Paula Paredes S · 11 de septiembre de 2026
Hay canciones que deben esperar… algunas quedan fuera de un disco porque no terminan de encajar con el concepto de un álbum; otras sobreviven como melodías, estribillos o simplemente ideas que en ese momento solo tienen sentido para quienes las crearon.
Para Isla de Caras, varias de esas canciones terminaron encontrándose años después y formando un nuevo universo que conocemos en su último EP: Cosquilla.
Con casi una década de trayectoria, la banda argentina presenta su nuevo trabajo que reúne composiciones que habían quedado fuera de otros discos, pero que encontraron una identidad común al volver a ser exploradas por sus integrantes.
Conversamos con Lautaro Cura, la voz de Isla de Caras sobre Cosquilla, el sonido, trayectoria de la agrupación y su regreso a México.
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El nuevo trabajo de Islas de Caras nació en buena medida de mirar hacia atrás. Salvo “Las manos quietas”, que ya había formado parte de Flores robadas.
Las canciones de este nuevo EP no pertenecían realmente a ningún proyecto anterior, sino que eran fragmentos que habían quedado fuera de los discos y que con el tiempo la banda decidió recuperar.
El proceso no consistió simplemente en desempolvar canciones o ideas viejas, sino en descubrir qué podían ser ahora.
“No habían quedado dentro de discos, pero tampoco habían sido como del todo desarrolladas ni producidas o exploradas. Eran casi ideas. No habían llegado a ser canciones. Entonces teníamos como todos estos personajes que conocíamos de alguna manera entre nosotros. Formaban parte de nuestro imaginario, pero no del imaginario de los demás. Y a veces nuestros amigos nos encontraban hablando de canciones que no conocíamos ni siquiera por nombre”
Al volver a reunirse con ese material, las canciones empezaron a dialogar entre sí, y lo que antes parecía disperso terminó convirtiéndose en una especie de colección de piezas que necesitaban encontrarse, y que desde la perspectiva de la banda merecían ser agrupadas y salir a la luz.
“Merecían eso, como si fuera una especie de club de desconocidos que va a tomar forma. Así volvimos a encontrar una identidad común entre todas estas ideas que parecían más aleatorias en principio y terminaron teniendo toda esta coherencia. Son producto de varias juntadas entre nosotros para encontrar esta nueva identidad y jugar también con algunos extremos que no nos habíamos animado en discos anteriores”, explica.
Ese espíritu de libertad y exploración también se trasladó al sonido, permitiendo que Isla de Caras lleve más lejos algunos elementos de su música: voces más distorsionadas, teclados más arriesgados y en general, una mayor disposición a experimentar.
Una de las particularidades del proyecto es que “Las manos quietas” funciona como cierre del EP, pero fue también la canción elegida como primer adelanto. La decisión no fue aleatoria y de hecho, tiene que ver en buena medida con México.
Isla de Caras llegó a esta canción durante su primera gira por el país, según cuentan, a cada ciudad a la que iban se encontraban con ella. De esa manera se convirtió sin planearlo en el soundtrack del viaje.
“De “Las manos quietas” lo que más nos gustaba era la intervención del saxo que le daba como una especie de aire ochentoso, medio post punk. Esta versión de nuestra relación con “Las manos quietas” nace de nuestra primera gira en México… a todos los lugares a los que íbamos sonaba”
Y agrega:
“Era graciosísimo, parecía como nuestro soundtrack de viaje y pensábamos que era un himno. Bueno, en este país claramente a la gente le encanta esta canción por algún motivo. En Argentina no la conoce nadie”.
Con esta nueva versión, la agrupación terminó acercándose a otro de los terrenos que habían querido explorar: el baile.
“Terminó teniendo una cosa así medio dancefloor, medio bailable que nosotros siempre habíamos buscado para Isla, e inconscientemente terminamos encontrando en este cover.Nos urgía sacarlo como single como si fuera tipo:’bueno, ahora queremos estar de fiesta, y queremos estar de fiesta con ustedes’”.
Isla de Caras ya ha visitado el país en varias ocasiones, mismas en las que no solo ha encontrado público, sino también amistades y colaboraciones que terminaron formando parte de su recorrido; Cosquilla no fue la excepción, parte de las grabaciones se hicieron en México, específicamente en el Desierto de los Leones.
“Amamos México y nos sentimos muy inspirados. De hecho, como decía, lo grabamos ahí y fue muy inspirador para nosotros todo el Desierto de los Leones. Hay como un contexto de elevación también medio espiritual que tuvimos”, revela Lautaro.
Esta vez, Isla de Caras regresa a México junto con Miel desde Ecuador y Nicolas y Los Fumadores de Colombia, todo esto de la mano de “La liga independiente”.
Esto permite crear espacios que no pertenecen completamente a ninguna escena nacional, sino que crean comunidad alrededor de la música de hablahispana.
“A mí siempre me encantó que Isla de Caras terminara formando naturalmente parte de una conversación continental, ¿cierto?, que es como una manera muy linda de entender la música, teniendo la posibilidad de girar y de conocer bandas de afuera, me encanta tender esos puentes y que se dé de manera tan natural”, cuenta Lautaro.
Y encuentra una imagen particularmente clara para explicar esa comunidad:
“Se siente como una tercera casa, ¿no? se arma una tercera posición que es esa conversación latinoamericana entre hermanos músicos y entre públicos hermanos latinoamericanos”.
Durante un tiempo, Isla de Caras no encajó del todo con la escena musical argentina. No porque existiera un choque con ella, sino porque era una banda difícil de encasillar: su música ha sido asociada, en distintos momentos, con diferentes escenas, sonidos e influencias.
“Isla de Caras pasó a ser ese fenómeno que nace cuando nos juntamos los cinco a hacer música, entonces no está nunca delimitada ni terminada esa identidad, sino que tiene que ver con el hacer, el reunirnos y el inventar o redescubrir un universo que siempre está en expansión”.
Ahora, con Cosquilla recién salido del horno, la agrupación celebra, de alguna manera, esa dificultad para ser clasificada.
“En este EP me parece que como que nos sacamos un poco esa máscara y dijimos: ‘Bueno, si esta canción tiene esa forma, tiene esa forma y ya’”.
Así aparecen referencias que van desde Velvet Underground y Air hasta Baxter Dury, además de una exploración de sonidos franceses en canciones como “Cosquilla”.
Esta vez, Isla de Caras más que intentar disimular sus influencias, las convirtió en una parte visible de la identidad, incluso reconocen que algunas composiciones habían quedado fuera de trabajos anteriores precisamente porque podían sonar demasiado cercanas a sus referentes:
“Siento que nadie se va a animar a decir esto de la banda, pero que había algunas canciones que quizás no quedaban en los discos anteriores por que parecían demasiado a The Strokes como ‘che, somos todos fanáticos de los Strokes y esto es obvio que suena a las bandas que más nos gustan’”
A una década de trayectoria, Isla de Caras reafirma que este proyecto disfruta de fluir y crear con la idea de seguir expandiendose mientras continúen encontrándose.
“Nos interesa redefinirlo cada vez que nos juntamos, y nos juntamos a crear. Creo que los cinco compartimos esa sensación de que estamos vivos solo cuando estamos haciendo algo, y que cuando no estamos haciendo nada, en realidad estamos replanteándonos toda nuestra existencia, entonces la única manera de vivir es estar haciendo haciendo música”, explica Lautaro.

Al final de la conversación aparece quizá la definición más personal de lo que significa el proyecto.
Pensar en qué es eso que les sigue entusiasmando podría tener una respuesta sencilla: continuar haciendo música. Pero para la banda hay algo más complejo detrás.
“A mí en lo personal me motiva crear una obra y un universo que soy yo de alguna manera, pero también son mis amigos, y es un tercero que se llama Isla de Caras y que además ya está ahí cuando llegamos, incluso antes de tocar digo, ‘Isla de Caras ya de alguna manera nos espera a nosotros ahí’. ¿Entendés?”
Para ellos, Isla de Caras ya no pertenece exclusivamente a quienes lo crearon, sino que también a quienes escuchan sus canciones, a los amigos que han formado parte del camino y a los espacios donde su música cobra un significado distinto.
“Eso me parece que es lo más lindo de hacer música, como que la gente la escucha en sus auriculares y siente que le están hablando. Esa sensación me parece muy poderosa, como generar una especie de tercero así, una inteligencia que es parte de nuestra cohesión como grupo humano. Y es nada, algo muy lindo, humano que sucede”, concluye Lautaro.
Cosquilla salió este 10 de septiembre y ya está disponible en todas las plataformas.
Isla de Caras contará con dos fechas en México donde compartirá escenario con MIEL y Nicolás y Los Fumadores. Aún puedes adquirir tus boletos aquí.
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