Luz Rangel · 7 de julio de 2026
En el partido de México contra Ecuador en la Copa Mundial de Futbol 2026, el defensa ecuatoriano Piero Hincapié fue expulsado por taparse la boca al discutir con el delantero mexicano Santiago Giménez. Se trata de la Ley Prestianni-Vinícius, que busca sancionar el racismo, la homofobia y la discriminación en este deporte.

Seguramente has visto que en redes se volvió viral la fotografía del ecuatoriano tapándose la boca, dirigiéndose al mexicano. Incluso marcas aprovecharon la imagen para hacer publicidad y no faltaron los memes.
En lo que va del Mundial 2026, Hincapié es el segundo futbolista en ser expulsado por incumplir con la Ley Prestianni-Vinícius. El primero fue el delantero paraguayo Miguel Almirón, quien fue sancionado con tarjeta roja por dirigirse a Mert Müldür, defensa de Turquía, con la boca tapada.
“Ese protocolo de expulsar directamente a aquel jugador que se tapa la boca sanciona el racismo y también la homofobia, que han sido los dos males más grandes del futbol”, menciona José Antonio Aguilar Contreras, director de la organización de la sociedad civil Racismo MX, en entrevista con El Sabueso, la unidad de verificación de Animal Político.
El racismo es un tipo de discriminación que se produce cuando una persona o grupo de personas siente odio hacia otras por tener características o cualidades distintas, como el color de piel, idioma o lugar de nacimiento. Opera en contra de poblaciones completas, como poblaciones indígenas, poblaciones afrodescendientes o personas con tono de piel oscuro que enfrentan actos de discriminación en muchos ámbitos.
“Las razas no existen, es muy importante mencionarlo, muchas personas todavía siguen pensando que las razas son una realidad biológica o son una realidad genética, cuando ya la ciencia ha demostrado que no existen. Pero digamos que cuando vemos a alguien, la idea de raza, aunque no exista, se activa y, entonces, dependiendo del contexto, se le asigna una racialidad en ventaja a algunas otras personas y a otras en desventaja”, explica Aguilar Contreras.
Mientras que la homofobia se utiliza para referirse a todas las formas de desprecio, maltrato, odio y discriminación de las personas en razón de su orientación sexual, identidad y expresión de género y vulneran la igualdad, la dignidad y los derechos y las libertades. Incluso puede generar diversos tipos de violencia.
Antes de que iniciara el Mundial 2026, la Junta Internacional de Asociación Futbol, responsable de las reglas del juego, aprobó la llamada “Ley Prestianni-Vinícius”.
“Un jugador, ya sea titular, suplente o jugador sustituido, será expulsado si se tapa la boca al comunicarse con un adversario de manera o en una situación provocativa, burlona o incendiaria”, se lee en su página oficial.
La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) impulsó este cambio luego de que en un partido de la Liga de Campeones 2026, Gianluca Prestianni, extremo del Benfica, intentó ocultar insultos verbales dirigidos al delantero del Real Madrid, Vinícius Júnior. Versiones periodísticas señalan que Vinícius, con el apoyo de su compañero del Real Madrid, Kylian Mbappé, acusó a Prestianni de ser racista al levantar su camiseta para taparse la boca.
“Quiero aclarar que en ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinícius Júnior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamás fui racista y lamento las amenazas que recibí de jugadores del Real Madrid”, respondió Prestianni.

Taparse la boca evita que las cámaras capten lo que dice un jugador y, con ello, oculta su discurso racista, homofóbico y discriminatorio. La llamada “Ley Prestianni-Vinícius” sigue la lógica de que si un jugador no tiene nada que ocultar, no tiene necesidad de taparse la boca.
Si un jugador recibe una tarjeta roja de un árbitro, es expulsado del partido y queda suspendido también en el siguiente. El equipo juega el resto del partido con sólo 10 futbolistas, pero el siguiente sí puede tener 11 con un suplente o sustituto.
Para Aguilar Contreras, integrante del grupo de expertos independientes de la Declaración y el Programa de Acción de Durban (DPAD), es decir, el plan de acción de las Naciones Unidas para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, en reglas como esta hay todavía muchas áreas de mejora. Sobre todo, porque se enfocan en las sanciones a quienes son victimarios (que por sí solas no resuelven la problemática), pero no en la reparación del daño a las víctimas o en la prevención.
“Muchos de los protocolos se enfocan en las sanciones y en las penalizaciones, lo cual no está mal, pero muy pocos de los protocolos se enfocan en la víctima, que en este caso sería el jugador o jugadora que recibe este insulto”, dice.
Racismo MX ha analizado 100 partidos de distintas ligas entre 2005 y 2025 en los que se registraron incidentes racistas, homofóbicos o discriminatorios. A partir de notas periodísticas, denuncias en redes sociales, conferencias de prensa de jugadores e informes de organizaciones civiles como Kick It Out, identificó patrones como que la mayoría de los incidentes no reciben sanciones suficientes.
“Aunque en distintos países jugadores, árbitros, organizaciones y federaciones han impulsado acciones contra el racismo y la discriminación, las respuestas institucionales siguen siendo limitadas”, se lee en Racismo MX.
Su registro documenta que 46% de los casos no recibieron ninguna sanción. Mientras 28% recibieron medidas disciplinarias; 23% recibieron multas económicas y sólo una pequeña proporción derivó en suspensiones pero no hubo atención a las víctimas.
“Estando en la Asamblea Consultiva del COPRED, es impresionante cuántas veces, cuando hay actos de discriminación, la mayor parte de las víctimas lo que piden no es un castigo a la persona que ocasionó ese acto, sino lo que requiere simplemente es un perdón, una disculpa pública”, explica Aguilar Contreras, presidente de dicho órgano del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México.
Además, el racismo, la homofobia y la discriminación ocurre tanto en la cancha, entre los jugadores, como en las gradas, entre la afición. Y existe un daño en la reputación institucional de los equipos cuyos aficionados insultan a jugadores o aficiones.
“En México, en muchos partidos ha habido el grito homofóbico, también ha habido gritos racistas, pero no se ha actuado, no ha sido aplicado algún protocolo porque muchas veces viene de la tribuna”, señala José Antonio Aguilar Contreras.
Para saber más: Fifas: ¿qué son y por qué otro futbol y masculinidades sin violencia son posibles?