Animal MX · 19 de septiembre de 2026
Como parte de la celebración del Mes de la Música latina, la cumbia amazónica llegó al formato del Tiny Desk de la mano de Los Mirlos.
Te contamos todos los detalles de la participación de la agrupación peruana en el escritorio más popular de la industria musical.
“Los Mirlos, inspirados en la majestuosidad del Amazonas, en la diversidad de la cultura y en la riqueza de sus tradiciones, rendimos un homenaje a la selva amazónica, a su riqueza, a su misterio, mitos y leyendas que son el espíritu y el latido del corazón de la selva. Para que sientan la magia y el encanto: Los Mirlos”
Esa fue la introducción de la agrupación justo después de interpretar su popular “Danza de Los Mirlos”.
Te puede interesar: Milo J en Tiny Desk: El Sur llega al Norte con estos simbolismos
Nacida originalmente en las comunidades afrocolombianas, la cumbia acabó por expandirse en todo el continente, encontrando en cada región características propias.
En Perú, país natal de Los Mirlos, el ritmo acabó por encontrarse con la psicodelia. Guitarra eléctrica, mucha reverberación y surf rock son algunas de las características hoy de la cumbia amazónica, ese ritmo que se hizo popular entre quienes trabajan en lo profundo de la selva.
A lo largo de la sesión, Los Mirlos interpretaron:
Puedes leer: “La música es la cuestión más pura del sentido de los pueblos”: Xiuhtezcatl presenta “TONATIHU”
Música no fue lo único que llegó desde Sudamérica a Washington, el escritorio también se personalizó y no podía ser de otra manera que cargado de simbolismos y referencias.
Te contamos de algunas de ellas en caso de que no las hayas visto.
Sobre la mesa se alcanza a ver un libro en el que se lee: “Moyobamba: ciudad ancestral de la Amazonía”. Este texto corresponde a una investigación histórica de Adrían Mendoza Ocampo y recopila la historia y la identidad de Moyobamba, uno de los centros naturales y de cultura más importantes de la Amazonía peruana que es ademas el lugar de origen de la agrupación.
El escenario también estuvo rodeado de orquídeas de diferentes colores que representan la diversidad de flora amazónica.
Adicionalmente, para darle más significado, estas flores son especialmente emblemáticas de Moyobamba, de hecho, esta ciudad es conocida como “Ciudad de las Orquídeas”, y simbolizan la belleza y riqueza natural de la selva.
Como detalle extra, los músicos portaron varios accesorios con unas cuencas, que al prestar atención se puede ver que se trata de una semilla: El Huayruro.
Originaria del Amazonas, con su característco color rojo y negro, esta es utilizada tradicionalmente en artesanías, collares y pulseras, pero además está asociada a la protección.

Sobre la mesa también se puede ver una figura de un mono y otra de un jaguar. Según la cosmovisión de los pueblos indígenas del Amazonas, estos representan poder espiritual, orden y fuerza, pero también agilidad y equilibrio.
No podía faltar la bandera peruana representando la identidad de la agrupación. Nuevamente al igual que otros artistas llevando el sur del continente al escenario del norte global. Como dato curioso, esta sesión se grabó el 28 de julio, mismo día en que se conmemora al Independencia de Perú.
También está presente el poster del documental La danza de Los Mirlos dirigido por Álvaro Luque y escrito por Jorge Ossio Seminario y Emanuel Giraldo Betancur que se estrenó en 2022.
Este nos muestra como el folclore de la región se acabó mezclando con los ritmos pscodélicos de los años 60.
En el primer plano del escritorio se alcanza a ver un paliacate con un bordado característico de esa región. El bordado es una de las expresiones más fuertes de pueblo indígena shipibo-konibo.
Con diseños geométricos y simbolicos, este suele reflejar la identidad y relación con la naturaleza que tienen estos pueblos.
Uno de los detalles que se puede apreciar de manera directa tiene que ver con la foto que reposa en el escritorio, esta fue tomada hace más de 50 años con los miembros originales de la agrupación. Los Mirlos tienen cerca de 53 años en la escena.
Al fondo se observa un cartel que fue diseñado por el artista Elliot Tupac y corresponde a la gráfica chicha que es una expresión popular y urbana del país y se caracteriza por el uso de colores intensos y formas vibrantes, todas estas hechas a mano.
Este tipo de gráfica que tuvo su origen en los años 80, no solo tiene una caraterística estética marcada, sino comunicativa, pues se asocia a la música a través de la elaboración y diseño de carteles publicitarios de música chicha, sin embargo, no se se ha quedado en eso.
La gráfica chicha también ha sido usada como forma de protesta y por eso ahora la vemos en murales y carteles de manifestaciones contra el feminicidio, el apoyo al colectivo LGTIQ+ y por supuesto, en defensa del Amazonas.

Aunque la sesión estuvo llena de ambiente festivo, uno de los momentos más impactantes sucedió cuando la agrupación, que por cierto, toma su nombre de un pajaro color negro característico de la Selva hizo referencia a que esa alegría también puede ser protesta.
Casi como siguiendo al pie de la letra ese dicho que reflejamos tanto en latinoamerica de que “hasta la tristeza se baila”, Los Mirlos llevaron ese sabor y color al Tiny, pero también la fuerza y la rabía de la Amazonía.
Esto se evidenció previo a interpetar “Llanto en la selva”.
“La cumbia amazónica es fiesta… pero también es la voz de la tierra. Escuchen bien esas guitarras, así ruge la selva cuando pide auxilio” dijeron.
Sin embargo, no se quedó en eso, Los Mirlos aprovecharon también en foco del Tiny Desk para hablar de eso que muchas veces se quiere callar: el asesinato de líderes y defensores del medio ambiente a lo largo del continente, porque —por desgracia— los países latinos no solo compartimos lo bueno.
“Dedicamos este tema a todos nuestros hermanos indígenas que defienden el pulmón del mundo hasta con su propia vida”
Es muy probable que todos a lo largo del continente hayamos crecido con la melodía inicial de “El baile de los mirlos”, o al menos la ubiquemos.
Pero la trascendencia de la llegada de la agrupación a este escenario no tiene que ver solo con eso, ni con que sea una de las más importantes del sonido psicodélico hecho en latinoamérica, o justamente con esa capacidad de mezclar ritmos y composiciones, sino que tiene también que ver con haber puesto foco no solo en lo bueno de la Amazonía, sino también en eso que requiere atención, especialmente en un momento en el que globalmente parecemos ignorarlo.
La sesión cerró con la interpretación de “Doña Guillermina”, mientras los miembros de Los Mirlos agitan cada uno un pañuelo blanco. Esta es una de las melodías más representativas de Moyobamba, especialmente recurrente en las fiestas de San Juan que se celebran en junio.
Si aún no has escuchado el Tiny, prepárate para sacar los prohibidos: