La red vecinal detrás de las movilizaciones por agua limpia en Jalisco

Paulina Gris, Miguel Ángel Vargas, Rafael Arceo y Ana Isabel Orona | Zona Docs · 13 de octubre de 2026

La red vecinal detrás de las movilizaciones por agua limpia en Jalisco

Antes de salir a las calles, vecinos de Guadalajara y municipios metropolitanos comenzaron a organizarse para entender qué estaba llegando a sus hogares por las tuberías. Compartieron experiencias, buscaron análisis y crearon espacios para exigir agua limpia, documenta este reportaje de Zona Docs, medio aliado de Animal Político, que también puede leerse en su sitio web.

La desesperación, la urgencia y la indignación por el suministro de agua turbia y maloliente han impulsado agrupaciones vecinales que, junto con organizaciones civiles, buscan respuestas y soluciones.

“Por eso decidimos hacer un canal aparte en donde los vecinos y las vecinas nos organizamos para acudir a las marchas, hacer mesas de trabajo para analizar el agua, conjunto a colectivos. Entonces las redes vecinales han funcionado de cierta manera para visibilizar el problema”, explica Roberto Maciel, del Movimiento por Agua Potable ZMG.

La red vecinal detrás de las movilizaciones por agua limpia en Jalisco
Familias compran garrafones para bañarse, instalan filtros, buscan dónde lavar la ropa y modifican sus rutinas para reducir el contacto con el agua que reciben. Foto: Zona Docs

En redes sociales han surgido movimientos como este y campañas como El SIAPA que Queremos, impulsada por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC). Sus actividades combinan las movilizaciones con talleres, análisis y espacios para compartir información.

“No tenemos ningún partido político atrás de nosotros ni nos interesa”, señala Maciel, administrador del grupo de Facebook. “Al final mi ambición más grande es volver a regresar a mi casa, poderme bañar tranquilamente, poder estar más tiempo con mis hijos”.

Detrás de esa organización están familias que compran garrafones para bañarse, instalan filtros, buscan dónde lavar la ropa y modifican sus rutinas para reducir el contacto con el agua que reciben. La exigencia de un suministro limpio nace de esa necesidad cotidiana.

De las redes vecinales a las marchas y los análisis

El Movimiento por Agua Potable ZMG se ha coordinado con el IMDEC y ciudadanos de distintas colonias para llevar a cabo marchas, campañas y talleres que buscan informar, denunciar e impulsar un cambio.

Roberto Maciel recuerda la movilización del 23 de agosto, organizada por el movimiento, el IMDEC y ciudadanía de a pie.

“Fue lo que propuse yo y los vecinos y vecinas: hagamos una marcha en la cual termine en un festival al que le pusimos escatológicamente Agua KK Fest, que era donde todas las mesas de trabajo de los colectivos iban a ayudarnos a darnos información sobre cómo podemos paliar el problema”.

El encuentro incluyó actividades para niñas y niños, recolección de firmas e información sobre filtros caseros, análisis de agua y captación de lluvia.

Maciel reconoce que las personas que se movilizan son menos que las que padecen el problema:

“Los vecinos le pusimos megamarcha porque queríamos que se sintiera que iba a ser mucha gente, y pues la verdad nada más alcanzamos alrededor de mil personas. Entonces, es parte del trabajo. Sabíamos que iba a ser así, pero eso era parte de lo que queríamos, que se visualizara primero, que la gente empezara a concientizarse de la problemática, que la visualizara y que ahora tomara acción”.

Acercar la posibilidad de denuncia a las personas es una tarea central para estas agrupaciones. La campaña El SIAPA que Queremos busca garantizar el derecho al agua limpia y la participación social, promover nuevas legislaciones y defender el territorio y los cuerpos de agua.

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María González Valencia, directora ejecutiva del IMDEC, señala que la problemática no es reciente y que también incluye desigualdades en el acceso al suministro.

“Vivimos en el área metropolitana de Guadalajara inequidad en el acceso al agua potable, es decir, nosotros tenemos documentado que alrededor de medio millón de personas, o sea, de 500 mil personas no tienen agua en sus hogares y no están conectadas ni al SIAPA ni a ningún otro organismo operador municipal. Esto pues es grave”.

La organización también cuestiona la respuesta de las autoridades ante la contaminación y busca que las comunidades participen en las decisiones del organismo operador.

“Lo que buscamos es que el SIAPA realmente se transforme y que se democratice. Es decir, ser tomadores de decisiones y que tengamos voz y voto”, afirma González Valencia.

Bañarse a jicarazos y comprar agua para las tareas diarias

Para quienes habitan en las colonias afectadas, abrir la llave ya no significa tener la certeza de que podrán utilizar el agua. Antes de bañarse, lavar la ropa, los trastes o los dientes, han tenido que buscar alternativas.

Flor de la Cruz, residente de Alcalde Barranquitas, en Guadalajara, cuenta que lleva más de seis meses sin bañarse directamente con el agua de su regadera. En su casa ha adaptado una nueva rutina: bañarse ella y sus hijos a jicarazos, lavar la ropa en otra vivienda y destinar parte de sus ingresos a comprar agua embotellada o garrafones.

También reporta problemas de salud en su familia:

“Hemos estado enfermos, mis hijos, he estado enferma yo de diarrea, de vómitos y de infecciones en ojos que nos hemos terminado atendiendo en consultorios privados porque no tenemos seguro y es otro gasto más”.

Paloma, su vecina, cuenta que después de bañarse siente ardor en los ojos, que compara con síntomas de conjuntivitis. Desde el año pasado percibía mal olor en el agua, pero este año la situación se agravó: comenzó a salir sucia, acompañada de lo que describe como “basurita” y una especie de “arenita”.

Santiago Olivo, habitante de Jocotán, en Zapopan, recuerda ocasiones en las que abría la llave y el agua salía verde y “como con pelos”. Ante esas condiciones, optaba por decir: “Hoy no me baño”.

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La exigencia de un suministro limpio nace de esa necesidad cotidiana. Foto: Zona Docs

Rafael, de Villa Ixtépete, también en Zapopan, señala que el líquido llega turbio, de color marrón y con materiales revueltos. Le preocupan las posibles consecuencias para la salud y considera que podría estar relacionado con problemas digestivos y casos de conjuntivitis en su comunidad.

Roberto Maciel relata que su familia dejó de utilizar el agua de la llave para distintas actividades y que, desde entonces, no ha presentado los problemas de salud que antes padecía:

“Hemos estado comprando agua de garrafón. Y con eso nos bañamos, con eso nos lavamos los dientes, con eso lavamos los cepillos, con eso lavamos los platos, las verduras, cocinamos y pues no nos hemos enfermado. Ninguno de mis hijos y ni yo ni mi esposa”.

Las necesidades particulares de cada hogar también determinan cómo pueden afrontar la crisis.

“Tengo un hijo con autismo y yo tuve que cerrar las llaves de paso de los baños para que él no se lavara las manos con eso”, explica Maciel.

Flor de la Cruz enfrenta una dificultad similar para almacenar agua:

“Yo tengo un hijo con autismo y no puedo tener un tambo de 200 litros de agua o 100 litros de agua porque puede ocasionar un accidente aquí en mi casa, despertar la curiosidad de mi hijo y que pueda haber algún tipo de accidente”.

González Valencia considera que la problemática compromete otros derechos, además del acceso al agua: la salud, un medio ambiente sano, la información y la participación en asuntos públicos.

El gasto que no estaba en el presupuesto

Cuando el agua llega turbia, con mal olor o residuos visibles, las familias buscan otras formas de bañarse, preparar alimentos o mantener sus casas limpias. La alternativa más inmediata ha sido comprar agua embotellada.

Para una de las familias entrevistadas, el gasto ha llegado a ser de 100 pesos adicionales por día: aproximadamente 3 mil pesos mensuales que no estaban contemplados en su presupuesto.

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Mientras tanto, el recibo del servicio sigue llegando.

“Creen que las personas siguen utilizando el agua para las actividades diarias, pero no es así”, comenta Flor de la Cruz.

Para algunos hogares, pagar el recibo se ha convertido en un dilema. Flor señala que algunos vecinos han dejado de hacerlo debido a los gastos adicionales para conseguir agua limpia. Paloma, en cambio, asegura que estaría dispuesta a pagar más si eso garantizara un mejor suministro.

“Podría pagar un poco más de dinero, hacer un esfuerzo para que salga limpia”, dice.

Paloma compra más de diez garrafones a la semana y considera que tendrán que instalar filtros en su casa.

Rafael cuenta que en su hogar ya utilizan filtros y pastillas de cloro en los tinacos. También procuran cerrar el paso cuando el agua llega turbia o maloliente, para evitar que entre al tinaco o al aljibe.

Algunas personas señalan que los filtros han aumentado de precio y que los modelos más simples no eliminan los olores o todos los residuos. Paloma cuenta que el esposo de una amiga comenzó a fabricar sus propios filtros.

Desde adaptar baños hasta comprar garrafones, contratar pipas o acudir a otras viviendas, la crisis modifica la organización doméstica.

“Es multifactorial porque afecta en todo”, resume Flor de la Cruz.

La escuela, los negocios y las tareas familiares se han adaptado a una pregunta que antes no formaba parte de la rutina: ¿esta agua se puede utilizar?

La red vecinal detrás de las movilizaciones por agua limpia en Jalisco
Para las familias es indispensable conocer qué contiene al agua que reciben para decidir cómo utilizarla. Foto: Zona Docs

Monitoreo ciudadano para saber qué llega a los hogares

La búsqueda de respuestas también ha llevado a vecinos, organizaciones y universidades a analizar el agua.

El Informe Técnico de Análisis de Calidad del Agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara, denominado “Agua Peligrosa”, reportó turbiedad, coliformes totales, coliformes fecales y E. coli en las muestras estudiadas.

El documento advierte que estos resultados constituyen una señal para los sistemas de salud pública por los problemas gastrointestinales que podrían derivarse.

El monitoreo se realizó durante marzo y abril de 2026, en el marco de la iniciativa El SIAPA que Queremos, impulsada por el IMDEC junto con organizaciones ciudadanas y universidades como el ITESO y la Universidad de Guadalajara.

Un segundo informe técnico, presentado el 29 de junio, analizó 184 muestras de 90 colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zúñiga.

Según sus resultados, las muestras presentaban incumplimientos respecto de los estándares para uso y consumo humano. Los análisis fueron evaluados con los límites establecidos en la NOM-127-SSA1-2021.

El informe también señaló una ausencia casi total de cloro residual y reportó que 93.48% de los puntos monitoreados carecía de una barrera mínima de desinfección.

El IMDEC afirma que ha documentado alrededor de mil 500 denuncias de impactos a la salud, entre ellas enfermedades de la piel, gastrointestinales y de las vías respiratorias. Son reportes de personas afectadas, cuya relación con el suministro requiere evaluación médica.

González Valencia también advierte sobre los riesgos de exposición a metales pesados, cuyos efectos, señala, pueden no ser inmediatos.

Para las familias entrevistadas, conocer qué contiene el agua es indispensable para decidir cómo utilizarla y qué medidas adoptar.

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“Que el gobierno se responsabilice de regresar ese dinero porque es parte de la salud de las personas”, reclama Flor de la Cruz.

Los filtros, una alternativa con límites

Leonardo Cuevas, de Grupo Agua, empresa que ofrece sistemas de purificación, señala que la crisis ha cambiado la manera en que las personas perciben estos equipos.

“La gente ya lo ve como una necesidad cuando antes mucha gente lo veía como un lujo”, dice.

También cuenta que la demanda se ha extendido a lugares donde antes no tenían clientes.

“Sí hemos visto que hemos llegado a zonas donde antes no vendíamos o no teníamos clientes”.

Sin embargo, para los residentes entrevistados, estas alternativas no siempre son sostenibles o suficientes.

Roberto Maciel señala que primero es necesario conocer el problema que se pretende resolver:

“Depende mucho para que un filtro funcione bien o un sistema de filtrado funcione bien, tienes que entender primero cuál es la problemática. Si el agua te está llegando con sedimento, pues, bueno, el sedimento con un filtro lo puedes arreglar, pero si llega con metales pesados, no”.

La red vecinal detrás de las movilizaciones por agua limpia en Jalisco
Hay quienes no quieren un descuento monetario por el agua sucia que han recibido, exigen agua limpia. Foto: Zona Docs

Para estos últimos, agrega, se requieren procesos más complejos y costosos.

“Para un problema de metales pesados tienes que tener ósmosis inversa y es más complejo, más caro, el proceso de filtrado”.

La incertidumbre también se combina con las interrupciones del suministro. Eugenia Garduño, residente de Ciudad Granja, en Zapopan, cuenta:

“A veces tenemos agua y a veces no. A veces volvemos a tener agua pero sale sucia. Tenemos que ir a otros lados a conseguir agua”.

Cuevas describe la urgencia con la que algunas familias buscan instalar equipos:

“Hay cotos donde instalamos para una persona y todos los vecinos les preguntan ‘oye, ¿con quién?’ y le instalamos a todos los vecinos”.

“Tenemos que hacer entregas rápidas porque más que nada es eso, la urgencia”, añade.

Promesas oficiales y una exigencia que sigue en las calles

El 23 de marzo, el gobierno de Jalisco anunció el relevo en la dirección del SIAPA y nombró a Ismael Jáuregui Castañeda. Se anunciaron medidas urgentes, pero meses después las personas entrevistadas seguían reportando agua sucia.

El 13 de julio, el gobernador Pablo Lemus informó que las principales colonias afectadas recibirían atención con pipas y acceso gratuito a agua purificada. Para las familias consultadas, la respuesta ha sido insuficiente.

“Han dejado un carrito potabilizador para más de 300 colonias”, señala Flor de la Cruz.

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El SIAPA también ofreció descuentos de hasta 80% en el recibo a colonias reconocidas como afectadas, aunque algunas personas desconocían la medida o consideraban que no resolvía el problema.

“Realmente no tenía idea de que este descuento existiera. No sé si es verdad, no sé si es mentira. Si es verdad, no sé qué tan bueno sea. Yo no quiero un descuento monetario por el agua sucia que estoy consumiendo. Yo quiero agua limpia”, dice Eugenia Garduño.

El 6 de octubre, Lemus anunció que dejarían de utilizar temporalmente el agua de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de Chapala, una medida que implica menos volumen disponible para distribuir.

“Los expertos nos recomiendan que la mejor decisión es dejar de utilizar el agua de la presa Las Pintas y el sistema antiguo de Chapala para abastecer de agua a la ciudad. Si hacemos esto, podremos ver una mejora sustancial en la calidad del agua que recibe la ciudad en las próximas semanas”, declaró.

El gobierno estimó una primera etapa de seis meses de rotación del servicio mientras concluyen el acueducto de desvío de La Calera y la ampliación inicial de la planta potabilizadora número 1 de Miravalle. También planteó sanear la presa y el canal que la abastece.

Para el largo plazo, anunció un acueducto sustituto Chapala-Guadalajara, cuya construcción tomaría alrededor de dos años. El 8 de octubre, Lemus informó que envió la iniciativa al Congreso estatal. Según el mandatario, el proyecto no implicará privatizar el servicio ni incrementar las tarifas.

La inconformidad continuó. El domingo 11 de octubre, miles de personas marcharon desde La Minerva hasta Casa Jalisco para exigir agua limpia. La movilización terminó con enfrentamientos, uso policial de gases y chorros de agua, y 39 detenciones, según el balance oficial. El gobierno estatal atribuyó la violencia a un supuesto grupo ajeno a la protesta.

Para quienes llevan meses organizándose, la exigencia sigue siendo poder utilizar el agua de sus hogares sin recurrir a gastos y cambios constantes.

“Yo no tengo la necesidad de estar saliendo a las calles a protestar por agua. Se me hace tan ilógico, tan distópico estar peleando por agua”, expresa Roberto Maciel.

“No sabemos cuándo llegará agua que esté totalmente limpia”, añade Eugenia Garduño.

Mientras esa respuesta no llega, el IMDEC, el Movimiento por Agua Potable ZMG y la campaña El SIAPA que Queremos mantienen sus actividades para documentar el problema, compartir información y exigir soluciones.

 

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Este reportaje fue realizado en el marco del Bloque de Producción Periodística Convergente del Tec de Monterrey, Campus Guadalajara, del cual Zona Docs fungió como Socio Formador. Publicado originalmente el 8 de octubre de 2026; esta versión incorpora información sobre la movilización del domingo 11.