Fifas: ¿qué son y por qué otro futbol y masculinidades sin violencia son posibles?

Luz Rangel · 25 de mayo de 2026

Fifas: ¿qué son y por qué otro futbol y masculinidades sin violencia son posibles?

A través del futbol, los hombres pueden demostrar públicamente lo que sienten. No importa si, por un lado, expresan emociones positivas por su equipo o, por otro, negativas y violentas hacia sus rivales. 

De habitar contradicciones como esta trató el conversatorio Vatos, futbol y violencia: fifas-antififa, al que asistió El Sabueso. El diálogo fue llevado a cabo este sábado en Casa Gomorra por Laboratorio para vatos, un espacio de escucha, talleres y círculos de lectura a cargo de Mikel Armenta. 

“Consolidamos al futbol como un espacio válido para reproducir violencia, pero también donde se nos permite tener cierta relación de afecto con el otro. Las pocas veces que vi llorar a mi padre, no lo vi ni siquiera llorar cuando su papá murió, fue cuando Pumas fue campeón. El domingo era el día que podía ser muy placentero o muy violento y dependía del resultado del partido”, contó Rodrigo Castillo, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco. 

En este deporte, y lo que conlleva, se expresa la masculinidad. Es decir, esa idea de lo que debe ser un hombre, a partir de un conjunto de valores, definiciones y significados muchas veces llevados al extremo, explicó Ismael Ocampo, de Gendes AC, una organización especializada en el trabajo con hombres. 

“La cancha de futbol es como un mini sistema social, donde se expresa lo que es la sociedad: la desigualdad entre hombres y mujeres, la violencia, la dominación masculina”, señaló Alberto Clara-Islas del equipo Wirikuta Balompié.

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Sobre futbol y masculinidades

¿Recuerdas alguna anécdota acerca de futbol y masculinidades? Con esta pregunta comenzó el conversatorio Vatos, futbol y violencia: fifas-antififa, moderado por Ocampo. 

“Cuando empecé por primera vez a pensar en la posibilidad de salir del clóset con mi papá era justificando: ‘Bueno, sí, soy gay, pero juego fútbol’”, contó Rodrigo Castillo, seguidor de Pumas.

En su respuesta, Mikel Armenta, aficionado del Atlas, contestó que cuando era niño su papá jugaba a chutar con él el  balón de la talla más grande y no uno acorde con su tamaño o edad. Desde entonces debía aprender a patear con fuerza “como un hombre”.

“Era una expectativa de lo que se esperaba de mí. Y esa expectativa yo la entiendo porque mi padre no pudo ser un jugador profesional y yo era el primer hijo varón” comentó.

Si su equipo mete gol, a los hombres se les permite abrazarse y besarse sin dudar de su hombría. Por el contrario, también está la creencia de que la masculinidad de los mexicanos está en deuda porque la selección nacional no llega al quinto partido desde la Copa Mundial de 1986. 

“El fútbol sigue siendo un espacio donde pareciera que la masculinidad se aferra a siquiera imaginarse desde otros lugares”, señaló Ali Siles, doctor en Sociología por la Universidad de Mánchester e hincha americanista.

Fifas: ¿qué son y por qué otro futbol y masculinidades sin violencia son posibles?
Fotografía: Luz Rangel.

¿Cómo surge el término fifas?

En la final del futbol mexicano de mayo de 2021 en la que Cruz Azul ganó a Santos Laguna dos goles a uno en el marcador global, sus aficionados fueron criticados por su forma de celebrar en Ángel de la Independencia: pintaron monumentos sobre Paseo de la Reforma, se quitaron la camiseta deportiva y se subieron al techo del Metrobús. En redes comenzaron a llamarlos fifas. 

El término viene de las siglas de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) y se viralizó porque usuarias recordaron la criminalización que ellas viven al protestar por la violencia de género interviniendo monumentos, a través de su cuerpo o realizando acción directa en transportes como el metro y metrobús. Con frases como “no son formas” no solamente se les indica a las mujeres cómo manifestarse, también se les exige hacerlo pacíficamente. 

En México señalar y acusar de “vandalismo” es selectivo. Cuando una mujer desmadra porque las matan es vandalismo. Cuando los FIFAS desmadran es celebración por un partido de futbol”, publicó una usuaria en X

A pesar de que no existe una definición como tal, más que referirse simplemente a quienes les gusta el futbol o juegan la saga deportiva de videojuegos, la conversación en redes comenzó a evidenciar algunos comportamientos machistas de los hombres cisgénero (su identidad de género coincide con el sexo que les fue asignado al nacer) heterosexuales (orientación sexual o romántica hacia personas del sexo opuesto). 

Por ejemplo: el grito homofónico de “puto” cuando el portero del equipo rival está a punto de realizar un saque de meta o golpear algún objeto e insultar al árbitro si su equipo falla. La justificación de estas violencias es que “la pasión” se desborda.

“A grandes rasgos, el fifas es el vato que tiene reacciones emocionales muy desbordadas, sobre todo, en la pandemia fue cuando se realizó el término. Es el vato que cuando su equipo perdía, rompía cosas, iba y se lanzaba contra la tele o aventaba algo”, explicó en el conversatorio Alberto Clara-Islas.

En marzo de 2022 otro hecho evidenció la violencia en el futbol. En el estadio Corregidora, las barras de aficionados de Querétaro y Atlas se enfrentaron en las gradas del recinto queretano, el exterior del estadio y en la cancha, lo que dejó un saldo de 26 personas heridas.

Dentro de esta cultura del barrismo, la masculinidad es el timón de cómo se expresa la violencia. Uno podrá animar mucho, podrá cantar mucho, podrá alentar mucho, pero el verdadero aguante es a la hora del enfrentamiento físico”, lamenta Mikel Armenta.

Fotografía: Luz Rangel.

Antififa: otro futbol y otras masculinidades son posibles

El conversatorio también abordó la creación de otras “reglas del juego”, por decirlo de alguna manera, porque otro futbol y otras masculinidades son posibles desde lo que ellos comienzan a nombrar como movimiento antififa.

“Estamos en desacuerdo con esas prácticas violentas, machistas del fifas, pero al mismo tiempo somos parte de ese mundo y le damos un sentido y un significado distinto, lo intentamos llevar hacia prácticas menos violentas. Yo los invito a pensar en el antififa como una resistencia”, dijo Alberto Clara-Islas.

A partir del conversatorio surgieron propuestas en torno a la cotidianidad del futbol, por ejemplo, dialogar con otros aficionados sobre prácticas como las apuestas, el ganar o el perder, el jugar en un equipo y la relación de este deporte con las mujeres, las personas de la diversidad sexogenérica y las infancias

Ali Siles coincidió en empezar por la cotidianidad del futbol en “las cascaritas” con los vecinos o al jugar el videojuego deportivo con amigos. 

“Yo resolví que no iba a burlarme de los demás cuando perdiera su equipo, porque se siente muy feo”, reconoció.

Mientras que Rodrigo Castillo incluyó a las infancias para mostrarles otras maneras de jugar futbol, no solamente desde la competencia o del desplazar a las niñas del patio de la escuela porque los niños van a jugar un partido. Mikel Armenta consideró a las mujeres y los roles de género. 

“Que ver el fútbol en casa deje de ser el momento en el que la mamá cocina todo para que el papá invite a sus amigos”, impulsó. 

“El futbol no es solamente una cosa de vatos, sino que hay un montón de morras, de disidencias, haciendo otro futbol” pronunció Ismael Ocampo. 

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