La jugada maestra de Alondra Bagatella contra la brecha de género en el ajedrez

Jennifer Flores · 26 de abril de 2026

La jugada maestra de Alondra Bagatella contra la brecha de género en el ajedrez

“¿Sabías que cuando una niña juega su primer torneo de ajedrez ya empieza perdiendo?”, pregunta Alondra Bagatella, una ajedrecista jalisciense de 10 años que ha jugado más de 140 torneos nacionales e internacionales, en un reel de Instagram que acumula más de 500, 000 visualizaciones. 

Y ello no es una cuestión de menor talento o inteligencia, sino una desigualdad de género. Desde su primera calificación oficial —después de apenas 25 partidas—, las niñas están, en promedio, entre 125 y 150 puntos por debajo de los niños, revela un artículo de Chessbase. “No es porque aprendan más lento, sean menos capaces o abandonen el deporte, el problema es la cultura”, asegura Alondra. 

Recientemente, la niña ajedrecista obtuvo el título oficial de Maestra FIDE de Arena otorgado por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE por sus siglas en inglés) a las y los ajedrecistas que mantienen una puntuación Elo de al menos 1,400 en 50 partidas rápidas, 100 partidas blitz o 150 partidas bullet. 

Con un coeficiente intelectual superior en la escala de inteligencia de Wechsler, que solo tiene aproximadamente el 2 % de la población mundial, Alondra Bagatella busca que las infancias conozcan más sobre este deporte, pero principalmente quiere incentivar a que más niñas jueguen ajedrez en México. 

“Faltan personas que inspiren y motiven a las niñas a adentrarse en el mundo del ajedrez. Yo hago videítos chiquitos con la ayuda de mis papás para divulgar más sobre este deporte. Pero es importante que las infancias tengamos redes de apoyo que nos motiven”, explica Alondra en entrevista con El Sabueso

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El origen de una damita estratega

Su primer acercamiento con el ajedrez fue cuando apenas tenía un año y encontró un viejo tablero que le pertenecía a su padre, César Bagatella. “En ese momento me gustaba mucho jugar con las piezas, pero no sabía que eran de ajedrez, incluso mi mamá y yo pensábamos que eran fichas de dominó”,  recuerda Alondra entre risas. 

Le encantaba dibujar cada una de las piezas con crayones y, sin notarlo, su fascinación por ellas la ayudó a memorizar de forma natural que en el tablero se juega con 32 figuras: peón, caballo, alfil, torre, dama y rey. 

En preescolar, la campeona nacional sub-11 se inició con breves clases de ajedrez, pero fue en 2020, con la llegada de la emergencia sanitaria por el virus de covid-19, que Alondra dejó de asistir a sus clases de ballet y buscó otros intereses: “Mi primer maestro en este deporte fue YouTube, aprendí a jugar ajedrez con videos en línea durante la cuarentena y en cuanto Zapopan volvió a la normalidad comencé a tomar clases formales”, cuenta. 

“Me encanta el ajedrez porque cada pieza tiene distintos movimientos, habilidades y puntajes. Lo relaciono mucho con un juego de mesa sobre guerra, me parece divertido e ingenioso”, narra frente a una pared tapizada con sus reconocimientos, trofeos y medallas.

“Siempre entreno, es disciplina”

Alondra entrena diariamente alrededor de seis horas, pero baja el ritmo durante los fines de semana. Su rutina se inicia a las 6:00 horas para practicar a solas durante una hora y media antes de asistir a la primaria. Al terminar sus clases vuelve a jugar ajedrez de las 15:00 a las 20:00 horas, pero esta vez acompañada de sus maestros. “Siempre entreno, aunque tenga otras cosas que hacer. Es disciplina”, asegura. 

Cuando se prepara para un torneo importante o una competencia internacional, la dinámica cambia un poco. Regularmente, el entrenamiento se mantiene igual para no saturar a Alondra, pero se agregan sesiones de psicología deportiva para que aprenda a manejar el estrés durante estos periodos. “Con mi psicóloga planeo mis objetivos y vemos qué estrategias psicológicas puedo aplicar para disfrutar la competencia”, añade. 

Estos cuidados ayudan a que Alondra sea una deportista competitiva y responsable, pero admite que antes de cada partida aún siente nervios y emoción: “Son importantes en el deporte, sin nervios tendrías un exceso de confianza que no es bueno para la partida. Cuando estoy nerviosa aplico los consejos que me dan mis maestros para poder resolver la situación”.

Aunque pareciera que Alondra es una niña con una madurez similar a la de una persona adulta, ella se describe como “una damita estratega” y una introvertida amante de la ciencia y el arte: le apasiona la robótica, las matemáticas y las esculturas.  

“Uno de mis mayores apoyos es mi perrito Magnus, ¡lo amo! Me gusta mucho divertirme con él y cuando termino de competir o salgo de la escuela siempre quiero verlo. Pero quienes siempre confían en mí son mis papás, mis familiares, mis maestros y mis psicólogos”, asegura. 

Alondra y su perrito Magnus. Fotografía: Jorge Adrián Rangel.
Alondra y su perrito Magnus. Fotografía: Jorge Adrián Rangel.

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Busca ser inspiración para otras niñas en el ajedrez

En sus redes sociales, Alondra comparte su día a día. Publica recuerdos de la fiesta de su octavo cumpleaños, fotografías con Magnus y muchos videos en los que explica partidas, informa sobre los orígenes del ajedrez e incluso analiza la serie de Netflix Gambito de dama: “En la realidad Nona Gaprindashvili era mucho más valiente que en la serie, no solo jugaba contra muchos hombres, ¡los vencía a todos!”. 

En estos videos, la ajedrecista también evidencia fenómenos como la brecha de género o las desigualdades sociales y económicas que existen en el ajedrez, y aunque ella no ha vivido una situación que la minimice por ser niña, reconoce que “antes era superextraño ver a una mujer jugando ajedrez, pero ahora el apoyo para que juguemos en condiciones iguales a las de los hombres es mayor. Lo que aún existe es la idea machista de que a veces sienten que son mejores que las mujeres, pero no siempre es así”. 

Así lucen algunos de los videos que publica Alondra en redes sociales como Instagram y TikTok. Fuente: captura de pantalla
Así lucen algunos de los videos que publica Alondra en redes sociales como Instagram y TikTok. Fuente: captura de pantalla

Al iniciar su carrera en el ajedrez se inspiró de Gukesh Dommarajuel, el adolescente indio que se convirtió en el campeón del mundo de ajedrez más joven de la historia en 2024, y de Judit Polgár, una gran maestra de ajedrez húngara ya retirada, considerada la mejor jugadora femenina de ajedrez de la historia. Alondra se identifica más con esta última porque, al igual que ella, es mujer y ha logrado ganar varias competencias.   

Como todas y todos los ajedrecistas, Alondra sueña con ganar el título de Gran Maestra —el nivel más alto otorgado por la FIDE para el que se requiere alcanzar 2,500 puntos Elo—. “También deseo inspirar a más infancias a que hagan lo que les apasiona sin miedo o vergüenza. No solo quiero que me recuerden por mis logros como deportista, quiero ser inspiración para otras niñas en el ajedrez”.

¿Qué le dirías a todas las niñas que se interesan por el ajedrez?, le pregunta El Sabueso a Alondra, a lo que ella responde: “Que recuerden una jugada que me gusta mucho: la coronación. Todos piensan que un peón —mi pieza favorita— no sirve para mucho y solo vale un punto en comparación con otras piezas, pero si el jugador o la jugadora se esfuerzan en que esta pieza llegue a la última fila puede coronar y convertirse en ganador o ganadora. Así nos pasa a las niñas: podemos convertirnos en lo que deseemos ser y no debemos sentir miedo de cumplir nuestros sueños”. 

“Yo no juego ajedrez para demostrar que puedo hacerlo, juego para que la próxima niña que lo haga no empiece con desventaja”, así concluye el video de Alondra que se viralizó en redes sociales en el que usuarios comentan: “la brecha de género en el deporte es real” y “eres poderosa, Alondra”. 

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