Fermachem: ¿Por qué rechazan la planta de amoníaco y urea en Durango?

Jennifer Flores · 17 de junio de 2026

Fermachem: ¿Por qué rechazan la planta de amoníaco y urea en Durango?

La construcción de una planta de fertilizantes nitrogenados en el municipio de Lerdo, en Durango, coloca nuevamente en el centro del debate a la relación entre el desarrollo industrial y la protección ambiental en el país. El proyecto, impulsado por la empresa Fermachem, contempla una inversión superior a los 20 mil millones de pesos y busca producir alrededor de un millón de toneladas anuales de urea para abastecer al mercado agrícola nacional.

Sin embargo, la iniciativa ha generado preocupación entre organizaciones ambientales, habitantes de la Comarca Lagunera y representantes políticos por la cercanía del proyecto con el Área Natural Protegida Cañón de Fernández, así como en el uso de amoniaco dentro del proceso de producción de fertilizantes. 

Aunque Fermachem y el gobierno de Durango han insistido en que la planta estará enfocada en la producción de urea y no en la comercialización de amoníaco como producto final, el propio proceso industrial requiere el manejo de este compuesto químico.         

“El gobierno está regalando nuestros ecosistemas a las empresas; lo ven solo como un desierto, pero es nuestro hogar y ecosistema, el lugar que habitamos y en el que crecen nuestros seres queridos. No queremos que esta zona tenga crisis ambientales y no queremos queremos más sobreexplotación, aunque se planteen más empleos”, asegura el colectivo La Laguna sin Amoníaco en entrevista con El Sabueso

Te puede interesar: ¿Por qué la planta de amoniaco en Topolobampo genera controversia?

Una planta de amoníaco en una zona protegida   

Uno de los principales argumentos en contra de la construcción de esta planta es su cercanía con el Cañón Fernández, una zona clasificada como sitio RAMSAR, un humedal considerado de importancia internacional por la Convención de Ramsar —un tratado intergubernamental creado en 1971 por la Unesco para promover la conservación y el uso racional de ecosistemas clave. 

Esta planta de Fermachem abarca 153 hectáreas, en las que, de acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto, se planea construir otra planta con la capacidad de producir 1 millón de toneladas de urea y 200 mil toneladas anuales de amoníaco, mediante un proceso llamado Haber-Bosch.

La urea es el fertilizante nitrogenado sólido más ampliamente utilizado en el mundo. El alto contenido de nitrógeno (46%) ureico que contiene hace que sea muy eficiente para transportar y ser aplicada a campo. Se produce casi en su totalidad a partir de amoníaco y bióxido de carbono, de acuerdo a dos reacciones.

Y el proceso Haber-Bosch es un método industrial utilizado para sintetizar amoníaco a partir de nitrógeno atmosférico e hidrógeno. Dado que el nitrógeno atmosférico tiene un enlace triple muy fuerte y es difícil de romper naturalmente, el proceso utiliza altas temperaturas de entre 400 °C y 500 °C, presiones extremas y un catalizador —el cual generalmente es hierro— para forzar la reacción, se explica en este artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aunque Fermachem y el gobierno de Durango aseguran que la planta estará enfocada en la producción de urea, este es un fertilizante que se produce de forma industrial mediante el amoniaco y el dióxido de carbono. 

“La empresa dijo que iba a comprar amoníaco para no producirlo y que lo traería de otras partes para facilitar las cantidades de producción de este químico. Pero la urea necesita amoníaco para su producción por lo tanto ellos van a producir y almacenar gigantescas cantidades de este químico, según su propia MIA. Pero ahora quieren hacer como que no dijeron nada y engañar a la gente”, expone el colectivo La Laguna sin Amoníaco. 

Te puede interesar: Olinia, el minivehículo eléctrico con restricciones en vías de acceso controlado y con pocas estaciones de carga

Ambientalistas piden transparencia sobre el impacto ambiental de la planta en Lerdo, Durango

Organizaciones ambientales han realizado manifestaciones en el municipio de Lerdo, en las cuales visibilizan los posibles riesgos para los ecosistemas de la región, demandan mayor transparencia sobre los estudios de impacto ambiental y exigen información detallada sobre el consumo de agua y las medidas de seguridad previstas para la operación de la planta. 

Una de las principales demandas que las y los ambientalistas exponen es el uso de agua.“La empresa públicamente dice que va a utilizar agua tratada —agua residual previamente utilizada en hogares, industrias o comercios sometida a procesos físicos, químicos y biológicos para reutilizarse—, pero en la MIA se especifica que si no cuentan con un abastecimiento óptimo, comenzarán a utilizar agua de pozo”, afirma el colectivo La Laguna sin Amoníaco. 

Captura de pantalla de la MIA del proyecto.
Captura de pantalla de la MIA del proyecto.

La organización civil Prodefensas del Nazas también publicó un comunicado en el que pide transparentar información sobre la construcción, “los proyectos de inversión deben cumplir estrictamente con las normas que los regulan: solo así generan certeza jurídica para los inversionistas y la ciudadanía”, se lee en el documento. 

Prodefensas del Nazas solicita, principalmente, documentos sobre la autorización de impacto ambiental, evaluaciones toxicológicas y el programa de prevención de accidentes. Además de exigir que esta información llegue oportunamente a las comunidades aledañas y estas mismas sean escuchadas antes de la construcción de la planta. 

El colectivo La Laguna sin Amoníaco explica que en la Manifestación de Impacto Ambiental se habla de que una pequeña fuga de amoníaco puede alcanzar hasta 7.5 kilómetros de derrame, mientras que una gran fuga hasta 40 kilómetros. “Esto destruiría a todo el ecosistema que sostiene a la región”, explica. 

“Nos oponemos principalmente por la falta de claridad, transparencia y comunicación con la que se lleva a cabo el proyecto. Nos parece que se han afirmado verdades a medias y mentiras, eso genera desconfianza en el gobierno municipal —de Lerdo—, el estatal y la planta que pretende llegar a la Comarca”, agrega el colectivo. 

Por su parte, Fermachem sostiene que cuenta con los permisos correspondientes y que el proyecto fue diseñado bajo estándares internacionales para minimizar impactos ambientales. Entre las medidas anunciadas se encuentra el uso exclusivo de aguas residuales tratadas —sin extracción de agua de pozos o presas—, así como tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia energética y reducir emisiones.

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp y entérate todos los días de la desinformación que circula en redes, en el discurso político y en la vida cotidiana.