Redacción Animal Político · 11 de abril de 2026
Colectivos denunciaron el hallazgo de 219 restos óseos humanos durante la primera etapa de la Jornada de Búsqueda por Patrones Tláhuac-Chalco, realizada del 7 al 10 de abril en las lagunas ubicadas en los límites entre Chalco y El Xico, y exigieron a las autoridades transparencia absoluta en el análisis e identificación.
En un comunicado difundido este viernes, las organizaciones Una Luz en el Camino, Hasta Encontrarles CDMX, Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional, junto con familias independientes, expresaron su “indignación, profunda preocupación y firme exigencia” ante la magnitud de los restos localizados.
La búsqueda se llevó a cabo en las lagunas de La Habana y, de acuerdo con el informe difundido por los colectivos, los hallazgos fueron: 49 restos óseos el martes, 29 el miércoles, 51 el jueves y 90 el viernes, todos de origen humano.
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Los grupos enfatizaron que la zona “reviste un alto interés forense y deberá ser explorada de manera exhaustiva en las siguientes jornadas, dada la relevancia de los hallazgos obtenidos”.
En su pronunciamiento también pidieron “la plena y pronta identificación de los restos con total transparencia, así como el acceso oportuno y continuo a la información sobre los avances de los peritajes”, al subrayar que “las familias tenemos derecho a la verdad, a la justicia y a un trato digno”.
Hasta octubre de 2025, el 80 % de las personas registradas como desaparecidas en la capital —5 mil 605 entre 2018 y 2025— fueron reportadas en los últimos siete años, una tendencia que ha encendido alertas en diversas zonas, especialmente en la alcaldía Tlalpan, donde oficialmente hay 360 personas sin localizar.
Historias como la de Luis Óscar Ayala, desaparecido el 16 de septiembre de 2025, ilustran la gravedad del problema. Su madre, Lucía García, advirtió: “El Ajusco es un foco rojo”. Recordó que su hijo solía visitar el Parque Nacional Ajusco y que, tras su desaparición, los registros de su reloj inteligente mostraron que su última ubicación fue en Xalatlaco. Las labores de búsqueda se complicaron por las condiciones de la zona. “Eso era una boca del lobo, porque estaba oscuro. No hay luz, no hay señal, no hay nada”, dijo. Los agentes que participaron en las diligencias le señalaron que no podían continuar avanzadas las horas porque “la situación aquí es peligrosa”.

Casos similares, como los de María Isabella Orozco, de 16 años, desaparecida el 2 de septiembre de 2025, y Ana Amelí García, vista por última vez el 12 de julio en el Pico del Águila, llevaron a que las familias afectadas unieran esfuerzos y denunciaran fallas sistemáticas en las capacidades de vigilancia y respuesta institucional.
Las madres han señalado irregularidades que entorpecen las investigaciones, desde entrevistas no realizadas hasta cámaras del sistema C5 que no funcionan en zonas críticas. “Las cámaras… pues en realidad ahí no hay cámaras, ni luz, ni señal”, afirmó Lucía. Para Pilar Lozano, madre de Isabella, las fallas de grabación significan que “no saben si se baja ahí, si se baja con alguien”, lo cual agrava la incertidumbre sobre el paradero de su hija. “El rastro se pierde, lo cual es muy lamentable porque los sistemas de seguridad con los que contamos en la Ciudad de México no están al cien como deberían, para procurar la seguridad de los ciudadanos”, reprochó.
Colectivos y familiares han advertido desde hace tiempo que zonas como el Ajusco se han convertido en puntos rojos de desaparición. Las denuncias exigen acciones inmediatas: “Yo creo que el gobierno debería tomar cartas en el asunto, por lo menos advertir a los visitantes que no lo hagan solos, que no se arriesguen a viajar o subir con desconocidos, porque la verdad es una zona muy peligrosa”, señaló García.