Manu Ureste e Israel Fuguemann · 21 de abril de 2026
“¡Ya súbanse a agarrarlo, se les va a pelar!”, gritaba desesperado un testigo a elementos de la Guardia Nacional la mañana de este lunes 20 de abril, poco después de las 11:30, en la zona arqueológica de Teotihuacán, a unos 50 kilómetros de la capital mexicana.
Minutos antes, un hombre armado había tomado posición en lo alto de la Pirámide de la Luna y comenzó a disparar de manera indiscriminada y sin explicación contra un grupo de turistas extranjeros. Las autoridades del Estado de México lo identificaron en un comunicado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, originario del norte de la capital.

El ataque dejó como saldo una mujer canadiense muerta y al menos 13 personas heridas, de acuerdo con el coordinador general de Protección Civil del Estado de México, Adrián Hernández Romero. Entre las víctimas hay tres ciudadanos colombianos —uno de ellos un niño de seis años—, un ruso, seis estadounidenses, dos brasileños —incluida una menor de 13 años— y otra persona canadiense.
El agresor, un hombre que vestía camisa de cuadros y pantalón negro, intentó huir tras el ataque. Sin embargo, fue perseguido por elementos de la Guardia Nacional, con quienes sostuvo un largo intercambio de disparos. De acuerdo con los primeros reportes, el tirador se habría quitado la vida con un arma de fuego tras verse acorralado.
Videos difundidos en redes sociales documentan los momentos de terror. En las imágenes se observa al agresor sacar un arma de una bolsa y apuntar contra un grupo de turistas que permanecían tirados en el suelo en lo alto de la pirámide.
“Los está amenazando”, dice una voz en uno de los videos.
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En otro momento, el atacante permite que una de las personas retenidas descienda por los escalones con las manos en alto, mientras el resto permanece sometido en el suelo. Segundos después, abre fuego.
“¡Que nadie se mueva!”, se escucha gritar a otros testigos desde la base.
Algunos visitantes, confundidos al inicio, pensaron que se trataba de detonaciones de fogueo o de algún tipo de recreación. Pero la repetición de los disparos —que retumbaban con eco entre las estructuras prehispánicas— disipó cualquier duda.

A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde los ataques con tiradores activos contra multitudes forman parte de una violencia recurrente, en México este tipo de agresiones indiscriminadas en espacios turísticos abiertos son inusuales, pese al contexto general de violencia que vive el país. Quizá esa excepcionalidad ayuda a explicar por qué algunos testigos tardaron en dimensionar lo que ocurría y llegaron a pensar que se trataba de un simulacro o de balas de práctica, hasta que los disparos y los heridos hicieron evidente la gravedad del ataque.
Fue en ese momento —cuando la confusión se rompió— que el pánico se desató.
Turistas que estaban en la parte alta comenzaron a correr escaleras abajo. Algunos tropezaron y cayeron entre los escalones. Otros lograron resguardarse en la base de la pirámide, pegados a los muros.
Elementos de la Guardia Nacional llegaron al sitio en camionetas con batea. Desde abajo, avanzaban cubriéndose con los vehículos, mientras el agresor continuaba disparando desde lo alto.
“¡Que se suba alguien por detrás!”, gritaban testigos que intentaban orientar a los agentes.
Otros advertían que el tirador parecía estar equipado con más armas y municiones.
“En la bolsa trae más”, decía una mujer.
“¡Se les va a pelar!”, insistían.
Durante varios minutos, los disparos continuaron. Hasta que, finalmente, una voz irrumpe en los videos: “¡Ya le dieron, por fin!”.
La angustia cedió, pero el saldo ya era irreversible.

Tras el ataque —del que hasta ayer por la noche se desconocía el motivo que lo originó—, las personas heridas fueron trasladadas a distintos centros médicos. Algunos fueron llevados al hospital general de Axapusco, a unos 10 kilómetros del sitio, donde por la noche al menos tres permanecían en urgencias. Otros, incluido el niño de seis años, fueron trasladados al hospital de especialidades de Ixtapaluca, donde también continuaban recibiendo atención médica por las heridas de bala.
Animal Político acudió tanto a la zona arqueológica como a los hospitales donde fueron ingresadas las víctimas.
En Teotihuacán, personal de la Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Gobernación y la Fiscalía del Estado de México desplegó un operativo, mientras la zona —ubicada entre los municipios de Teotihuacán y San Martín de las Pirámides— quedó bajo resguardo.
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En los alrededores, el impacto del ataque seguía siendo visible horas después: varios restaurantes cerraron sus puertas, mientras algunas fondas y comercios operaban a medias, en medio del shock.
A nivel internacional, el ataque provocó una reacción inmediata del gobierno canadiense. La ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, calificó lo ocurrido como un “horrendo acto de violencia” y confirmó que autoridades consulares ya se encuentran en contacto con los familiares de las víctimas para brindarles asistencia. Además, el gobierno de Canadá señaló que mantiene comunicación directa con autoridades mexicanas tras el ataque.

Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum también condenó los hechos y expresó solidaridad con las víctimas, al tiempo que informó que el gobierno federal se mantiene en coordinación con la embajada de Canadá y otras representaciones diplomáticas de los países afectados.
El ataque, ocurrido en uno de los principales destinos turísticos del país, abrió además cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad en la zona arqueológica, que fue cerrada tras el incidente mientras continúan las investigaciones.
Medios de comunicación como Milenio reportaron que el presunto agresor habría expresado en redes sociales admiración por la masacre de Columbine, en Estados Unidos —un tiroteo escolar ocurrido el 20 de abril de 1999 que dejó 13 personas asesinadas—, y que incluso participaba en grupos de internet vinculados a ideologías de extrema derecha. Sin embargo, esta información, que apunta a un posible componente ideológico detrás del ataque, no ha sido confirmada hasta la noche de este lunes por ninguna autoridad mexicana.
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Alrededor de las nueve de la noche, la Fiscalía General de la República (FGR) emitió un comunicado en el que informó que inició una investigación por los hechos ocurridos en Teotihuacán. Sin embargo, la institución no ofreció detalles sobre el posible móvil que llevó al agresor a cometer el ataque.
Lo que suele ser uno de los destinos turísticos más visitados del país se convirtió, en cuestión de minutos, en una escena de violencia extrema.