Paula Paredes S · 10 de marzo de 2026
Miel, formado por Martín Flies y Damián Segovia, se ha consolidando como una de las propuestas más relevantes de la electrónica contemporánea latinoamericana. En su paso por México hablamos con ellos acerca de cómo quieren redefinir lo latino, los retos de ser un artista independiente y más.
Este dúo nació oficialmente en Quito, Ecuador en 2020, pero su historia comenzó mucho antes. Ambos se conocieron cuando aún eran estudiantes y compartían un gusto común por descubrir sonidos nuevos:
“Nosotros nos conocimos en el bus del colegio. Íbamos ahí intercambiando música, escuchando cosas nuevas y, con el tiempo, de una amistad bastante natural tomamos la decisión de hacer un poco más de música y de repente terminamos teniendo una banda”, recuerdan.
Desde entonces, Miel ha construido una propuesta sonora que mezcla electrónica, ambient y techno con sensibilidades y vivencias latinoamericanas.
A esa mezcla la llaman Latin Touch, un término que se ha convertido en parte central de su identidad musical. Para empezar a familiarizarte con su sonido, puedes escuchar esta playlist mientras sigues leyendo.
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Cuando se habla de música latinoamericana, especialmente la que es hecha en el sur muchas veces se piensa en referencias folclóricas directas, ritmos más andinos o quizá géneros urbanos. Miel busca romper esa idea y abrir el panorama:
“Justamente se trata de hacer música latinoamericana que no esté literalmente referenciada con el folclore latinoamericano…esa es la vuelta porque es algo que se ha hecho mucho tiempo, de hecho, la referencia mundial de la música latinoamericana suele ser eso o el reggaetón. Entonces abrimos el espectro hacia la música electrónica con influencias no tan literales”, explica Martín.
También se alimenta de la nostalgia musical con la que crecieron.
“Crecimos escuchando a Café Tacvba o Gustavo Cerati, que también escuchaban nuestros papás. Esa música llega a ser música del recuerdo para nosotros”
Más que un género, el concepto se convierte en una forma de replantear lo que significa la música latina hoy, especialmente la hecha en la parte sur del continente.
“Para nosotros es muy importante redefinir qué es ser latino y qué es la música latinoamericana. Existe un cliché super grande sobre qué es la música latina… uno lo primero que piensa puede ser ‘El Cóndor Pasa’, zampoñas…pero el espectro es muchísimo más amplio; en Ecuador, por ejemplo, está el pasillo, el bolero en México o la cumbia que está en todo lado”, agrega Damián.
En esa exploración, el proyecto retoma elementos de los ritmos latinoamericanos que destacan por su carga melancólica y romántica, así como por la profundidad lírica en español y los fusiona con la electrónica para construir una identidad sonora propia.
“Para nosotros de Latin Touch es una manera de redefinir qué significa la música electrónica latinoamericana sin necesariamente englobarnos en una cosa que no nos pertenece, pero tampoco apropiándonos de cosas que no son parte, digamos, de nuestro día a día. Entonces, creo que en ese balance está está nuestro secreto.”
Desde sus inicios, Miel ha evitado encasillarse en un solo estilo o género musical.
Su música puede moverse entre ambient, trip-hop, house o techno sin perder coherencia ya que ambos disfrutan la música más allá del género, esto les ha permitido hacer lo que han querido con el proyecto.
“Siempre hemos visto la música con un criterio más allá de un género, tratando de verle el valor real a la canción: la letra, la armonía, que esté rica la composición”, explica Martín.
“Si, yo creo que por no es una banda que quiere sonar a algo en específico, entonces, dentro de ese camino las cosas se van dando naturalmente”, agrega Damián.
En el proceso creativo, ambos tienen roles definidos, aunque las fronteras suelen diluirse.
“Yo me encargo un poco más de las letras, de la composición y de la parte más aérea del proyecto, explica Damián. Martín se encarga mucho de la parte tierra: beats, bajos, la sección más rítmica”.
Aun así, el dúo intenta reinventar su método en cada disco.
“Cada disco lo hemos hecho de forma muy diferente. Más que encasillarnos en una fórmula, siempre buscamos nuevas maneras de crear para sorprendernos con lo que puede pasar”.

Cuando se realizó esta entrevista, Miel visitaba México por primera vez. Además de su presentación en la CDMX tenían programado un show en Guadalajara; sin embargo, por temas de seguridad relacionados con la violencia del narcotráfico, la presentación tuvo que ser cancelada, al igual que otras actividades.
El episodio llevó inevitablemente a una reflexión: el arte no puede desligarse del contexto social en el que ocurre.
Ser artista independiente en Latinoamérica implica navegar múltiples retos que terminan moldeando las trayectorias de quienes se dedican a la música.
En países como Ecuador, que puede verse como un reflejo de muchas escenas culturales de la región, la infraestructura musical es limitada, lo que representa un desafío constante para los proyectos emergentes:
“Sí, creo que es algo que pasa en toda Latinoamérica, ¿no? Siempre estamos con sorpresas políticas y sometidos a muchas cosas. En Ecuador, por ejemplo, es un reto grande porque no hay venues; con decirte que no hay ni uno que tenga condiciones decentes para los músicos”, comenta Martín.
La falta de espacios termina por reducir las oportunidades de crecimiento para los artistas, quienes rápidamente alcanzan el límite de los pocos lugares disponibles para presentarse.
“No hay. Entonces llega un punto en el que tocas en los pocos lugares que existen y la vara es muy chiquita, te comienzas a chocar con el techo y nadie te apoya. Sí hay algunos fondos gubernamentales, pero tienen muchas trabas o no están bien pensados para todos los proyectos y formatos que existen. Y siempre pasa algo: un paro nacional, una narcoguerra… siempre hay algo”, agrega
A esto se suman obstáculos burocráticos y económicos que complican incluso las giras internacionales.
“Siempre estamos con sorpresas políticas y muchas trabas: impuestos, visas, distancias largas… Incluso para venir a México tuvimos que hacer piruetas porque en Ecuador ni siquiera hay consulado mexicano”.
Aun así, desde el proyecto creen que esas dificultades solo suman ganas de expandirse y acaban fortaleciendo la unión de artistas de la región, impulsandolos:
“Creo que también es lo que a las bandas latinas nos da esta fuerza, esta unión y estas ganas de expandir más las cosas”, suma Damián.
Actualmente, Miel trabaja en su tercer álbum. Aunque todavía no conocemos muchos detalles, si nos adelantaron que se publicará en dos partes y marcará un cambio importante en su proceso creativo pues es la primera vez que el dúo colaborará con productores externos.
“Aprendimos a producir haciendo nuestros discos. Grabábamos voces en el armario de mi mamá porque era el lugar más seco de la casa”, cuentan entre risas.
Ahora han decidido abrir el proceso y aseguran que el resultado refleja un momento más maduro para el proyecto.
“Decidimos soltar un poco el control y trabajar con otros productores. Ha sido súper refrescante y la música ha tomado nuevos colores y sonidos”, dice Martín.
“Creo que es la condensación total de lo que es el Latin Touch y del sonido que hemos venido construyendo. Cuando le ponemos play, la emoción es grande”, agrega Damián.
Después de varios años de giras internacionales y de presentarse en escenarios como el Festival Estéreo Picnic en Colombia, el Palmarosa Festival en Francia o el BIME, por mencionar solo algunos, Miel finalmente llegó a México, un destino que al igual que otros artistas consideran clave dentro de su crecimiento internacional.
“Cada público es súper diferente y, claro, siempre ha sido este gol de llegar a México, como para casi todos los artistas, creo que del mundo, no solo los latinoamericanos”, dice Martín.
Además, gran parte de su audiencia se encuentra en territorio mexicano, por lo que el dúo no ocultó su emoción por este primer encuentro; y ese entusiasmo fue correspondido: su debut en la CDMX terminó en sold out y durante el show, el público no dejó de pedir más.
“Para nosotros es un logro gigante”, dicen. “Desde el inicio, uno de los objetivos del proyecto era poder internacionalizar la música”.
La noticia de que todas las entradas se habían agotado fue un momento especialmente significativo:
“Cuando supimos que se vendieron todas y que tenemos un sold out, el corazón está muy lleno”.
Por ahora, la siguiente presentación de Miel será en el Primavera Sound de Barcelona, por lo que aún no hay más fechas confirmadas en México. Sin embargo, el dúo ecuatoriano ve este primer paso como el inicio de un puente con la escena y la audiencia mexicana.
Con un debut con entradas agotadas en la capital y un nuevo disco en camino, la primera visita de Miel a México parece ser solo el comienzo de una relación que promete seguir creciendo y llevar su Latin Touch a más lugares.