Daniel Medrano · 23 de julio de 2026
La lechuga es uno de los ingredientes más comunes e indispensables en la mesa mexicana, presente en platillos tradicionales, no obstante, por ser un vegetal que suele consumirse crudo, su frescura y correcta manipulación son fundamentales para garantizar que sea un alimento seguro. Pasar por altos pequeños detalles en su apariencia o conservación puede convertir un platillo fresco en un riesgo para la salud.
El consumo de verdura en mal estado o inadecuadamente desinfectada es una de las causas más frecuentes de infecciones gastrointestinales. Microorganismos y bacterias comunes pueden multiplicarse rápidamente en las hojas marchitas o húmedas, provocando desde un malestar estomacal hasta cuadros severos de intoxicación alimentaria que requieren atención médica inmediata.
Marisol Segovia, médico cirujano de la UNAM, explica a El Sabueso que comer lechuga contaminada con bacterias –como cyclospora cayetanensis, E. coli, salmonella, listeria y shigella– o en mal estado suele causar una gastroenteritis bacteriana o intoxicación alimentaria.
“Los síntomas suelen aparecer a las pocas horas de haber consumido la lechuga en mal estado, lo mismo pasa cuando se ingiere cualquier alimento que ya no se encuentra en las condiciones adecuadas para consumo”, menciona la doctora.
El cambio en el color y la apariencia visual es el primer indicador claro de que la lechuga ha comenzado a deteriorarse. Las hojas frescas deben conservar un tono verde intenso, destaca Mauro Hernández, ingeniero agrónomo con especialidad en parasitología.
“Si notas que los bordes o venas empiezan a ponerse marrones, amarillos o negros, es señal de oxidación y deterioro. Una o dos manchas marrones pequeñas se pueden recortar, pero si la decoloración se extiende a gran parte de la pieza, es mejor descartarla por completo”, menciona.
Otras recomendaciones clave que el ingeniero agrónomo compartió son:
La doctora explica que hay casos en que los síntomas se manifiestan de manera leve a moderada y se puede presentar:
La especialista de la salud menciona que es importante acudir al a una consulta médica si la persona afectada presenta alguno de estos signos de alarma:
Marisol Segovia añade que hay algunos grupos que están en mayor riesgo de presentar complicaciones, por lo que es importante que se les evalúe desde los primeros síntomas, como lo es en el caso de bebés, adultos mayores, mujeres embarazadas o personas con el sistema inmunológico debilitado.
La doctora comparte con El Sabueso una serie de recomendaciones que las personas pueden implementar en caso de presentar los primeros síntomas de malestar tras haber ingerido una lechuga que ya se encontraba en mal estado.