Eréndira Aquino · 26 de marzo de 2026
A dos días del feminicidio de dos maestras en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán, se llevó a cabo la audiencia inicial del estudiante de 15 años acusado de disparar en contra de Tatiana Madrigal Bedolla y María del Rosario Sagrero Chávez. En esta, la defensa del acusado solicitó la duplicidad del término constitucional, por lo que el proceso continuará hasta el próximo lunes a las 09:00 horas.
En la comparecencia, el juez determinó que en tanto se resuelve su situación jurídica, el menor continuará recluido en la Unidad Especializada para Adolescentes y Adultos Jóvenes, en Morelia, donde se encuentra desde su detención en la escuela preparatoria Antón Makárenko.
Según la información recabada por la Fiscalía General de Michoacán, el estudiante ideó el ataque contra las docentes un día antes de llevarlo a cabo. El lunes 23 de marzo publicó videos en redes sociales con un arma y el martes a las 08:30 de la mañana realizó disparos en la recepción de la escuela.

De acuerdo con Carlos Torres Piña, fiscal de Michoacán, el joven dio negativo en tres exámenes toxicológicos, y según lo que el detenido ha señalado, tomó el arma del domicilio en el que vive con su mamá y su padrastro.
Actualmente, la dependencia se encuentra en la búsqueda del teléfono celular del menor para averiguar si actuó por influencia de alguna otra persona.
Las maestras Tatiana Madrigal y María del Rosario Sagrero fueron despedidas entre dolor, incredulidad e indignación. Hasta el momento se desconoce cuál fue la motivación del joven para cometer lo que la Fiscalía General de Michoacán ha calificado como un ataque directo y premeditado.
Este miércoles, familiares y amistades de Tatiana Madrigal Bedolla acompañaron en silencio el traslado de su féretro de la funeraria San Miguel al panteón Misión de la Paz, donde le dieron el último adiós.
Antes de que Tatiana fuera enterrada, su hermano Christian Madrigal rompió en llanto por el asesinato de su hermana y exigió que se respete su derecho a la justicia.
“Yo también vivo en una ciudad violenta, donde todos los días es el pan nuestro de cada día y es Tijuana, Baja California”, dijo Christian, quien recordó que hace apenas un año y 7 meses sufrieron la pérdida de su madre.

“Irme ahora otra vez de Lázaro (Cárdenas) es irme vacío; es irme muerto en vida, pero tengo que luchar por mis hermanos, por mis hijos y estar bien con mi familia. Es durísimo. Cuesta mucho afrontar esta noticia. Pero los muertos no se van, todos los días se habla de ellos”, agregó.
María del Rosario, la otra maestra que murió por los disparos fue velada en Lázaro Cárdenas y después llevada al municipio vecino de Arteaga, Michoacán, de donde es originaria. Ahí fue despedida por su familia.
El esposo de María del Rosario, Francisco Delgado, reclamó que aunque el responsable es un menor de edad “tiene que haber autoridades que intervengan y determinen qué es lo que tiene que haber”, pues lamentó que el adolescente destrozó una familia y dejó a dos niños sin su mamá.
Por su parte, la preparatoria Antón Makárenko informó que las clases quedaron suspendidas hasta después del periodo de vacaciones de Semana Santa, “debido a los procesos de peritaje y diligencias oficiales en curso por lo sucedido”.
Acerca del ataque, la presidenta Claudia Sheinbaum consideró que es un caso “muy doloroso” y dijo que debe haber un debate en México sobre la posibilidad de enjuiciar a menores de edad en casos de alto impacto.
En conferencia de prensa, la mandataria anunció el miércoles que habrá un programa integral de salud mental dirigido a estudiantes de secundaria y educación media superior, como parte de una estrategia para atender el bienestar psicológico de los jóvene y subrayó la urgencia de abordar la situación de manera integral, “más allá de la sanción y el castigo al responsable”.
El especialista en derechos humanos e infancias, Juan Matín Pérez, apuntó que detrás de casos como el de la escuela en Lázaro Cárdenas, Michoacán, hay algoritmos de odio fomentados en comunidades digitales, aunado a la impunidad y la ausencia de estrategias de prevención desde la niñez.
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Son “los hijos de la guerra que hace 20 años inició precisamente en el estado de Michoacán”, expresó el coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe (TRILAC), quien recuerda que el caso no es aislado y representa un síntoma más de la crisis de violencia que atraviesa México.
“Es siempre más sencillo culpar a las familias por darles el teléfono a niñas, niños y adolescentes, por abrirles una cuenta en redes o por no supervisarlos. Es muy fácil culpar a los jóvenes porque fueron tontos, pero no se puede responsabilizar solo a una persona frente a un algoritmo diseñado para monetizar el odio”, concluyó.