Diana Soto · 15 de mayo de 2025
El debilitamiento de las revisiones de ganado, su paso ilegal por la frontera sur de México e incluso el cambio climático son factores que intervienen en el resurgimiento de la plaga del gusano barrenador, por la que Estados Unidos decidió suspender la entrada de ganado desde territorio mexicano.
El secretario de Agricultura, Julio Berdegué, señaló la responsabilidad de Estados Unidos al tener en Panamá la única planta de producción de moscas estériles con la que se combate la plaga en la región, y urgió a reactivar la operación de otra planta en Chiapas, para lo que se requeriría apoyo financiero estadounidense.
Del lado de los productores mexicanos, ante la afectación económica, hicieron un llamado a restringir el paso de ganado en la frontera sur de México, y al respecto la presidenta Claudia Sheinbaum mencionó: “Cerrar la frontera es muy difícil, pero aumentar todas las medidas sanitarias sí lo vamos a hacer”.
Especialistas coincidieron en que hay una responsabilidad conjunta. Si bien Estados Unidos opera la planta en Panamá, otros países tenían la obligación de implementar estrategias para la erradicación de la plaga, mencionaron Yasmín Alcalá, académica la Facultad de Veterinaria de la UNAM, y Gilberto Aranda Osorio, profesor de Zootecnia de la Universidad de Chapingo.
“Debe haber una colaboración entre los países que quieren mantener sus barreras sanitarias y la responsabilidad es de todos. Lamentablemente las actuales condiciones diplomáticas entre México y EU no son las mejores para tener este tipo de diálogos entre ambos países”, explicó Alcalá.
Desde 1991, México se encontraba libre del gusano barrenador, una plaga de larvas, cuyos huevos son colocados por las moscas en las heridas de los animales, principalmente mamíferos, para nacer y consumir el tejido vivo.
Entre 1960 y 1991, México y Estados Unidos invirtieron 750 millones de dólares para erradicar al gusano, según Senasica. Para hacerlo ocuparon moscas estériles, liberadas para terminar con la reproducción del insecto, particularmente de la especie Cochliomyia hominivorax.
La entrada reciente del parásito, con el rebrote de la plaga en 2023, pudo ser por el cruce fronterizo de fauna silvestre infectada, por medio de una mosca que voló a México e infectó a un animal, o por el cruce ilegal de algún animal sin las revisiones adecuadas, es decir, de contrabando.
“Lamentablemente pudo ser ganado que ingresa por las vías de contrabando sin inspección de un médico veterinario. Además, sabemos que el cambio climático favorece muchísimo a los insectos, pero aquí el punto crucial fue el ganado sin inspección que ingresó al país”, explicó Alcalá.
Ganaderos y organizaciones como Insight Crime han reportado la entrada ilegal de ganado por la frontera sur de México. Estimaron que sólo por Guatemala llegaron a cruzar 800 mil cabezas de ganado al año, sin inspección o regulaciones.
Entre el 21 de noviembre de 2024 y el 31 de marzo de 2025, la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA) reportó 561 casos de gusano barrenador en ganado, de los que 558 se reportaron en los primeros tres meses de 2025.

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Yasmín Alcalá recalcó que mientras Estados Unidos mantiene medidas para evitar que el ganado de contrabando llegue a su país, “la frontera sur (de México) es una coladera”.
“Tenemos un gran comercio con ganado de países de Centroamérica y este comercio no está regulado como lo tenemos regulado en el norte”, explicó por su parte Aranda Osorio.
Esto mientras el secretario de Agricultura, Julio Berdegué, aseguró en la conferencia mañanera que “todos los animales, el 100 por ciento de los animales que transitan del sur de México hacia el centro o hacia el norte, el 100 por ciento, uno por uno, se revisa, se inspeccionan”.
El 24 de noviembre del año pasado, dijo, se detectó el primer caso en México, en este resurgimiento de la plaga.
“¿Dónde lo detectamos? En puntos de control que se habían establecido con mucha anticipación… (aunque) claro, las moscas, además, vuelan, no solo van en los animales… y por eso claro que ha ido avanzando”, agregó.
Especialistas mencionaron que la mosca estéril es un método efectivo para terminar con el gusano barrenador, por lo que el periodo de 15 días de suspensión para la entrada de ganado a Estados Unidos podría resultar más que suficiente para reactivar las importaciones.
“Hay que demostrar que el ganado está limpio y demostrarle al principal comprador de la carne mexicana, que es Estados Unidos, que ya no hay, que se han dado los pasos para minimizar el efecto del gusano barrenador y demostrarlo en los actos que ellos mismos revisan”, aseguró Alberto Taylor, coordinador del posgrado de producción animal en el Centro Universitario de Los Altos, Jalisco.
Por años, México tuvo una planta en Chiapa de Corzo, Chiapas, donde se desarrollaban millones y millones de moscas estériles, pero en 2013 los gobiernos mexicano y de Estados Unidos tomaron la decisión de cerrarla, ya que la plaga tenía más de 20 años erradicada.
“Es muy costoso controlar (el gusano). Requiere la dispersión de mosca estéril y (a Estados Unidos) la planta ya les queda hasta Panamá, y la planta de Panamá es muy chiquitita comparada con la que teníamos aquí en México, en Chiapa de Corzo”, dijo Yasmín Alcalá.
El secretario de Agricultura reconoció en la conferencia matutina del pasado 13 de mayo que el país ha tenido que atender el problema del gusano barrenador con pocas moscas estériles desde noviembre.
“Ahorita ya están llegando 100 millones de moscas semanales que se dispersan en las zonas que, de común acuerdo con APHIS —la autoridad sanitaria norteamericana, priorizamos por ser de mayor riesgo—, vamos a llegar ya en estos días a mil millones de moscas dispersadas y vamos a mantener ese ritmo”, aseguró.
El gusano barrenador no sólo daña el bienestar animal con infecciones o disminución de peso, también afecta la producción de leche, baja la calidad de las pieles e incluso podría ocasionar la muerte, según los especialistas.
El Boletín Informativo de la CPA recalca que la sola presencia de esta plaga tiene impactos económicos directos a los productores, quienes deben invertir en gastos de veterinaria, tratamientos y cuidados paliativos.
Además también tiene consecuencias comerciales, como la suspensión de las exportaciones, que conlleva pérdidas económicas por la venta de ganado.
“Cada animal que no pasa a Estados Unidos nos cuesta como mexicanos millones de pesos, de todos los animales que no pasan”, señaló Yasmín Alcalá.
Aranda Osorio, por su parte, destacó que el ganado de exportación tiene un precio más alto que el ganado seleccionado para consumo nacional, por lo que, con la suspensión, las cabezas deben mantenerse en México con un costo adicional.
El Consejo Nacional Agropecuario estimó que, con la suspensión de importaciones de ganado hacia Estados Unidos, “México dejaría de ingresar 11.4 millones de dólares diarios en divisas provenientes de la venta del ganado”.