el fenómeno de hiperconsumo vinculado con el cuidado de la piel. Datos de Clean Skin Club indican que la generación Alfa —personas nacidas entre 2010 y 2025— inicia el contacto con productos de skincare alrededor de los ocho años, es decir, cinco años antes que la generación Z (1997-2017). Las tendencias difundidas en TikTok influyen de forma importante en este acercamiento temprano.
El interés de las marcas por este nuevo público también resulta evidente. En noviembre de 2025, la actriz canadiense Shay Mitchell anunció el lanzamiento de su marca de cosméticos Rini, orientada a niñas y niños desde los tres años. En su sitio web, la firma ofrece mascarillas hidratantes y otros productos con formas de unicornio o panda por aproximadamente 5 euros —unos 6 dólares— cada una.
Otras compañías avanzan en la misma dirección. La empresa estadounidense Evereden, fundada en 2018 y con ingresos superiores a los 100 millones de dólares, comercializa lociones tónicas y cremas hidratantes dirigidas a preadolescentes.

En redes sociales, además, se multiplican los videos donde niñas muy jóvenes prueban las llamadas “rutinas de belleza”. A este grupo se le conoce como las “Sephora Kids”, en referencia a la cadena francesa de cosméticos Sephora. Algunas menores, desde los siete años, replican los hábitos de creadoras de contenido populares en plataformas como TikTok y YouTube.
Un estudio publicado en 2023 por la editorial científica Multidisciplinary Digital Publishing Institute analiza las causas y consecuencias de esta tendencia. Advierte que el organismo infantil presenta mayor vulnerabilidad frente a ciertas sustancias.
“El pequeño tamaño corporal de los niños, su rápido crecimiento, el desarrollo de sus tejidos y órganos, y la inmadurez de sus sistemas inmunitarios los hacen biológicamente susceptibles a los efectos de los tóxicos”, señala la investigación.
La especialista Carla Fernández advierte que esta exposición temprana a rutinas de belleza puede generar en la infancia una percepción distorsionada del propio cuerpo y de la imagen personal. A su juicio, conviene recordar que “una niña o niño no es un adulto en pequeño, así como un cosmético no es un juguete”.
En contraste con las rutinas complejas que circulan en internet, la dermatóloga recomienda esquemas más simples. Una rutina básica puede incluir tres pasos en la mañana —limpieza, hidratación y protector solar— y tres en la noche —limpieza, un tratamiento específico como retinoides y una buena hidratación.
Para quienes desean simplificar su rutina, los dermatólogos consideran que dos productos son indispensables: un limpiador adecuado al tipo de piel y un protector solar de uso diario.
“En consulta hemos observado un aumento de irritaciones y dermatitis asociadas con el uso excesivo de cosméticos. A esto se suman remedios caseros, el abuso de medicamentos y recomendaciones virales difundidas en redes sociales”, lamenta la dermatóloga.
Su recomendación profesional es consultar a un especialista antes de empezar a usar cualquier producto y, de inmediato, hacerlo tras alguna reacción adversa.
“Las señales de que una rutina está siendo demasiado agresiva suelen aparecer después de las primeras semanas. Si tras dos o tres semanas de adaptación persisten síntomas como enrojecimiento, descamación, ardor, irritación y molestias, probablemente la piel está reaccionando negativamente a la combinación de productos”, concluye.
Sigue nuestra cobertura especial por el 8M: Desinformación de género: ¿por qué es un componente de la violencia digital y los discursos de odio?