Miroslava Garduño y Jessica Gayosso · 10 de junio de 2026
El Plan Kukulcán, presentado el 6 de marzo por el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, plantea el despliegue de 99 mil agentes de la policía, la Guardía Nacional y el Ejército, el uso de 24 aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, 33 drones de vigilancia y sistemas antidrones para resguardar estadios, hoteles, aeropuertos y zonas para aficionados en las tres sedes que son Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
El general de Brigada Diplomado de Estado Mayor, Román Villalvazo Barrios, puntualizó que este plan comenzó a implementarse 15 días antes de que inicie la Copa Mundial, estará en operaciones durante las actividades programadas en México, así como en los estados vecinos donde estarán los centros de entrenamiento y seguirá en operaciones hasta 15 días después cuando todos los visitantes hayan salido.
Te explicamos cómo funcionará el sistema antidrones y el uso de drones para el monitoreo de las sedes del torneo de futbol:
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El Plan Kukulcán considera el uso de 81 sistemas antidrones para las tres sedes mundialistas en México. De acuerdo con el ingeniero en computación, Edwin Gómez Torres, quien platicó con El Sabueso, el manejo de este tipo de tecnología está limitado a fuerzas de seguridad o armadas, es decir, que en México operan bajo el control de dependencias como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
En el país, la interferencia de señales inalámbricas es un delito federal. Por ello, el Código Penal Federal castiga este acto con penas que van de los 12 a los 15 años de cárcel. De acuerdo con la Guía de la Oficina de las Naciones Unidas contra el Terrorismo (UNOCT), los peligros asociados al uso de drones no autorizados no solo se limitan a la interferencia en los sistemas de comunicación, sino que también incluyen amenazas como los ciberataques o la posibilidad de que sean modificados para transportar armamento químico, biológico o explosivos.
El ingeniero en comunicaciones y electrónica, el capitán segundo José Lara, integrante del Grupo de Respuesta a Emergencias (GRE) de la Sedena, grupo que llevará la organización y manejo de estos dispositivos, mencionó en entrevista para Reuters que la estrategia estará establecida en tres tipos de despliegue.
Según el capitán, el gobierno usará sistemas semifijos que crearán perímetros de vigilancia aérea en un radio de cinco kilómetros respecto a los estadios y centros de entrenamiento; sistemas móviles con vehículos adaptados que llevarán antenas, radares e inhibidores para moverse según las necesidades y equipos portátiles tipo misil, los cuales son manejados por los operadores, estos podrán apuntar directamente a drones detectados para bloquear su señal cuando estén dentro del campo visual.
Compartió que los fusiles que se usarán serán los inhibidores de frecuencia que bloquean la comunicación entre el dron y su operador, inhibidores de GPS que atacan específicamente la señal de posicionamiento satelital para que la aeronave y, por último, los fusiles multibanda, capacitados para tener la tecnología de los dos anteriores, permitiendo neutralizar drones más avanzados o resistentes a una sola interferencia.
Estos serán usados, según lo dicho por el general Villalvazo Barrios y el capitán Lara, cuando un dron entre a una “zona roja” sin autorización de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). El sistema podrá identificarlo, rastrear desde dónde despegó y bloquear su señal para que después, el dron sea obligado a regresar o aterrizar en una zona segura previamente definida.
El Ejército, aparte de usar los drones para vigilancia y monitoreo, también realizará barridos previos a los partidos para detectar amenazas químicas, biológicas, radiológicas, nucleares y antiexplosivos.
De igual forma, se llevarán a cabo barridos electrónicos de “microfonía” en hoteles y sedes de entrenamiento para evitar espionaje contra los equipos de futbol y mandatarios extranjeros. Este tipo de medidas cobró relevancia tras la sanción de la Federación Internacional de Futbol Asociación( FIFA) a Canadá en 2024 por utilizar un dron para espiar a otras selecciones femeninas.
El ingeniero Gómez Torres añadió que las autoridades buscan proteger los derechos de transmisión y de imagen de los eventos exclusivos de la FIFA, así como evitar que civiles con poca experiencia intenten volar un dron y provoquen accidentes o lesiones graves en los otros asistentes. Un dron cerca de una ruta de un vuelo comercial también representa un peligro.
Para lograr neutralizar dichas amenazas, el control del cielo se dividirá en cinco etapas de altitud. En la primera capa, a partir de los 25 mil pies de altura, operarán aviones de alerta temprana tipo Embraer 145 AEW&C.
A 19 mil pies (segunda capa) se encontrarán tres drones militares: dos Jump 20 y un Hermes 900. Este último ha sido adquirido por México desde 2012 por la entonces Policía Federal, el cual fue utilizado contra el crimen organizado para vigilar redes de narcotráfico y patrullar infraestructura crítica de petróleo. Asimismo, se implementó un modelo anterior de ese dron (Hermes 450) para custodiar la frontera entre Estados Unidos y México.
El Hermes 900 de fabricación israelí, empleado desde hace 15 años durante misiones estratégicas de reconocimiento y operaciones militares en Gaza, destaca por su capacidad para operar bajo condiciones complejas de seguridad, según datos de la Oficina de inteligencia del Ejército de Estados Unidos y de la organización Campaña contra el Comercio de Armas (CAAT, por sus siglas en inglés).
“Estos drones tienen cámaras de largo alcance que pueden detectar hasta temperaturas corporales. Se usan también para embotellamientos de tráfico, ya que pueden analizar cuáles son las rutas más afectadas (…) también detecta convoyes sospechosos que podrían estar acercándose a los estadios”, indicó Edwyn Gómez.
En la capa de 10 mil pies a 1000 pies (tercera capa) volarán aviones interceptores tipo F-5 y T-6+ y helicópteros Blackhawk. En la cuarta capa (de 500 pies hacia abajo) operarán 33 drones de videovigilancia. La quinta y última capa, que es en tierra, se integra por los sistemas antidrones antes descritos que operarán por debajo de los mil pies de altura.
En el Mundial de Futbol Brasil 2014, la Fuerza Aérea Brasileña compró drones Hermes 900 específicamente para este evento. Su objetivo fue de inteligencia a tiempo real como monitorear los perímetros de los estadios y las rutas de traslados de los equipos.
De la misma manera, hubo drones en la Copa Mundial de Futbol de 2022 en Qatar que tenían como objetivo derribar y ubicar otros vehículos no tripulados cerca de los estadios que pudieran ser una amenaza. Empresas estadounidenses como Fortem Technologies han manifestado que implementaron sistemas antidrones para otros eventos deportivos.
Los sistemas antidrones fijos que se usarán en los estadios de México son similares a los desplegados en la Cumbre del G20 de Brasil en 2024, donde se utilizaron sistemas para crear capas de monitoreo de seguridad de hasta 40 kilómetros.