Carlos Arrieta y Eréndira Aquino · 26 de marzo de 2026
Una de las preguntas que sigue en el aire es: ¿por qué? La otra es cómo un adolescente de 15 años tuvo acceso al arma de uso exclusivo del Ejército con la que decidió asesinar a dos maestras al llegar a su escuela la mañana de este martes.
Osmar “N”, quien horas antes de cometer el doble feminicidio grabó un video en el que muestra el rifle de asalto, permanece retenido en la Unidad Especializada para Adolescentes y Adultos Jóvenes en Morelia a la espera de la audiencia en la que se definirá su situación legal. En tanto, en Lázaro Cárdenas, la incredulidad y la conmoción por lo sucedido conviven con el dolor y la indignación.
Este miércoles, amistades, familiares y personas cercanas a Tatiana Madrigal Bedolla —una de las profesoras de la preparatoria Antón Makárenko asesinadas por el estudiante— acompañaron el traslado de su féretro de la funeraria San Miguel al panteón Misión de la Paz, donde le dieron el último adiós.
El trayecto se llevó a cabo en silencio, hasta que un hermano de la maestra Tatiana lo rompió momentos antes de que su cuerpo fuera sepultado.
“Me arrebataron a mi hermana. Lo único que pido es ejercer nuestro voto, quitarnos la máscara y exigir nuestro derecho a la justicia. Yo también vivo en una ciudad violenta, donde todos los días es el pan nuestro de cada día y es Tijuana, Baja California”, dijo Christian Madrigal, quien recordó que hace apenas un año y 7 meses sufrieron la pérdida de su madre.
“Irme ahora otra vez de Lázaro (Cárdenas) es irme vacío; es irme muerto en vida, pero tengo que luchar por mis hermanos, por mis hijos y estar bien con mi familia. Es durísimo. Cuesta mucho afrontar esta noticia”, agregó. “Pero los muertos no se van, todos los días se habla de ellos”.
El cuerpo de María del Rosario Sagrero Chávez, la otra maestra que murió por los disparos del rifle de asalto que el alumno introdujo a la escuela oculto dentro de un estuche de guitarra, fue velado en Lázaro Cárdenas y después llevado al municipio vecino de Arteaga, de donde es originaria, para ser despedido por su familia.
“El que ocasionó el atentado es un menor de edad, pero tiene que haber autoridades que, aunque sea menor de edad, intervengan y determinen qué es lo que tiene que haber; justicia es lo que tiene que haber”, dijo Francisco Delgado Madrigal, esposo de María del Rosario Sagrero, quien subrayó que el agresor destrozó una familia y dejó a dos menores de edad sin su mamá.
Christian Madrigal, el hermano de la maestra Tatiana, coincide en que el adolescente debe ser juzgado como adulto debido a que sus actos fueron planeados.

Carlos Torres Piña, fiscal general de Michoacán, dio a conocer que Osmar “N” dio negativo en los tres exámenes toxicológicos a los que fue sometido. De acuerdo con lo que el joven ha señalado ante autoridades, tomó el arma del domicilio en el que vive con su mamá y su padrastro.
El funcionario dijo a medios de comunicación que continúan con las investigaciones y actualmente se encuentran en búsqueda del teléfono celular del menor de edad para averiguar si actuó por influencia de alguna otra persona.
En tanto, el plantel de la Preparatoria Makárenko informó que las clases estarán suspendidas “debido a los procesos de peritaje y diligencias oficiales en curso por lo sucedido”.
La institución emitió un comunicado en el que indicó que las actividades académicas se reanudarán después del periodo de vacaciones de Semana Santa, el día 6 de abril. La dirección del plantel anunció que se pondrán en contacto con cada integrante de la comunidad escolar, “para que puedan recibir atención y acompañamiento por parte de nuestras áreas de apoyo”.
El colegio informó también que Osmar “era un alumno de nuevo ingreso”, que el pasado lunes no se presentó a clases, únicamente ingresó a la recepción del colegio y disparó contra María del Rosario, de 36 años, y Tatiana, de 37.
Fuera del plantel, alumnos, profesores y personas cercanas a las víctimas acudieron desde la noche de los hechos a colocar flores y veladoras en memoria de las maestras.

Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe (TRILAC), subrayó en entrevista con Animal Político, que este caso representa un síntoma más de la crisis de violencia que atraviesa México y la desatención hacia las niñeces y adolescencias.
Mientras no se tomen acciones, “seguiremos teniendo nuevos casos porque hay disponibilidad de armas e impunidad, porque la violencia machista se está radicalizando en entornos digitales y sobre todo porque no estamos escuchando a niñas, niños y adolescentes”, advirtió el psicólogo por la UNAM, en referencia a la participación de jóvenes, como Osmar, en comunidades “incel” (célibes involuntarios), donde se divulgan ideas misóginas y se promueve el resentimiento.
“Es siempre más sencillo culpar a las familias por darles el teléfono a niñas, niños y adolescentes, por abrirles una cuenta en redes o por no supervisarlos (…), pero no se puede solo responsabilizar a una persona frente a un algoritmo diseñado para monetizar el odio”, indicó.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se trató de un suceso “muy doloroso” que tendrá que atenderse de manera integral, “más allá de la sanción y el castigo al responsable. No queremos estas situaciones, queremos que este sea un hecho aislado, que no se repita”.
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Sobre la posibilidad abrir la discusión para que un menor responsable de un asesinato pueda ser juzgado como adulto, la presidenta respondió en su conferencia matutina del miércoles: “No lo propuse, dije que es algo que se tiene que discutir en nuestro país, que es algo que necesitamos hablar y abrirlo y debatirlo”.
Además, anunció un programa en escuelas para dar atención a la salud mental. “Ya lo estamos trabajando en tercero de secundaria en algunos lugares y ya lo vamos a hacer general y en educación media superior, por la edad de este joven lo vamos a hacer en secundaria o en educación media superior”, explicó.
Juan Martín Pérez recordó que en el pasado se mediatizaron otros casos de violencia relacionada con el entorno escolar, mismos que tienen en común el uso de redes sociales por parte de los agresores para participar en foros radicales, y la difusión previa de mensajes e imágenes en los que avisan de sus planes.
“Hay estudios que dan cuenta de cómo los discursos de odio monetizan bastante en redes sociales, lo que beneficia a quienes los difunden, así como a las plataformas. Tenemos que poner el foco ahí”, subrayó el especialista.
