Animal Político · 12 de octubre de 2026
“Me agarraron a macanazos”. Entre lágrimas y con problemas para caminar, una mujer identificada como Alejandra relató las agresiones que, según denunció, sufrió a manos de policías estatales tras participar en la marcha por agua limpia del domingo 11 de octubre en Guadalajara. Acababa de ser liberada y aseguró que le quitaron los tenis, le pisaron los pies y la tiraron al suelo.
“Traigo fracturas en mis pies porque me quitaron mis tenis y me empezaron a pisar. Traigo el cuerpo raspado porque me tiraron al suelo”, dijo, mientras otro manifestante gritaba: “Esto no se va a quedar así”.
Su testimonio quedó registrado en un video grabado la noche del domingo y publicado en las cuentas de Instagram mecuidanmisamigxsmx y giselledessavre. En la grabación, otras personas denunciaron agresiones durante las detenciones realizadas por policías estatales.

La marcha, que partió de La Minerva y llegó a las inmediaciones de Casa Jalisco, terminó con enfrentamientos y la dispersión de asistentes mediante gases y chorros de agua. El gobierno estatal reportó 39 personas detenidas, 28 policías heridos —dos de gravedad— y 31 civiles que requirieron atención médica.
En el mismo video, un manifestante señaló que en la Fiscalía les leyeron sus derechos, pero que esto no ocurrió cuando fueron detenidos por la Policía Estatal. Calificó las detenciones como arbitrarias y denunció maltratos, humillaciones y amenazas de muerte.
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Otra mujer, cuyo nombre no se menciona en la grabación, aseguró que los granaderos la señalaron como integrante del bloque negro y la agredieron. Afirmó que sufrió una contusión craneal, quemaduras y una convulsión, y que no recibió el traslado al hospital que le habían prometido.
“Nos dijeron que éramos del bloque negro y los granaderos nos jalaron; traigo contusión craneal, traigo quemaduras porque me tiraron al asfalto; convulsioné porque tengo epilepsia, y me dijeron que me iban a trasladar a un hospital, pero en realidad me trajeron aquí, al penal”.

La movilización reunió a familias, estudiantes, adultos mayores y habitantes de distintas colonias del área metropolitana que exigieron una solución al agua con sedimentos y malos olores que reciben en sus viviendas. Según el gobierno estatal, alrededor de 10 mil personas participaron en la marcha.
Frente a Casa Jalisco se registraron forcejeos por las vallas que resguardaban el inmueble y lanzamiento de piedras y otros objetos contra policías. Los antimotines utilizaron gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los asistentes.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) confirmó las 39 detenciones y señaló que desplegó a 16 observadores durante la jornada. Hasta la noche del domingo había recibido cinco quejas contra elementos de la Policía Estatal por presuntos abusos de autoridad.
El organismo abrió el acta de investigación 41 y dictó medidas cautelares dirigidas a la Vicefiscalía de Derechos Humanos y a la Secretaría de Seguridad Pública estatal para garantizar atención médica a las personas detenidas.
La Universidad de Guadalajara también informó de la detención de tres estudiantes, dos del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, y pidió esclarecer los hechos, garantizar su integridad y concretar su liberación.

Este lunes por la mañana, la Fiscalía estatal informó que 12 de las 39 personas detenidas habían recuperado la libertad. La dependencia indicó que continuarán las investigaciones por los delitos de ataque a las vías de comunicación, lesiones y delitos cometidos contra representantes de la autoridad.
Las liberaciones se determinaron con base en el artículo 140 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que permite continuar la investigación sin mantener detenidas a las personas bajo los supuestos que establece la ley.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió este lunes al gobierno de Jalisco explicar la actuación de las fuerzas de seguridad y dar a conocer los nombres de las personas detenidas.
“Nosotros no estamos de acuerdo con la represión”, sostuvo durante su conferencia matutina. También señaló que las autoridades estatales deben aclarar por qué recurrieron al agua y a gases lacrimógenos para enfrentar la manifestación.
La mandataria reiteró que debe privilegiarse el diálogo y que tampoco debe haber manifestaciones violentas.
Por su parte, el gobierno de Jalisco atribuyó los enfrentamientos a un supuesto grupo de unas 400 personas ajenas a la protesta que, según su versión, agredieron a policías y asistentes. Esa fue la explicación oficial para una jornada que las autoridades habían reconocido inicialmente como pacífica.
Este lunes, Lemus anunció que solicitó a la Fiscalía revisar las detenciones caso por caso. También informó que se analizarán los videos de la movilización para investigar la actuación de los policías y determinar sanciones si se comprueban excesos en el uso de la fuerza.
La intervención policial ocurrió después de que el gobernador asegurara el sábado que había girado instrucciones para garantizar una marcha ordenada y segura, y reconociera el derecho de la ciudadanía a expresar su molestia por la calidad del agua.
Sheinbaum también expresó su desacuerdo con un esquema de financiamiento que pudiera derivar en la privatización del suministro y anunció una reunión entre autoridades de Jalisco y la Comisión Nacional del Agua para analizar alternativas. Lemus, por su parte, reiteró que el agua no se privatizará, que el servicio no se entregará a una empresa y que no aumentarán las tarifas.
Las protestas tienen como antecedente meses de denuncias por la calidad del agua en los hogares del área metropolitana.
En una entrevista realizada por Animal Político antes de la marcha, Susi de la Mora, vecina de Arenales Tapatíos, en Zapopan, contó que desde hace dos o tres meses recibe agua entre café y amarillenta, con un olor que se intensificó en los primeros días de octubre.
“Ahora sí que si te bañas, no sabes si estás limpio o si sales más sucio de lo que entraste y apestando”, relató.
Susi tiene dos hijas, de 13 y 16 años, a quienes pide que se bañen con la boca cerrada. La familia compra agua de garrafón para lavarse la cara, las manos y la boca.
“Incluso cuando uno se mete a bañar, toda la casa huele por los vapores del agua sucia. Es insoportable”.
En una fotografía que compartió con este medio, mostró una botella de plástico transparente con agua que, según explicó, salió de la llave de su casa. En la imagen, el líquido presenta una tonalidad amarillenta.
La vecina dijo que tampoco cuenta con un tinaco donde almacenar el agua que pudiera recibir de una pipa: el suministro llega directamente de las tuberías a las llaves de su vivienda.
El gobierno estatal atribuyó el deterioro del agua a descargas irregulares en el sistema antiguo que conduce líquido de Chapala hacia Las Pintas. Como medida de emergencia, anunció que dejaría de utilizar temporalmente esa fuente y aplicaría tandeos durante una primera etapa de seis meses, mientras concluyen el desvío de La Calera y la ampliación inicial de la potabilizadora de Miravalle.
Antes de la movilización, Susi expresó su desconfianza en las promesas oficiales.
“Ya lleva mucho tiempo. La verdad no creo. Nos dicen que lo van a solucionar, pero pues hasta ahorita no se ha visto nada”.