Deepfakes y deepnudes: una forma de violencia política de género creada con IA

Jennifer Flores y Daniela Martínez Martínez · 31 de marzo de 2026

 Deepfakes y deepnudes: una forma de violencia política de género creada con IA

Una de las expresiones de violencia de género es el uso de la inteligencia artificial (IA) para crear y distribuir imágenes sexualmente explícitas no consensuadas conocidas como deepnudes. Las creaciones son usadas para desacreditar, intimidar, sexualizar y violentar a mujeres en el ámbito público, especialmente a quienes participan en la política. 

Estos contenidos, en conjunto con los deepfakes —videos, imágenes o audios generados con IA que imitan la apariencia o voz de una persona para desinformar—, son desinformación, pues intensifican la difusión de narrativas falsas y difamatorias sobre mujeres en cargos públicos.  

El uso de IA está facilitando la creación de contenidos íntimos no consensuados, así como la difusión narrativas de deslegitimación, sexualización y violencia simbólica contra principalmente a mujeres en el espacio público, con efectos directos en su seguridad, reputación y participación política, expone el informe Desinformación por razón de género y deepnudes en México. Ataques digitales y participación pública de las mujeres, elaborado por la Fundación Friedrich Naumann y el EON Institute. 

A su vez, la violencia de género en entornos digitales se entrelaza con la violencia política de género —cuando se violenta a una mujer con base en estereotipos de género, tomando decisiones que las afectan más a ellas que a los hombres, en la búsqueda de ejercer cargos públicos—, la cual provoca reacciones de resistencia basadas en estereotipos, nos explica Claudia Ivette Morales Nuñez de Impunidad Cero

El uso de IA para sexualizar o ridiculizar a funcionarias públicas refuerza estos discursos, al intentar desacreditar su capacidad y reducirlas a objetos de burla o sexualización. 

“Es como una forma de mofa, una forma de decir: no tienes esta capacidad porque tu capacidad es la de la sexualización. Va implícito el discurso de odio, la violencia sexual, la violencia de género y la violencia política”, asegura la especialista. 

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Este tipo de contenido no es un meme político: es violencia de género

Claudia del Pozo, líder en tecnología y políticas públicas y Daniela Rojas, licenciada en Relaciones Internacionales, coinciden en que durante el periodo electoral en el país durante 2024, identificaron que el uso de inteligencia artificial para generar desinformación que desacreditara a las candidatas aumentó. “Mientras localizamos al menos cuatro casos contra candidatas, no encontramos ninguno que atacara a un candidato”, afirman.

En el contexto mexicano, el análisis Desinformación por razón de género y deepnudes en México. Ataques digitales y participación pública de las mujeres, destaca tres casos preocupantes sobre el uso de IA para producir imágenes sexualizadas de mujeres que ocurrieron durante el proceso electoral de 2024, estos involucraron a Mariana Rodríguez, candidata a la alcaldía de Monterrey, por el partido Movimiento Ciudadano, a la presidenta municipal de Tijuana, y a la candidata al congreso por el Partido del Trabajo en Tamaulipas.

Pero la violencia no terminó con las elecciones, sino que se amplificó y, según las autoras, la víctima más frecuente de estas agresiones es la presidenta de México: Claudia Sheinbaum. El Sabueso detectó cuentas en TikTok que utilizan la figura de la mandataria para crear imágenes y videos que la sexualizan en escenas con líderes del crimen organizado como Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” y Joaquín “El Chapo” Guzmán

Al analizar los cuatro videos con Hive Moderation, la herramienta de detección de IA, El Sabueso confirmó que todos los contenidos fueron generados utilizando inteligencia artificial. 

Fuente: Captura de pantalla de análisis de deepfakes hechos sobre Claudia Sheinbaum. Al ser contenido sexualizado se les colocó un filtro borroso.
Fuente: Captura de pantalla de análisis de deepfakes hechos sobre Claudia Sheinbaum. Al ser contenido sexualizado se les colocó un filtro borroso.

Desde 2019, el número de deepfakes aumentó 550 %, del total de estos contenidos 98 % fueron pornográficos o sexualizan a las personas y 99 % de las víctimas de esta violencia fueron mujeres, según el estudio State of deepfakes 2023, elaborado por Security Heroe

Las autoras del informe sostienen que los contenidos apelan a prejuicios de género para deslegitimar el liderazgo de las mujeres, trasladando la discusión política al terreno de la burla, el morbo o la humillación. De esta forma, la violencia digital se convierte en una herramienta sistemática que no se limita al periodo electoral, sino que persiste en el ejercicio del poder, afecta la percepción pública y normaliza los ataques.

Muchas veces se suele minimizar el impacto de estos videos e imágenes ya que se tratan como si fueran memes o una sátira política. Pero, ¿cuál es la línea que divide a un meme político de la violencia política de género?

Las caricaturas políticas incluyen una crítica social o política, pero este nuevo tipo de contenido no hace una crítica a la forma de gobernar, a las políticas públicas o a los resultados, en este caso de la presidenta, sino que va dirigido directamente al físico, a la forma de vestir y a su vida privada, aclara Claudia Ivette Morales.

Al encontrarse con deepfakes de este tipo se debe de cuestionar si se trata nada más de una caricatura o si en realidad contiene de manera explícita un mensaje de violencia o que refuerza estereotipos de género.

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Los efectos de la IA en la participación política de las mujeres

En un inicio, la violencia política de género se manifestaba al negar los espacios públicos y políticos a las mujeres, explica Claudia Ivette Morales. Actualmente, se recurre a la ridiculización y al descrédito como mecanismos de castigo hacia las mujeres que ocupan estos espacios y toman decisiones.

“Actualmente la tecnología funciona como un amplificador de estas violencias, porque el volumen de imágenes y videos que se generan es mucho mayor. Antes, realizar un contenido tomaba horas y era una sola pieza; ahora con inteligencia artificial tan solo con una foto del rostro de una persona se puede generar contenido en segundos”, explica en entrevista Nicté Cabañas, quien fue parte del equipo de análisis del informe y ha co-diseñado y liderado iniciativas sobre IA y violencia digital de género.

La desvalorización de las mujeres en el espacio público tiene como primer efecto la erosión de su credibilidad y el desplazamiento de su trabajo, explican las dos autoras del informe.

Claudia del Pozo señala que “esto se traduce en narrativas que priorizan aspectos superficiales sobre sus propuestas o desempeño; mientras, Daniela Rojas expone que existen “contenidos de deslegitimación y credibilidad que cuestionan por qué una mujer llegó a su cargo o sugieren que depende de un hombre”. En conjunto, estos discursos debilitan su autoridad y refuerzan la idea de que su presencia en espacios de poder es cuestionable.

Un segundo efecto es la normalización de la violencia simbólica y digital —ahora amplificada por la tecnología—. “Se recurre a la inteligencia artificial para hipersexualizar, degradar la apariencia física, humillar los cuerpos y la sexualidad de las mujeres”, asegura Daniela Rojas. 

Por ello, la desvalorización no se limita a comentarios aislados, sino que se reproduce a gran escala con contenidos que se viralizan rápidamente: “aunque muchas veces se perciben como entretenimiento, en realidad generan un daño profundo en la reputación y dignidad de las mujeres”, destaca Claudia del Pozo. 

Sin embargo, la consecuencia más grave de esta problemática es el impacto en la participación de las mujeres en la vida pública. Daniela Rojas afirma que, con base a lo documentado en el informe, muchas jóvenes “dudan sobre ocupar estos espacios por miedo a ser víctimas de violencia digital o violencia política de género e incluso, se están echando para atrás antes de intentar cumplir sus metas”.

“Estas agresiones provocan que las víctimas ya no quieran competir por estos cargos e incluso retirarse si la violencia escala. Definitivamente, la consecuencia es una forma de autocensura e invisibilización que no solo afecta a las mujeres víctimas, sino que limita la presencia femenina en espacios políticos, mediáticos o sociales, lo que afecta directamente a la paridad de género y a la democracia”, visibiliza Claudia del Pozo. 

Claudia Ivette Morales coincide en que este tipo de contenido busca aminorar la cantidad de mujeres que quieran acceder a estos puestos y cuestionar la capacidad de gobernanza de las mujeres y los equipos formados por mujeres. Además, intenta reforzar la idea de que el rol tradicional de las mujeres pertenece al ámbito privado, como el hogar, para impedir que se apropien de lo público, como lo han hecho desde desde hace mucho tiempo.

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