Dalila Sarabia · 14 de marzo de 2026
Con 40 años de trabajo en Polanco, la Frutería Pepe se niega a perder la batalla contra la gentrificación, por lo que luego de que su arrendatario les pidiera el local en donde trabajaban, clientes y conocidos buscaron opciones para ayudarlos y conservar su fuente de empleo. Así, este viernes 13 de febrero comenzaron una nueva aventura en la terraza de un restaurante.
Formalmente ya no están en la zona conocida como Polanquito —ahora están a unas cuadras de este punto comercial en la alcaldía Miguel Hidalgo—, especificamente en el Restaurante Un Lugar de la Mancha en donde además de vender en el sitio, reforzaron el envío de pedidos a domicilio.
“Vi la noticia y dije ¡mi frutería!”, compartió Erick Fregoso, cliente y amigo de Sthefany Lourdes Bonifacio, encargada de la frutería.
Desde hace más de una década el hombre es cliente de este negocio y aunque él vive en Santa Fe, semanalmente acudía a la frutería a comprar sus frutas y verduras. “Conocí al señor Pepe, yo le compraba fruta desde hace muchos años y desafortunadamente pues el Covid se lo llevó”, recordó.
Al enterarse de que la frutería cerraría en febrero, Erick comenzó a buscar opciones. Contactó a la alcaldía para ver si habría oportunidad de que los dejaran colocarse en la calle, pero la respuesta fue un rotundo no.
Con años de trabajo en la industria restaurantera también se dio a la tarea de buscar qué establecimiento dentro de Polanco podría ser una opción para que la frutería se instalara y la opción que encontró fue el Restaurante Un Lugar en la Mancha.
“Le empecé a comentar (al socio del restaurante) la historia y le dije “oye, yo soy cliente de esta frutería hace muchísimos años, es gente trabajadora y honesta’ (…) y le propuse ‘por qué no les ayudamos, a lo mejor pueden hacer una sinergia muy padre y creo que puede ser un win win para todos porque los van a echar a la calle”, compartió el hombre.

Carlos Dayán, socio del restaurante, no dudó en ayudar. Los buscó, platicaron y se acordó que podrían instalarse en la terraza de su negocio.
Había que hacer unos cambios estéticos, pero el lugar estaba disponible para que pudiera ser utilizado.
De hecho, ya se valora que no solo vendan fruta y verdura, sino que se pueda habilitar una estación de smoothies.
“Me doy cuenta de que no es una frutería nada más, sino que es una historia de familia, una historia de empuje, de perseverancia (…) entonces por supuesto que me emocionó el proyecto y buscamos en qué lugar podríamos instalarlos”, explicó Dayán.
En diciembre pasado, Animal Político dio a conocer la historia de la Frutería Pepe, un negocio de barrio que estaba siendo amenazado por la gentrificación de la colonia Polanco y que después de 40 años de servicio estaba a meses de cerrar porque las personas que les rentaban les habían solicitado el local para —aparentemente— abrir un restaurante.
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Desde ese momento las muestras de apoyo no se hicieron esperar y clientes y amigos buscaron cómo ayudarlos, pues esta frutería es uno de los pocos negocios de barrio en Polanquito que aún brindan servicio.
Pollerías, tortillerías, florerías, cocinas económicas, tlapalerías y demás giros han tenido que cerrar frente a la acelerada llegada de franquicias y restaurantes de lujo que están dispuestos a pagar cantidades exorbitantes por concepto de renta.

“Es un cambio radical (…) somos parte del restaurante, entonces pues a seguir adelante”, compartió Sthefany Lourdes Bonifacio, encargada de la frutería.
“La nueva dinámica es más servicio a domicilio por medio de fotos y de contactar a los clientes (…) a los nuevos vecinos que se acercan y conocen la frutería les ofrecemos promociones para que se den la oportunidad de probar la calidad que manejamos y la variedad de fruta que tenemos”, detalló.
Aunque este viernes 13 de febrero se llevó a cabo el corte del listón inaugural de la nueva etapa de la frutería Pepe, desde el 1 de febrero han estado ofreciendo servicio en este lugar hasta donde han llegado muchos de sus antiguos clientes para seguir comprándoles.
“Hemos mantenido a nuestros clientes, gracias a Dios, se han prestado muchísimo para venir, conocer y quedan maravillados porque ven la exposición de fruta y es muchísimo color… y aunque les queda un poquito más retirado, me dicen que vale la pena la caminata”, dijo la joven.
A fin de no perder a sus clientes de años, algunos adultos mayores, la Frutería Pepe ha reforzado su servicio a domicilio, además de que con apoyo de conocidos y amigos ya se valora, incluso, incursionar en el mercado de las aplicaciones.