Luz Rangel · 5 de abril de 2026
En marzo de 2026, ocurrió un doble feminicidio porque presuntamente Osmar “N”, estudiante de 15 años, disparó un rifle en un ataque directo contra dos profesoras de la preparatoria “Antón Makárenko”, en Michoacán. En septiembre de 2025, en el Colegio de Ciencias Humanidades (CCH) plantel Sur, Lex Ashton, un alumno de 19 años, presuntamente mató con un cuchillo a otro estudiante e hirió a un trabajador. Ambos jóvenes fueron señalados con la etiqueta incel.
El término se popularizó con la miniserie británica Adolescencia, estrenada en Netflix en 2025. En la historia no se cuestiona si Jamie, el protagonista, asesinó a una compañera de clase, sino por qué lo hizo.

La palabra fue acuñada desde la década de los noventa. Según la BBC, Alana, quien no quiere ser identificada por su nombre real, vivía en Canadá, donde comenzó en 1997 Proyecto de Celibato Involuntario, un portal en internet en el que publicaba artículos para quienes les costaba establecer relaciones sexoafectivas.
“La palabra incel intentaba describir a cualquiera, que se sintiera solo, sin importar el género, que nunca hubiera tenido relaciones sexuales y que no estuviera en una relación desde hace un buen tiempo”, explicó Alana a la BBC. “Pero ya no podemos usarla más”, agregó.
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“Como célibes involuntarios se les conoce a hombres que no tienen acceso a una vida sexual activa ni mucho menos a vincularse afectivamente con las mujeres y toman una postura no solamente pasiva, sino que pasan a un plano activo, por así decirlo, en el que empiezan a desarrollar prejuicios, estigmatizaciones, odio y violencias a partir de desinformación”, destaca Mikel Armenta, de Laboratorio para Vatos, un proyecto de divulgación y acompañamiento para hombres.
En distintos foros de internet como Reddit o 4chan, circulan publicaciones en las cuales los hombres incels creen que tener relaciones sexuales es un derecho y culpan a las mujeres de no poder ejercerlo. Acusan que la liberación gracias a los movimientos feministas es la causa de que ellos no tengan la capacidad de relacionarse sexoafectivamente con ellas.
“Para los incels, las mujeres les han vulnerado tanto que les niegan el supuesto derecho a tener relaciones sexuales y eso los lleva realizar acciones delictivas, como violaciones o feminicidios”, menciona Estefanía Camacho, periodista especializada en temas de género.
“Este tipo de términos, como incel, surgen más bien de la tecnología y de los intercambios en redes en el mundo virtual. Se trata de hombres que tienen dificultades de tipo social que limitan mucho su interrelación con mujeres”, responde Leonel Navarro, médico cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con especialidad en psiquiatría infantil y de la adolescencia.
El experto señala que el término no tiene una connotación médica pero sí involucra temas de salud física, mental y emocional. Además, aclara que los hombres que, a pesar de que quieren, no pueden relacionarse con las mujeres, existen desde antes de que se les llamara así.
“Incel es una forma novedosa de nombrarlos. Pero en sí, existen ya desde hace mucho tiempo”, precisa Camacho.
Especialistas que El Sabueso consultó explican que la manosfera es un conjunto de comunidades digitales, como blogs, foros, sitios web y redes. La palabra viene de la unión de man y sphere (hombre y esfera en inglés) y hace referencia a los espacios donde se comparten ideas de lo que supuestamente significa ser hombre.
Desde luego, no tiene nada de malo hablar de lo que significa ser hombre; de hecho es necesario. El problema es desde qué modelo de masculinidad se da esta conversación.
De acuerdo con el psiquiatra Leonel Navarro, la masculinidad es una construcción social, cultural e histórica que define los comportamientos y roles de género asociados a los hombres. En realidad, se trata de la forma de “vivir lo masculino”, porque no existe una sola masculinidad, sino varias.
Sin embargo, muchas veces estas ideas son tan radicales que promueven recuperar una única masculinidad que está en crisis por los avances de los movimientos feministas y que se basa en violencias, odio, y la superioridad de los hombres sobre las mujeres. Por eso, la frustración de incels y otras subculturas, se canaliza en la manosfera o machosfera.
“En un afán de hacer explícito su machismo, hay quienes le han puesto machosfera”, agrega Mikel Armenta. No se trata de simple adaptación al español, es una forma de evidenciar que su origen no es nada más una “esfera del hombre”; al contrario, se refiere a espacios de hombres machistas.
Y, al igual que los incels existen antes de que se les llamara así, las dinámicas de la manosfera o machosfera se desarrollan desde antes de que se les pusiera un nombre. “Tienen diferentes temáticas, pero su eje principal es ante todo la construcción de un enemigo común, que es el feminismo o las mujeres feministas”, continúa Armenta.
Contrario a la manosfera o machosfera, el feminismo es un movimiento social, político y cultural que busca la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y cuestiona las desigualdades estructurales, por lo que ellos sienten amenazados sus privilegios. “No es que lo de ellos sea un movimiento, simplemente es la normalización del machismo, de la misoginia, del odio, de la violencia”, precisa la periodista Estefanía Camacho.

La violencia que involucra a adolescentes u hombres jóvenes no es un hecho aislado, está marcada por modelos de masculinidad violentos contra las mujeres, los hombres y contra ellos mismos en entornos que promueven el odio. Comprender estas causas estructurales no significa justificarla, pero sí implica actuar porque lo digital tiene consecuencias en la vida real.
El incel dentro de estas comunidades no solamente encuentra otros hombres con los que se identifica porque experimentan el mismo rechazo, sino que también tienen la misma aspiración de ser elegidos por las mujeres. Casos como el de Osmar o Lex Ashton no debieron terminar en feminicidios u homicidios, porque la violencia es prevenible.
No obstante, las esferas digitales son tan individualizantes que convencen a los hombres de que todo éxito o fracaso depende solamente de ellos mismos. Cuando en realidad, la machosfera no se sostiene solo por quienes crean este contenido, sino por quienes lo consumen y lo llevan de lo digital a lo real.
“Un ataque incel no comienza cuando se activa un rifle o un cuchillo, sino desde antes, cuando las ideas le dan un sentido a esa activación. Lo que mata son esas ideas más allá de las balas”, afirma Mikel Armenta.
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