“Yo creo en la libertad”: David Velasco sobre tecnología, conciertos y la forma de vivir la música

Paula Paredes · 16 de septiembre de 2026

“Yo creo en la libertad”: David Velasco sobre tecnología, conciertos y la forma de vivir la música

¿Grabar o no grabar en los conciertos? ¿La tecnología está peleada con la música? ¿Qué significa escuchar un disco completo en una época en la que todo parece suceder en 30 segundos?

El regreso de Porter al Festival Amigo fue el punto de partida de una conversación que, poco a poco, se desplazó hacia preguntas más amplias sobre nuestra relación con la música: cómo la escuchamos, cómo la compartimos y qué ocurre cuando las nuevas tecnologías cambian las reglas de ese encuentro.

La música dejó de tener generaciones

El Festival Amigo fue el primer tema de nuestra conversación. Porter regresará a este escenario, que para David va más allá de tocar frente a un público numeroso, sino que representa la posibilidad de que distintas generaciones y géneros musicales compartan un mismo espacio.

“Está chidísimo lo que está pasando: la música como que rompió las generaciones. De repente ver estos festivales donde está la Banda MS con Maná y con J Balvin. Y ver cómo los niños y los grandes están ahí en los conciertos es bien chido.”

David recuerda que, cuando era más joven, identificarse con un género también podía significar adoptar una determinada forma de vestir, de relacionarse y hasta de entender la música:

“Me acuerdo que cuando yo estaba morro, si eras roquero, pues asumías ser roquero y te ponías las botas y los jeans, y si eras reguero pues andar ahí de hippie. Y creo que de repente eso nos privaba de muchas de lo diverso que es la vida, ¿no? Y las infinidades de posibilidades que existen.

Para él, esa ruptura de las fronteras entre géneros también habla de una transformación más amplia: la música ya no pertenece necesariamente a una sola generación, ni exige una identidad específica para poder disfrutarla.

Escuchar en 30 segundos

Y si los festivales han cambiado la manera en que nos encontramos alrededor de la música, las plataformas han transformado otra parte de esa experiencia: la manera en que escuchamos.

En la actualidad, una canción puede llegar a miles de personas en cuestión de segundos, la música aparece fragmentada en videos breves, recomendaciones algorítmicas y plataformas que compiten constantemente por nuestra atención. 

Por lo anterior, escuchar un disco completo empieza a convertirse en una experiencia poco usual, algo que el vocalista de porter ve necesario no dejar morir.

“Yo me acuerdo que a los 14 o a los 15 años fui a oír a Manu Chao. Fue mi primer concierto, así que me impactó mucho y duramos un año oyendo el disco a las 8 de la noche todos los días mis dos hermanas y yo en mi cuarto y bailando. O sea, oíamos Clandestino todas las noches.”

“Yo creo que como humanos no debemos perder como ese momento. Ese ritual de sentarnos, escuchar un disco, permitirnos como experimentar de otra manera las cosas porque con el celular ya todo son 30 segundos y 30 segundos, y nuestra concentración se está yendo, se está perdiendo”, agrega.

La industria ha cambiado y la manera de hacer música también

Entre todos esos cambios, evidentemente la manera de hacer música y promocionarla también ha tenido varios cambios a los que por más que se quiera poner resistencia,  debe haber adaptación y eso Porter lo ha tenido claro.

“Para mí ha sido bien complicado. Por ejemplo, ahorita estoy en mis redes cantando la misma canción, subiendo la misma canción 20 veces, una aquí, otra acá, otra acá, y a mí se me hace raro, ¿no? Como que digo: ‘Güey, me gustaría estarle variando más y así’, pero pues así se consume. Entonces, también es como adaptarnos”, explica.

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Y aunque esos cambios en hacer y consumir música puedan ser complejos, el vocalista de POrter sugiere que tampoco se puede convertir el pasado en una especie de edad dorada:

“Me acuerdo yo que de chiquillo veía llegar a estos señores que dicen como: ‘La música era mejor antes’. Y yo siempre dije: ‘Yo no quiero ser uno de esos señores que no aprendió a adaptarse a lo nuevo’”.

Cuando una canción deja de ser de quien la escribió

Para el momento de esta entrevista, Porter ya ha pasado por casi 15 conciertos con Rituales, su último disco y aunque todo ha cambiado en la indsutria de la música, David comparte una sensación que permanece desde siempre: el placer de poder ver en vivo cómo las canciones empiezan a adquirir una vida propia cuando llegan al público.

“Es bien chido ver cómo las rolas van tomando y la gente se va adueñando de ellas. Yo me acuerdo que en ‘Huitzil’ se convirtió en el himno que es. Pasaron como cuatro o cinco años de que salió el disco, Moctezuma.”

Una canción puede acompañar un recuerdo, convertirse en un himno colectivo o adquirir un significado que su autor nunca imaginó. En ese proceso ocurre algo que David resume de manera sencilla:

“Es bien chido ver que las canciones dejan de ser de uno y se convierten de la gente.”

La música, entonces, no termina cuando el artista la publica. Continúa transformándose en quienes la escuchan. 

¿Grabar o no grabar?

Estar en un concierto también ha cambiando. Esa transformación llega incluso al espacio donde, en teoría, la experiencia musical debería ser más directa, sin embargo, hoy estar frente a un artista también puede significar mirar una pantalla, grabar una canción o compartirla en tiempo real.

En medio de esta conversación que ha abordado toda la trasnformación, surge la inevitable pregunta: ¿Grabar o no grabar los conciertos? la respuesta tiene que ver con que no hay una manera correcta de vivir la música.

“Yo creo mucho en la libertad y creo mucho en aceptar las cosas como son.”

Por eso, aunque él deja en claro que valora especialmente la experiencia de estar frente a un artista, no pretende imponerle al público cómo debe vivirla, entonces comparte una anecdota que puede ser aplicable no solo para la música.

Un día estando en un bosque en Chiapas recuerda haber estado intentando encontrar señal, mientras esto ocurría iba en compañía de alguien de la comunidad, conversando un poco sobre como “debían ser las cosas” desde su perspectiva.

“Y él me dijo algo como: ‘¿por qué crees que tú le puedes decir a la evolución cómo debe ser’, o sea, la evolución nos ha traído hasta aquí el día de hoy. ¿Por qué tú vas a juzgar si está bien o está mal, ¿no? Y a mí eso me ha cambiado mucho la vida, o sea, sé que hay cosas que están feas, cosas que podrían estar mejor pero también digo pues por algo están así, ¿no? Yo no voy a parar mi concierto para decirle a la gente, “No graben.” Si el regalo para ellos está en grabar, que graben lo que quieran.”

La tecnología en todo, incluso en la música

Desde su perspectiva, tampoco es una novedad frente a la que haya que adoptar una postura definitiva, pues la historia está llena de momentos en los que una nueva herramienta parecía anunciar el final de algo.

“Todo el tiempo hemos ido pensando que las nuevas tecnologías nos van a matar y que el final se acerca. Tenemos todos los tiempos viviendo así, ¿no? Entonces es otra vez como esta onda de decir: ‘No quiero caer en ser como esos viejitos que decían: “En mis tiempos eran mejor y los jóvenes deben ser así”’. No. Sean como quieran ser, mientras no afecten a nadie.”

Quizá por eso el ritual que propone David no consiste en volver a escuchar como antes, sino en conservar la posibilidad de elegir cómo queremos escuchar: Sentarse frente a un disco durante una hora. Escuchar una canción hasta hacerla propia. Ir a un concierto y cantar junto a cientos de personas. Grabarlo si eso forma parte de la experiencia. Dejar el teléfono a un lado cuando sea necesario.

No hay una única manera de escuchar música. Pero sí parece haber algo que vale la pena defender: la posibilidad de prestarle atención.

Foto por @xtragearphotography tomada de Instagram David Velasco.

Hacer música porque no podría hacer otra cosa

Al final de la conversación, cuando la pregunta deja de ser sobre festivales, plataformas o nuevas formas de consumo y se vuelve personal— ¿por qué hacer música?— David responde desde un lugar mucho más sencillo:

“Yo no podría hacer nada más, la neta. Fui taxista, fui mesero, fui bartender, fui serigrafista y siempre quería regresar a la música, ¿no? Fui cocinero, siempre quería regresar a la música. Entonces yo siento que es donde puedo ser yo, donde me siento libre, donde no me pesa.”

Antes de Porter, después de Porter y en medio de todos los cambios que han transformado la manera de escuchar, producir y compartir canciones, hay algo que permanece: su necesidad de volver.

“Me gusta creer que es mi propósito en esta vida loca.” Concluye

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La experiencia de Rituales que llega a la CDMX

Justo antes de retomar la gira, la agrupación ha anunciado una experiencia imperdible para conocer el disco desde adentro.

Se trata de una formato que incluye una interpretación especial en la que además, también tendrás acceso a una conversación con Carita Triste, productora de los videos de Rituales. sobre el proceso creativo detrás de su universo audiovisual; una charla con Ramsés Cervantes Monreal sobre la identidad visual de la banda,  y una conversación a profundidad con Porter para descubrir cómo fue crear Rituales.

El evento es este 17 de septiembre y aún puedes encontrar boletos aquí.

El regreso de Porter al Festival Amigo

Como te comentamos, después de haber participado en tres ediciones de este festival que creció con ellos, Porter regresará el próximo 7 de noviembre.

“Estamos muy contentos de regresar, de ver que el festival sigue creciendo, de ver que vamos a compartir escenario con grandes exponentes de la música. Va a haber surtido rico de todos los discos”

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