¿Qué sigue, quemar libros? Gobierno de Colombia retira símbolos LGBTIQ+ y feministas de museo

Paula Paredes · 16 de octubre de 2026

¿Qué sigue, quemar libros? Gobierno de Colombia retira símbolos LGBTIQ+ y feministas de museo

El jueves 15 de octubre, el Museo Nacional de Colombia retiró más de 30 piezas de su colección relacionadas con los movimientos LGBTIQ+, el feminismo, la historia del conflicto armado y los procesos de paz del país sudamericano.

Este viernes 16, el Gobierno Nacional defendió la decisión, misma que ha generado cuestionamientos por el tipo de objetos seleccionados y su relevancia para la construcción de memoria histórica y la lucha por los derechos humanos dentro de la sociedad.

Te puede interesar: The Strokes suma apoyo a Lula da Silva previo a segunda vuelta electoral

¿Quién dio la orden?

El medio colombiano La Silla Vacía fue el primero en dar a conocer el retiro de afiches, fotografías y otros objetos de tres salas del Museo Nacional ubicado en Bogotá.

De acuerdo con información publicada, la instrucción habría provenido del Ministerio de Cultura que está a cargo de Paola Andrea Holguín Moreno.

Hoy viernes 16 de octubre, Abelardo de la Espriella visitó la dependencia para anunciar lo que los sectores de derecha denominan “contrarevolución cultural” en el marco del —gastadísimo— término batalla cultural.

Durante su intervención, el representante de la derecha colombiana describió esta postura como: “una lucha abierta, decidida y patriótica contra el wokismo”.

¿Qué es el wokismo y de dónde viene el término?

Uno de los términos que ha ganado favoritismo dentro de los sectores globales de derecha es “wokismo”, algo que según ellos busca transformar los fundamentos morales, culturales y sociales de Occidente, pero además lo hace “pervirtiendo los valores, la tradición familiar y la identidad nacional”, según expresó De la Espriella.

Antes de continuar vale la pena entender un poco de dónde surge el término.

Al igual que “batalla cultural”, el término “Wokismo” también nació del sector que la derecha odia, pues la palabra tiene su origen en los sectores afroamericanos y venía con imperativo Stay Woke que en español sería “mantente despierto”.

Esta expresión se usaba como una especie de advertencia o llamado a estar alerta frente a situaciones de injusticia social, inicialmente contra el racismo, pero con el paso de los años también contra la discriminación LGBTIQ+ el machismo u otras formas de violencia.

Hoy, con la apropiación del término por parte de sectores conservadores, su significado depende de quien lo use.

Retomando el caso del Museo Nacional de Colombia, según las fuentes de La Silla Vacía, que ademas, solicitaron mantener el anonimato por temor a posibles represalias internas, la instrucción habría sido emitida desde el Ministerio de Cultura y ejecutada por Julián Sterling.

Diversidad, feminismo y memoria: los enemigos de la derecha colombiana

La selección de las piezas que saldrían del Museo se hizo a puerta cerrada, y siguiendo con la agenda del nuevo gobierno, los objetos retirados formaban parte de exposiciones claves en el recinto ya que retrataban las luchas sociales y episodios importantes en la historia reciente de Colombia.

Uno de los espacios afectados fue la sala “Hacer sociedad” la cual estaba dedicada a presentar procesos de resistencia, participación y reivindicación social.

De esta sala fueron retirados al menos diez objetos vinculados con la historia de las comunidades LGBTIQ+ y los movimientos feministas, por ejemplo:

  • Afiches sobre los derechos reproductivos de las mujeres.
  • Piezas gráficas sobre marchas del orgullo LGBTIQ+ al igual que banderas.
  • Revistas como “La Ventana Gay”, vinculada a los activistas Manuel Antonio Velandia y León Zuleta.

Adicionalmente, y relacionada a esta temática, se desmontó la mayoría de las fotografías que integraban el muro dedicado a la diversidad, algo que hasta cierto punto era esperable en medio una agenda política que dice defender “valores tradicionales”, esos mismos que pasan por encima de los derechos humanos de otros sectores.

Un borrado de la historia colombiana

Las piezas dedicadas a los logros y luchas feministas y de diversidades sexuales no fueron las únicas retiradas, la medida también llegó a objetos relacionados con la violencia política, los conflictos armados y genocidio político en contra de los sectores de izquierda.

Algunos de los objetos de esta temática retirados incluyen, un cartel de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa, candidato de la Unión Patriótica asesinado en 1990.

También se quitó un afiche de Carlos Pizarro, excomandante del M-19 y dirigente político que impulsó la desmovilización de esa guerrilla. Pizarro también fue asesinado por grupos paramilitares en alianza con agentes estatales del extinto Departamento Administrativo de Seguridad de ese país en 1990.

Ambos casos forman parte de una etapa marcada por la violencia contra políticos, militantes de izquierda y personas que participaban en procesos de negociación y transformación, y su presencia el museo permitía documentar no solo a los protagonistas de aquellos acontecimientos, sino también las consecuencias de la violencia y las dificultades para construir una democracia incluyente.

Por ello, el retiro de estas piezas abre interrogantes sobre los criterios utilizados para decidir qué episodios y movimientos sociales deben permanecer representados en el que es considerado el museo más importante del país.

Los acuerdos de paz también desaparecieron de la exposición

Otro de los objetos retirados que llamó la atención fue una pluma que había sido elaborada a partir de una bala, esto en referencia al proceso de paz firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), con el objetivo de poner fin a décadas de conflicto armado entre ambas partes.

La pieza formaba parte del apartado «Reivindicación de Nación: de la Constitución de 1991 al Proceso de Paz de 2016».

El acuerdo fue resultado de años de negociaciones y estuvo acompañado de fuertes controversias políticas. Diversos sectores de la derecha colombiana se opusieron a sus términos y cuestionaron aspectos de su implementación.

Censura Museo Colombia LGBTIQ
Así lucía una de las paredes del Museo Nacional de Colombia previo al retiro de las obras.

No te vayas sin ver: Sally Rooney, autora de “Normal People” es censurada en Reino Unido por su apoyo a Palestina

Las reacciones tras la decisión 

El retiro de las piezas del Museo Nacional de Colombia ya ha generado cuestionamientos sobre los criterios para determinar qué si puede y qué no formar parte la historia y la memoria de un país, pero sobre todo: si se decide qué partes del pasado permanecen a la vista y cuáles ocultas ¿cuál es la imagen de país que se está construyendo?

La historia ofrece ejemplos de lo que sucede cuando el poder político se atribuye la facultad de decidir qué expresiones culturales son legítimas y cuáles deben desaparecer.

En la Alemania nazi, las quemas públicas de libros de mayo de 1933 formaron parte de una campaña contra lo que consideraban incompatible con la ideología del régimen.

Entonces, al mirar la historia, esos actos no fueron simples episodios de destrucción de libros, sino que constituyeron una demostración pública de rechazo hacía ideas y voces que el régimen pretendia apagar; y aunque una cosa está distante de la otra, el ejemplo puede servir para preguntarnos qué es eso que en este momento histórico quieren desaparecer de la agenda.

Los mecanismos de las derechas

Si quieres conocer más del origen del término “batalla cultural”, puedes visitar esta nota: ¿Qué es eso de ‘batalla cultural’ que tanto escuchamos por estos días?.

Jason Stanley en su libro Facha:cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida explica cómo este se ha adaptado para influir en la política y en la sociedad sin siquiera llamarse abiertamente facismo, y este es uno de los ejemplos: a través de la manipulacion de la historia y la cultura.

Stanley identifica diez mecanismos claves, entre ellos hay tres que pueden aterrizarse en este el caso colombiano:

  • El pasado mítico: se trata de idealizar una época pasada en la que supuestamente existían grandeza nacional, unidad y valores tradicionales, algo que supuestamente con la ayuda de ellos estará de regreso.
  • La ansiedad sexual: en este punto se utilizan temores relacionados con el género, con la sexualidad y la familia para movilizar a la población contra determinados grupos, esto conecta pefecto con el retiro de las piezas que ya te contamos.

  • El antiintelectualismo:  finalmente se desacredita a expertos, académicos, periodistas e instituciones que producen conocimiento cuando cuestionan el discurso dominante.

Aunque este es un hecho ocurrido en Colombia puede ser el inicio para observar un fenómeno más amplio que se da a nivel global y desde la cultura, para preguntarnos qué sucede cuando determinados sectores políticos comienzan a señalar ciertas expresiones culturales, identidades y memorias históricas como amenazas que deben combatirse.

“Colombianos, dimos alcance a la instrucción del presidente en cumplimiento de nuestra obligación como parte del estado de conservar, restaurar, proteger y transmitir la cultura de la nación. No como instrumento de una doctrina política o interpretación sesgada en la historia, no como mecanismo de adoctrinamiento o herramienta para fabricar una cultura en favor de un gobierno. Sino, entendiendo que la cultura es el ADN de la Nación, por eso estamos evaluando la museología y curaduría…” dice Paola Holguín.

Si el propósito es evitar el adoctrinamiento como la ministra de cultura aseguró, la historia no debería convertirse en un espacio ajustado a las convicciones de quienes ejercen el poder, y documentar un acontecimiento no es necesariamente lo mismo que celebrarlo.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Presidencia de Colombia 🇨🇴 (@infopresidencia)