Deportaciones y adoctrinamiento: ¿cómo afecta la guerra entre Rusia y Ucrania a las infancias?

Jennifer Flores · 20 de julio de 2026

Deportaciones y adoctrinamiento: ¿cómo afecta la guerra entre Rusia y Ucrania a las infancias?

Desde su inicio en 2022, la guerra entre Rusia y Ucrania ha tenido consecuencias devastadoras para las infancias. La vida cotidiana de millones de niñas y niños se ha visto interrumpida por la pérdida de sus hogares, familiares y escuelas, bombardeos constantes y desplazamiento forzado. 

Un nuevo informe elaborado por una misión independiente de expertos, designada bajo el Mecanismo de Moscú de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), documenta que Rusia ha construido un sistema organizado para borrar la identidad nacional de los niños ucranianos mediante una política sostenida de adoctrinamiento y militarización.

El documento muestra cómo este sistema alcanza tanto a las niñas y los niños deportados por la fuerza a Rusia como a quienes permanecen bajo control ruso en las regiones ocupadas como Crimea, Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia. Actualmente Rusia ya no necesita, en gran medida, trasladar físicamente a los niños como lo hacía antes, porque ya ha construido todo un sistema de adoctrinamiento en los territorios ocupados.

En entrevista con El Sabueso, Maksym Maksymov, director de Bring Kids Back UA —una iniciativa humanitaria de Ucrania para rescatar y repatriar a miles de infancias ucranianas— explica que uno de los principales mecanismos consiste en obligar a los menores, a partir de los 14 años, a obtener la ciudadanía y el pasaporte ruso. “Negarse implica perder el acceso a servicios básicos, como la atención médica, los servicios bancarios o la posibilidad de desplazarse libremente dentro de los territorios ocupados”, afirma. 

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Deportaciones y traslados forzosos de infancias 

A cuatro años del inicio de esta guerra, uno de los aspectos que más preocupa a organismos internacionales son las deportaciones y traslados de menores desde territorios ocupados por Rusia.

De acuerdo con Maksym Maksymov, también especialista en derechos de las infancias, existe un conjunto de políticas dirigidas a modificar la identidad de los menores ucranianos mediante traslados forzosos, cambios de ciudadanía, transformaciones en el sistema educativo y procesos de militarización.

Maksymov explica que uno de los principales mecanismos consiste en trasladar a niñas, niños y adolescentes desde los territorios ocupados hacia Rusia o a otras zonas bajo su control.

“Algunos menores son separados de sus familias durante los llamados procesos de filtración mientras que otros son trasladados desde orfanatos o instituciones de cuidado. Estas acciones buscan sacar a los menores de su entorno y alejarlos de su identidad ucraniana”, afirma.

Sobre esto, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la ONU ha concluido que las deportaciones y traslados forzosos de menores pueden constituir crímenes de guerra. 

Asimismo, en 2023 la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el presidente ruso, Vladimir Putin, y la comisionada para los Derechos del Niño, Maria Lvova-Belova, por su presunta responsabilidad en la deportación ilegal de menores ucranianos.

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Cambios en las identidades de las niñas y los niños

Para el director de Bring Kids Back UA, el objetivo no termina con el traslado de los menores, sostiene que las autoridades de Rusia buscan que estos niños crezcan como ciudadanos rusos, por lo que uno de los mecanismos consiste en obligar a los adolescentes, a partir de los 14 años, a obtener la ciudadanía y el pasaporte ruso.

“Negarse puede limitar el acceso a servicios médicos, bancarios, trámites administrativos e incluso restringir la libertad de movimiento dentro de los territorios ocupados”, visibiliza Maksym Maksymov. 

Otro de los cambios ocurre dentro de las escuelas, pues en los territorios ocupados lo ucraniano ha sido sustituido por lo ruso y la enseñanza en idioma ucraniano ha sido eliminada o restringida. Además, Maksymov asegura que los estudiantes reciben contenidos alineados con la narrativa oficial rusa sobre la guerra.

También añade que las familias enfrentan presiones para inscribir a sus hijos en escuelas bajo control ruso y que los docentes son obligados a impartir ese currículo si desean conservar sus empleos.

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La militarización desde edades tempranas

Maksym Maksymov explica que existen campamentos de verano y organizaciones juveniles donde los menores reciben instrucción militar básica, aprenden a operar drones y participan en actividades de formación ideológica.

A su juicio, estas iniciativas buscan que los menores desarrollen una identidad vinculada al Estado ruso y, eventualmente, puedan integrarse a sus estructuras militares.

Pero entonces ¿cuáles son las consecuencias para la infancia?

“Además de las afectaciones emocionales derivadas de la guerra, como el trauma por la violencia, el desplazamiento y la separación familiar, las políticas de adoctrinamiento, deportaciones y militarización tienen efectos duraderos sobre el desarrollo de la infancias”, asegura el director de Bring Kids Back UA.

La pérdida del idioma, la modificación del sistema educativo, el cambio de ciudadanía y la ruptura con su entorno familiar y cultural pueden afectar la construcción de la identidad de estos menores durante toda su vida.

“Esta dimensión del conflicto es una de las menos visibles, pero también una de las que podría tener consecuencias más profundas para toda una generación de niñas, niños y adolescentes ucranianos”, concluye Maksym Maksymov. 

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