Eréndira Aquino · 7 de mayo de 2026
“La gentrificación es algo que también está sucediendo aquí en el pueblito de Punta de Mita“, dice Efraín López, un habitante de la zona. Se refiere a la transformación de la Riviera Nayarit en un destino exclusivamente turístico, por sus playas de arena blanca y aguas turquesa, donde los hoteles de lujo y campos de golf han terminado por restringir el acceso a la orilla del mar.
Nunca antes le había interesado el activismo, pero ahora a sus 57 años decidió organizarse junto a más vecinos para frenar la construcción de un complejo hotelero que pretendía cerrar el acceso de las y los pobladores a la playa Las Cocinas, en Punta de Mita, al norte de Bahía de Banderas.

En una protesta el pasado 28 de abril, tres manifestantes fueron detenidos por policías estatales. “Estamos preocupados”, reconoce López, quien trabaja como chef privado y guía de turistas. A la criminalización que sufrieron por levantar la voz, se suma también lo que perciben como intimidaciones.
“Nos sentimos vulnerables porque nos pasan cosas que no son normales. Por ejemplo, sentimos que nos están vigilando y siguiendo; recibimos llamadas en las que nos cuelgan y eso nos pone de nervios”, detalla.
Con todo y el temor, el ahora defensor de la playa asegura que la comunidad de Punta de Mita continuará protestando de manera pacífica hasta que se reparen los daños por las afectaciones al entorno de Las Cocinas.
“Es a donde nuestro pueblo va a bucear, a sacar ostiones; ahí hay pulpo todavía, quedan algunas almejas y caracoles. Y es también el área donde la gente local va a descansar”, explica. “Pero vemos que está bajo ataque con este desarrollo gigantesco que está poniendo en peligro ese estilo de vida y lo poquito de mar que nos queda”.

Como integrante del Comité Puntamitense para la Defensa de la playa Las Cocinas, Efraín López aclara: “no tenemos un problema con el desarrollo, tenemos un problema con la privatización de la zona federal marítima y también con los enrocamientos que nos quitan el acceso a las playas”.
De acuerdo con el activista, a partir de la década de los noventa, “la mayor parte empezó a sufrir las consecuencias del desarrollo, porque empezaron a construir y con eso vino un rediseño del litoral. Tumbaron árboles nativos para acomodar clubes de golf y jardines, lo que deterioró gradualmente la zona: el coral se murió, igual que varios peces, caracoles y estrellas de mar que eran parte del atractivo para los pocos turistas que llegaban”.
Poco a poco —lamenta López—, a pesar de que se trata de espacios en zona federal, las áreas de playa a las que se puede acceder libremente se han ido reduciendo debido a las estructuras que colocan los hoteles frente al mar para controlar la erosión ocasionada por el oleaje.
“Y ya cuando los ciudadanos quieren caminar por ahí no pueden porque queda pura piedra y eso convierte las áreas en privadas, pues nadie puede pasar. Además, ponen guardias para vigilar que no se metan”, por esta razón decidieron protestar en rechazo a la estructura en la playa Las Cocinas, que —aseguran— lleva años dañando el ecosistema, pero que recientemente intensificó el deterioro en la zona, ya que ingresó maquinaria pesada para reemplazar las piedras de río del gavión “por unas mucho más grandes, que pesan toneladas”.
“Antes, ahí hubo una duna gigante con plantas nativas donde desovaban muchas tortugas, pero ya tenemos muchos años que no las vemos. Además, con el reemplazo del gavión ahora se están extendiendo hasta la calle; 20 metros de zona federal hacia arriba, espacio que deberían haber protegido y no destruido con sus estructuras que privatizan”, reclama Efraín.
Actualmente, la obra que estaba en marcha en la playa Las Cocinas se encuentra suspendida, en tanto las autoridades investigan la denuncia presentada por daños ambientales y la supuesta falta de permisos por parte de la constructora detrás del proyecto. Animal Político consultó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) al respecto, pero no hubo respuesta al momento de esta publicación.
Sobre el acceso a la playa, la Secretaría de Gobernación (Segob) emitió un comunicado en el que subrayó que “el libre acceso a las playas es un derecho que debe garantizarse conforme al marco legal vigente, por lo que será un eje central en las decisiones relacionadas con la obra”.
Asimismo, comunicó que en coordinación con la Semarnat y con el gobierno de Nayarit, mantiene comunicación directa con habitantes y actores involucrados, ante las manifestaciones surgidas contra el desarrollo turístico en la playa Las Cocinas.

Efraín López, quien funge como vocero del Comité Puntamitense para la Defensa de la playa de Las Cocinas, comenta que después de la protesta que terminó con tres personas detenidas, un grupo de habitantes fueron convocados a mesas de diálogo con el municipio y representantes de la desarrolladora. “Pero no llevaron a nada, y de hecho perdimos tiempo, porque mientras estábamos ahí aceleraron la construcción, pasaron de una a cinco máquinas trabajando todo el día y a veces de noche”.
También tuvieron una reunión con el gobernador del estado, Miguel Ángel Navarro, el mismo día en que fueron arrestados los tres activistas. “Nos acompañó el presidente municipal de Bahía de Banderas, Héctor Santana, para que no tuviéramos temor”, recuerda. Sin embargo, no han recibido respuesta a sus demandas. Tampoco se han retirado las carpetas de investigación que se abrieron en contra de los manifestantes, por los delitos de traspaso de propiedad privada, resistencia al arresto y agresión a servidores públicos.
Desde entonces, comenzaron las llamadas desde números desconocidos y la sensación de vigilancia. “Temo por mi vida y mi libertad, ya no sé a qué fuerzas nos enfrentamos”, publicó en redes sociales Pepe Ávila, uno de los activistas que ha documentado los daños en Las Cocinas y ha protestado contra las obras.

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El pasado 30 de abril, representantes de Grupo DINE-Montage, la desarrolladora del proyecto turístico Montage Pendry Punta Mita ofreció reajustar la obra cinco metros respecto al enrocamiento previamente construido. Para Efraín López y su movimiento esto no es suficiente. “Que se respeten los límites de la zona federal y que se remuevan los gaviones para reforestar el área con plantas nativas”, precisa en torno a sus demandas.
“¿Sabes lo que me gustaría ver?”, pregunta y al instante responde: “que la presidenta Sheinbaum volteara a Punta de Mita y que hiciera de Las Cocinas un ejemplo a seguir”, propone.
“Que se haga un precedente que beneficie a todas las costas de México porque este mal (de la privatización y los daños ambientales) no es único de aquí. Todas nuestras costas están bajo ataque de desarrolladoras que se apoderan de las playas y del agua, y mientras las comunidades no tienen suministro, en esos lugares no falta jamás”.