Jennifer Flores y Emilio Flores Escalona · 11 de junio de 2026
Hace nueve años se consolidó la organización del Mundial de Futbol 2026. Por primera vez en la historia, el torneo impulsó a tres anfitriones: Canadá, Estados Unidos y México. Un evento que, además de satisfacer la ambición de la FIFA de expandir la competencia, enviaba un mensaje político: Norteamérica existe más allá de la geografía.
Pero el torneo llega en medio de una relación trilateral mucho menos cooperativa de la que había en ese entonces. Tensiones geopolíticas, las políticas migratorias cada vez más restrictivas en América del Norte, los efectos de conflictos armados en distintas regiones y un entorno económico marcado por la desintegración han configurado un panorama complejo para la organización de eventos masivos como el Mundial 2026.
México volverá a ser sede de una Copa Mundial de la FIFA por tercera ocasión en su historia, pero el torneo de 2026 se desarrollará en un contexto muy distinto al de las ediciones de 1970 y 1986. El país enfrenta desafíos relacionados con la seguridad, la movilidad, la desigualdad y la atención a diversas demandas sociales, mientras busca proyectar una imagen de estabilidad y capacidad organizativa ante millones de visitantes y espectadores alrededor del mundo.
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Durante el primer mandato de Donald Trump en Estados Unidos el mundo no era menos complejo de lo que es hoy; sin embargo, todavía sobrevivían las expectativas de la escuela internacionalista: la idea de un orden global basado en cooperación y la integración económica regional. Una visión que concebía a Norteamérica como algo más que tres países vecinos, sino como una región con intereses compartidos.
Bajo esa lógica, México y Canadá se sumaron en abril de 2017 a la candidatura conjunta encabezada por Estados Unidos para organizar el Mundial 2026. La propuesta obtuvo el respaldo suficiente para convertir a Norteamérica en sede del torneo más grande de la historia.
Hoy, nueve años después de aquel sueño, las sedes que albergarán más de 100 partidos en total se encuentran en uno de sus desafíos de cooperación más grande en décadas. Andrea Legarci, abogada y especialista en análisis político, describe el reto geopolítico de esta forma:
“Cuando Estados Unidos, México y Canadá presentaron su candidatura conjunta, el mundo era otro, ese mundo donde se planteó la candidatura dejó de existir. Hoy vemos a tres países que siguen haciendo negocios entre sí, pero donde las tensiones políticas son cada vez más evidentes y más difíciles de ocultar”.
Desde 2025, cuando Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos, su gobierno emprendió una política diametralmente opuesta a la integración. En junio de ese año impuso restricciones de ingreso a ciudadanos de 19 países y, para diciembre, las amplió hasta abarcar 39 naciones.
La misma lógica se reflejó en el comercio. En abril de 2025, la Casa Blanca anunció un arancel base global aplicable a la mayoría de sus socios comerciales, incluidos México y Canadá, aunque con un tratamiento distinto por seguir formando parte del T-MEC.
Es tal la aparente animadversión de Trump por la idea de un bloque más unido que apenas unas horas antes de la inauguración del Mundial 2026 afirmó que su país “no necesita nada” de México ni de Canadá al referirse al futuro del T-MEC.
“Estados Unidos considera que tiene derecho a exigir más condiciones como socio comercial, mientras México busca mantener la cooperación sin aceptar presiones sobre decisiones internas (…) al final, hay una tensión política frágil y una tensión económica que cada vez se acentúa más”, explica la también creadora del proyecto de divulgación política Red Flamingo.
Las señales de algún grado de distanciamiento regional no provenían únicamente de Washington. En febrero de 2024, Canadá restableció la exigencia de visa para los ciudadanos mexicanos. La decisión llegó después de meses de presión política interna desde sectores conservadores que reclamaban recuperar barreras migratorias más estrictas.
Así, mientras el Mundial 2026 se acercaba, Norteamérica se movía en sentido contrario al espíritu que dio origen a la candidatura conjunta.
Estados Unidos albergará 78 de los 104 partidos del torneo, mientras que México y Canadá recibirán apenas 13 cada uno. Eso convierte la política de aislamiento internacional de Estados Unidos en una contradicción relevante.
Por ejemplo, a principios de este año, Estados Unidos inició una ofensiva militar contra Irán. Desde entonces, los comentarios de rechazo de Trump sobre la eventual llegada de la selección iraní a territorio estadounidense provocaron que su selección se hospedará en México mientras no tenían partidos programados en territorio estadounidense.
Otro ejemplo fue cuando el máximo goleador de Irak, Ayman Hussein, fue interrogado durante siete horas a su llegada a Chicago. Igualmente, en redes sociales generaron controversia imágenes de la selección de Senegal atravesando estrictos controles migratorios mientras que en México las selecciones que llegaron eran festejadas con público y música.
El público mexicano es uno de los que más asiste a partidos de futbol en territorio estadounidense. La Selección Mexicana suele llenar estadios de la NFL cuando juega al norte de la frontera y, en muchos casos, convoca más aficionados que la propia selección estadounidense. Pese a ello, el temor de que puedan ocurrir redadas migratorias en los alrededores de los estadios invita más a no acudir.
México tampoco parece tener la respuesta. Los boletos para algunos partidos superan los 120 mil pesos por persona, una cifra que deja el Mundial 2026 fuera del alcance de buena parte de la afición nacional. Y para quienes pensaban acercarse al ambiente mundialista sin entrar al estadio, el operativo de seguridad conocido como “última milla” mantiene alejadas a todas las personas que no cuenten con boleto o acreditación.
A finales de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses de presuntamente colaborar con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa.
“El problema del narcotráfico recae en la confianza entre ambas naciones. Estados Unidos sostiene que México no ha logrado contener adecuadamente a las organizaciones criminales mientras que en México existe la percepción de que Washington utiliza esos problemas para justificar presiones políticas”, explica Andrea Legarci.
La Fiscalía General de la República (FGR) rechazó inicialmente las solicitudes de detención al argumentar que las autoridades estadounidenses no habían entregado pruebas suficientes. Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que la cooperación en materia de seguridad debe mantenerse, pero bajo principios de soberanía y respeto mutuo.
México llega al Mundial 2026 con la oportunidad de volver a colocarse en el centro de la atención internacional. Sin embargo, este año, la organización del torneo coincide con una realidad marcada por desafíos que forman parte de la conversación pública cotidiana en el país.
Uno de los temas más presentes es la seguridad. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum asegura garantías de seguridad en las ciudades anfitrionas, la violencia relacionada con el crimen organizado continúa siendo una de las principales preocupaciones nacionales.
Los homicidios, las extorsiones y los enfrentamientos entre grupos criminales siguen formando parte del panorama en distintas regiones como Sinaloa, Michoacán y Jalisco. Incluso, dos días antes del partido inaugural de esta Copa Mundial, Estados Unidos emitió una alerta de viaje de nivel 2 porque el riesgo de viajar es elevado debido al terrorismo, la delincuencia y los secuestros. “Si consiguió boletos para un partido en México, consulte el nivel de advertencia de viaje más reciente e información de riesgos en nuestra página web”, se lee en el aviso.
A esta situación se suma la crisis de desapariciones que atraviesa el país. Miles de familias continúan buscando a las más de 134 mil 902 personas desaparecidas en México y exigiendo respuestas de las autoridades. En los últimos años, los colectivos de madres buscadoras se han convertido en una de las voces más visibles de la sociedad civil por exhibir esta problemática que ha trascendido fronteras y que rumbo al Mundial de Futbol 2026 cobró mayor relevancia internacional por las protestas que han realizado.
Sobre ello, durante la XIV Marcha de la Dignidad Nacional el pasado 10 de mayo, madres buscadoras voceaban a través de un megáfono frente al Ángel de la Independencia:
“Hablamos hoy con palabras futboleras, a ver si así nos ven, nos escuchan. Le meteremos todos los goles posibles a la impunidad. Seguiremos jugando todas las copas necesarias hasta el regreso a casa de las personas desaparecidas. No nos venceremos”.
También, nuevamente, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene marchas y bloqueos en la Ciudad de México, con las exigencias de: derogar la reforma del ISSSTE de 2007, eliminar las Afores, la abolición de las reformas educativas de 2007 y 2019, un aumento del 100 % en su salario base y justicia social para el pueblo y el magisterio por casos de represión como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Las protestas iniciaron desde el 15 de mayo, pero previo al partido inaugural del Mundial de Futbol 2026 en la Ciudad de México se han intensificado con bloqueos en la calzada de Tlalpan y a u en la avenida Reforma, además de la instalación del campamento del magisterio en el Zócalo.
Sobre ello, la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que no hay ninguna preocupación por temas de protestas y seguridad para la inauguración, quienes tienen boleto para el estadio Azteca entrarán “tranquilos”. Sin embargo, debido al campamento ubicado en el primer cuadro de la ciudad considera que podría cancelar su salida al Fan Fest del Zócalo.
Incluso, la mandataria afirma que la apertura general del principal Fan Fest de la capital dependerá de lo que decida la CNTE.
Este torneo también se jugará en un lugar en el que las desigualdades sociales forman parte del contexto. Aunque México ha registrado avances en algunos indicadores de pobreza, persisten importantes brechas entre regiones, grupos sociales y comunidades. Como te contamos aquí, hasta 82.3% de las infancias y adolescentes hablantes de una lengua indígena viven en situación de pobreza; en contraste, entre quienes no hablan una lengua indígena la cifra es de 43.2%, una proporción casi dos veces menor.
El Mundial de Futbol 2026 también se llevará a cabo en un contexto de movilización social. Diversos sectores mantienen demandas activas relacionadas con derechos laborales, educación, justicia y derechos humanos. Como te contamos aquí, en redes sociales circulan distintas convocatorias sobre una supuesta megamarcha el 11 de junio en la Ciudad de México. Sin embargo, algunas de estas no son oficiales ni promovidas.
Hasta la publicación de este Te Explico, estas son algunas de las principales manifestaciones confirmadas:
Ante estas manifestaciones confirmadas, Amnistía Internacional declaró que “hay que proteger y escuchar a los colectivos de mujeres buscadoras que planean una protesta pacífica para coincidir con el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el estadio de la Ciudad de México”, además de solicitar al gobierno mexicano respetar el derecho a la protesta de sus ciudadanas y ciudadanos.
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