Animal Político · 24 de septiembre de 2026
En Chihuahua, México consiguió reabrir otro punto de exportación de ganado a Estados Unidos, que había sido suspendido hace un año debido a la proliferación del gusano barrenador.
Esta plaga llevó a Washington a suspender la importación de ganado desde México en mayo de 2025. En agosto pasado ambos países reanudaron el paso de ganado entre los estados de Sonora, en México, y Arizona, en Estados Unidos.
El gusano barrenador proviene de una mosca cuyas larvas se alimentan de la carne de animales y causan lesiones severas, potencialmente mortales.

La nueva reapertura fronteriza ocurrió en el límite entre los estados de Chihuahua y Nuevo México. El cruce inició con unos 420 animales, dijo a AFP Juan Carlos Flores, funcionario de la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua.
“Son poquitas cabezas de ganado (…) la intención es que vayan aumentando” hasta 1.000 cabezas de ganado por día durante octubre, añadió.
“Estamos muy contentos, el día de hoy es de celebración”, dijo Álvaro Bustillos, presidente de la unión ganadera regional.
El dirigente detalló que los ganaderos mexicanos obtendrán entre 2.000 y 2.300 dólares por cabeza de ganado exportada a Estados Unidos, el doble que si lo comercializaran en el mercado nacional.
Alrededor del 4% del ganado bovino en pie de México va al mercado estadounidense.
Luego de las restricciones impuestas por Washington, México aceptó colaborar en un plan conjunto contra el gusano barrenador que incluyó la construcción de una planta de moscas estériles que cortan el ciclo de reproducción del insecto que causa la plaga.
Las instalaciones inauguradas en junio en el sur de México se suman a otra planta ubicada en Panamá y otra proyectada en Texas.

El debilitamiento de las revisiones de ganado, su paso ilegal por la frontera sur de México e incluso el cambio climático son factores que intervienen en el resurgimiento de la plaga del gusano barrenador, por la que Estados Unidos decidió suspender la entrada de ganado desde territorio mexicano.
Especialistas coincidieron en que hay una responsabilidad conjunta. Si bien Estados Unidos opera la planta en Panamá, otros países tenían la obligación de implementar estrategias para la erradicación de la plaga.
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Desde 1991, México se encontraba libre del gusano barrenador, una plaga de larvas, cuyos huevos son colocados por las moscas en las heridas de los animales, principalmente mamíferos, para nacer y consumir el tejido vivo.
Entre 1960 y 1991, México y Estados Unidos invirtieron 750 millones de dólares para erradicar al gusano, según Senasica. Para hacerlo ocuparon moscas estériles, liberadas para terminar con la reproducción del insecto, particularmente de la especie Cochliomyia hominivorax.
La entrada reciente del parásito, con el rebrote de la plaga en 2023, pudo ser por el cruce fronterizo de fauna silvestre infectada, por medio de una mosca que voló a México e infectó a un animal, o por el cruce ilegal de algún animal sin las revisiones adecuadas, es decir, de contrabando.
Ganaderos y organizaciones como Insight Crime han reportado la entrada ilegal de ganado por la frontera sur de México. Estimaron que sólo por Guatemala llegaron a cruzar 800 mil cabezas de ganado al año, sin inspección o regulaciones.

Entre el 21 de noviembre de 2024 y el 31 de marzo de 2025, la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA) reportó 561 casos de gusano barrenador en ganado, de los que 558 se reportaron en los primeros tres meses de 2025.
El gusano barrenador no sólo daña el bienestar animal con infecciones o disminución de peso, también afecta la producción de leche, baja la calidad de las pieles e incluso podría ocasionar la muerte, según los especialistas.
El Boletín Informativo de la CPA recalca que la sola presencia de esta plaga tiene impactos económicos directos a los productores, quienes deben invertir en gastos de veterinaria, tratamientos y cuidados paliativos.
Además también tiene consecuencias comerciales, como la suspensión de las exportaciones, que conlleva pérdidas económicas por la venta de ganado.