Septiembre Amarillo: ¿Cómo acompañar a un sobreviviente de pérdida por suicidio?

Paula Paredes S. · 10 de septiembre de 2026

Septiembre Amarillo: ¿Cómo acompañar a un sobreviviente de pérdida por suicidio?

En México, 8 mil 856 personas mueren por suicidio anualmente según el INEGI, siendo esta una crisis de causas multifactoriales en las que no solo se involucra se ve afectado quien toma la decisión, sino las personas que le rodean.

En septiembre, que es el mes de la prevención del suicidio, también vale la pena hablar de los supervivientes por suicidio.

Platicamos con Gaby Pérez Islas, maestra en Tanatología por el Instituto Mexicano de Tanatología en conjunto con la Facultad de Medicina de la UNAM, quien nos dio un panorama amplio sobre el duelo por este tipo de pérdidas y algunas herramientas que pueden ser valiosas para acompañar a quién atraviesa estas situaciones.

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Septiembre amarillo, una fecha creada para concientizar

Cada 10 de septiembre se conmemora el Día mundial de la Prevención del suicidio. Esta fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud desde el 2003 con el objetivo de destacar la gravedad del problema y promover las acciones basadas en evidencias para prevenirlo.

A menudo, en este tipo de fechas solemos pensar en quienes por alguna razón y otra toman esta decisión. Pero también es importante hablar de quienes la sobrellevan, ya que el duelo por este tipo de pérdidas está atravesado por diferentes factores por ejemplo las dudas, la culpa, los interrogantes que quedan y la falta de respuestas, que hacen que sobrellevarlo se convierta en algo complejo. Gaby nos explica más:

Es sumamente complejo porque existe una culpa de no haber podido ayudar a la persona”, sentenció la especialista.

 

“Es una culpa que no es real, es una culpa ficticia que nos persigue al todos los que se quedan porque quien se fue no pidió ayuda y esto es lo más difícil de entender en el suicidio, que de haberme pedido ayuda, de haberme dicho lo mal que estaba o la ideación que tenía, yo hubiera podido ayudar, pero no fue así”, añade.

Según explica ese es justamente el reto que enfrenta alguien que sobrelleva este tipo de pérdidas: vencer el “hubiera” o el “debí de”.

Retrato de Xavier Bosch dentro del marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025. Cortesía.

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¿Cómo manejar las crisis de aniversario?

En los procesos de duelo hay fechas especiales o momentos que los expertos llaman crisis de aniversario, y se trata de detonadores que llevan a pensar en lo sucedido, en la persona que ya no está o en la pérdida misma. Septiembre amarillo puede ser una de ellas.

La experta nos explica cómo sobrellevarlos:

“El Día Internacional de Prevención al Suicidio forzosamente llevará a una familia a pensar si pudo haberlo prevenido, y no en todos los casos se puede prevenir. Entonces también esto tiene que darles paz porque tienen que saber que el que hoy hagamos esta difusión y portemos un moño amarillo y hablemos del tema, está ayudando a otras familias, está poniendo el tema sobre la mesa”.

Gaby resalta la importancia de recordar que no se puede juzgar el hubiera con las herramientas certeras que tenemos hoy, a partir de esto, explica que una de las cosas que pueden funcionar es la resignificación:

“Ya no es pensar lo que yo debí haber hecho, porque nadie puede tomar decisiones el domingo con el periódico del lunes en la mano. Así que no tenías la información que hoy hay, pero si hoy la tienes, tu caso es importante, es un testimonio importante que puede ayudar a otras familias a no pasar por lo mismo. Puedes resignificar y trabajarlo para el servicio de otra persona, poner tu dolor al servicio de alguien más es sublimarlo”, explica.

¿Cuándo es recomendable buscar un acompañamiento profesional?

Según explica la experta, la complejidad del duelo también tiene que ver con todo lo que se empieza a tratar de construir después de que se sabe lo que ocurrió.

“Toda la mecánica después, todo lo que empiezas a construir a partir de que sabes lo que ocurrió…ves claramente señales, ves claramente indicios, cosas que no podías haber visto antes porque no sabías que esto iba a pasar”.

Por lo anterior, es importante trabajar con acompañamiento tanatológico temprano:

“El mejor momento, como en toda medicina, es la intervención temprana. No esperar a que haya pasado mucho tiempo para entonces buscar la ayuda porque ya nos vamos a haber hecho como una historia mental de lo ocurrido, ya se van a haber enraizado culpas y hubieras”

Como mencionamos previamente, uno de los grandes retos que enfrenta este duelo tiene que ver con la falta de respuestas:

“Lo más temprano que se reciba ayuda es mejor y es muy recomendable porque quedan muchas interrogantes. La persona que se quitó la vida se llevó las respuestas consigo mismo y aunque haya dejado una nota, siguen muchas cosas que aclarar. Entonces, hay es un duelo que está lleno de confusión, de enojo, que no sabe a dónde ir, con muchísima tristeza es una muerte repentina y una muerte violenta y esos dos factores complican muchísimo el duelo.”

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El juicio que conlleva la pérdida por suicido

Al hablar de cómo afectan los juicios a sobrellevar este tipo de pérdida, Gaby señala que lo hace en una medida alta.

“Es como un duelo silente que no puedo compartir porque me van a juzgar, porque van a pensar que pobrecito que qué estaba viviendo, que qué familia es esta y la verdad es que las personas no son síntomas de una enfermedad familiar. Las personas padecen a veces desequilibrios químicos, enfermedades mentales que los puedan llevar a un ‘piensa chueco’ y ver como que todo va a ir a peor en lugar de mejor. Me parece que todos debemos de ser señales para los demás, dadores de esperanza, quita miedo y sería maravilloso que fuéramos una sociedad que en lugar de que señalara, abrazara

Foto: Pexels.

Ser acompañante, no juez

Hay momentos en los que es complejo saber cómo actuar, y aunque cada persona atraviesa los duelos de manera diferente— ya que no hay un manual para eso— hay un punto que es clave para ser un buen acompañante cuando alguien sobrelleva este tipo de pérdidas.

“La manera de acompañar a quien está viviendo esta pérdida es sacarlo de la zona de juicio para que se vuelva su amigo en el proceso, no su juez. Hacerle entender, leer muchísimo sobre el tema para que se dé cuenta que no es culpable”, dice Gaby.

El suicidio viene de dos países latinas sui  y cidium que quiere decir matarse a sí mismo, teniendo en cuenta esto, Gaby explica que no hay culpables, puede haber corresponsables pero nunca culpables.

“Pudiéramos llegar a ser corresponsables, pero culpables nunca. Y esto habría que que entenderlo y habría que ponerlo en su justa medida. La persona que se quitó la vida se equivocó y lo digo fuerte y claro, se equivocó porque tal vez no quería vivir de la manera como estaba viviendo y no sabía cómo hacerlo diferente. No pidió ayuda, pero no vamos a dejar de querer a alguien porque se equivocó. Así que en el duelo por suicidio se requiere mucho respeto y comunicación, y en ese acompañamiento entonces la persona puede resignificar lo ocurrido, saber que su ser querido no la estaba pasando bien aquí y poder seguir adelante”.

En este punto, Gaby también resalta la importancia de la escucha:

“Creo que la mejor manera de hablar sobre este tema es escuchar, no preguntar. Recibir  lo que doliente quiera compartir, sin llenar los huecos que no tengo de información con fantasía y sin hacer preguntas que respondan mi curiosidad. Lo importante es el doliente”.

Además, resalta que como sociedad debemos trabajar en la sensibilidad:

“Es increíble como el ser humano ha avanzado en tantas áreas. Tenemos hasta una inteligencia artificial, pero no tenemos la suficiente sensibilidad para poder acompañar a alguien en su dolor sin decirle qué hacer, sin decirle que no se sienta como se siente, sino simplemente sostenerlo en su pérdida sin buscar frases mágicas ni pociones que lo saquen de ahí, sino acompañarlo justo donde está. El doliente no tiene que estar donde tú crees que debe de estar. Nosotros tenemos que ir a acompañarlo donde él está“, apunta la especialista en tanatología.

Recordar con más amor que dolor

Hablar de seguir adelante puede resultar complejo, pero no se trata de borrar lo sucedido o de olvidar a nuestros seres queridos.

“Seguir adelante significa asimilar lo ocurrido, retomar una nueva rutina, una nueva vida, integrar la pérdida a la realidad de tu existencia. Significa recordar con más amor que dolor

Aquí surge un punto importante: no reducir a una persona a la manera en la que murió, sino, recordar lo que nos gustaba de ella, su forma de amarnos o como la amamos nosotros y el privilegio de haber compartido con ella:

Lo más importante que hizo alguien no fue morir, fue vivir”.

La reflexión de Pérez va mucho más allá y detalla como podemos ponderar la pérdida y su partida:

“Fue amarnos, recordar su amor, recordar lo que hizo, porque no vamos a juzgar a alguien por el capítulo final de su vida. sino por su vida entera y la cantidad de vidas que tocó”.

Gaby Pérez invita a que hablemos de la vida y no solo de la muerte de alguien, y sobre todo, entendamos que la persona que decide intentar acabar con su vida está sufriendo, le está pasando mal, no encuentra salidas y considera esta —que es una puerta falsa—puede ser una salida. 

El buscar una comprensión de un escenario tan complejo puede ser determinante para tener recursos para continuar con la vida en paz.

“Quisiera que este duelo se visualizara, que se hablara más de esto para que realmente tuviéramos las cifras correctas, la estadística, dimensionaran las autoridades, la crisis que esto es y hicieran mucho más programas acerca de salud mental, de filosofía de vida de apoyo grupal que serían muy importantes”, detalla Gaby.

“Yo cambiaría esa idea, ese código de vergüenza por simplemente respeto, como lo he dicho, por la decisión que alguien tomó”.

 

“Es una decisión que parte de un dolor y no siempre viene de un lugar de claridad, pero debemos de respetar ese duelo, darle el lugar, no verlo con horror sino con amor”, concluye.

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