Luz Rangel · 24 de septiembre de 2026
“Mañana pasará algo fuerte en México”, se lee en una publicación en X, antes Twitter, y como esa hay cientos en otras redes sociodigitales que, mediante la ambigüedad, buscan llamar la atención de las personas usuarias. A partir de esto que se conoce como vagueposting, puede comenzar la desinformación.
La publicación realizada el 6 de septiembre de 2026 suma 225 mil visualizaciones y más de mil 100 “me gusta”. Ha sido compartida 61 veces y llega a casi 100 comentarios que van desde quienes se inconforman con lo que dice hasta quienes comienzan a conspirar.
“¿Según quién?”, cuestiona alguien porque no hay fuente de información. “Un terremoto porque mañana es 7 de septiembre”, dice otro comentario en alusión al sismo registrado la noche del 7 de septiembre de 2017, a pesar de que este fenómeno natural no se puede predecir.
Vagueposting es un término que ha aparecido en la investigación en inglés sobre redes sociodigitales durante la última década. Originalmente se llamaba vaguebooking y se refería a realizar publicaciones ambiguas en Facebook pero también existe en plataformas más recientes, como TikTok.
Rolling Stone ejemplifica esta tendencia con que a inicios de 2026, una usuaria de TikTok llamada Tamara dejó un comentario en un video diciendo que había comprado 365 botones, uno por cada día del año, para ser consciente del tiempo. Cuando otras personas le hicieron preguntas de seguimiento sobre qué haría con los botones, ella respondió: “Oye, solo tiene que tener sentido para mí hacerlo y no tengo ganas de explicárselo a nadie más”.

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El vagueposting se refiere al contenido publicado en Facebook o cualquier otra red sociodigital que está redactado deliberadamente de forma ambigua y vaga. De ahí se deriva su nombre.
Este tipo de contenido no es fácil de interpretar. Si las personas usuarias quieren entender el mensaje, por lo general tienen que interactuar para averiguar qué significa la publicación.
En un artículo de Psychology Today, Phil Reed, profesora de Psicología en la Universidad de Swansea en Reino Unido, caracteriza al vagueposting como similar a un estilo de comunicación llamado “ambigüedad estratégica”, que se utiliza en la vida real. Cuando alguien escribe una publicación muy vaga por lo general significa que quiere que alguien interactúe con muchas preguntas.
El cerebro humano necesita completar la información ambigua que recibe. Cerrar ideas pendientes o encontrar respuestas le genera satisfacción, según la especialista.
El vagueposting se utiliza en varios contextos. Por un lado, algunas publicaciones vagas se hacen con el fin de generar interacción; por otro, aunque puede parecer vagueposting, se debe simplemente a un error de comunicación que no fue intencional.
El vagueposting puede funcionar como un clickbait personal para llamar la atención con frases como “No puedo creer que me haya pasado esto hoy”, sin dar más detalles. Esta ambigüedad ocasiona que otras personas usuarias pregunten directamente en la publicación qué pasó o envíen mensajes directos.
Zari Taylor, investigadora especializada en cultura digital de la Universidad de Nueva York, argumentó para Rolling Stone que las publicaciones ambiguas se realizan con el propósito de generar clics, al incitar a otros usuarios a interactuar con una publicación determinada, ya sea para aclarar dudas o para interpretar de qué se trata. Incluso este medio de comunicación calificó al vagueposting como una tendencia que está empeorando internet.

Los algoritmos de las redes sociodigitales favorecen el engagement o interacción a través de visualizaciones y comentarios. Esto es justo lo que incentiva el desconcierto y la curiosidad de esta tendencia de vagueposting: ver, comentar, interactuar.
En primer lugar, el contenido ambiguo obliga al usuario a detenerse para intentar entender, lo que rompe con el scroll infinito. Ese extra de atención le indica al algoritmo que el contenido es “interesante”.
En segundo lugar, el vagueposting provoca ir a los comentarios. Cuando algo causa desconcierto, la gente los lee para buscar explicaciones e, incluso, comenta.
Al final, se genera un círculo vicioso: el algoritmo premia lo desconcertante, quienes son creadores de contenido lo producen para ganar visibilidad y las personas usuarias de redes sociodigitales lo consumen mediante interacciones. Incluso, el vagueposting se vuelve viral.
En términos de desinformación, el algoritmo no recompensa necesariamente el contenido verdadero o de calidad, sino el tiempo de permanencia y la interacción. En una publicación ambigua o vagueposting falta contexto.
“Sacado de contexto”, incluso, es una de las categorías para verificar desinformación viral. Es decir, un hecho del que se omite información para modificar el mensaje original.
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