Abigail Camarillo · 27 de octubre de 2026
Quizás eres muy joven o de plano no te acuerdas, pero en 2007 hubo un caso muy mediático de un asesino serial en Ciudad de México. Su nombre era José Luis Calva Zepeda, aunque en todos los medios se le conoció como “El Caníbal de la Guerrero”.
A casi 20 años de que se descubrieron los horribles feminicidios que cometió, llega la serie documental Poeta Caníbal, que reconstruye los hechos que conmocionaron al público mexicano y retoma las interrogantes sobre su comportamiento, su entorno y las señales que lo rodearon.
Esta producción de tres episodios se estrena el 29 de octubre en HBO Max, pero si quieres saber más, aquí te contamos la historia real de Calva Zepeda.
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Su nombre real era José Luis Calva Zepeda, y nació el 20 de junio de 1969 en la Ciudad de México. En su día a día era conocido por ser taxista, poeta y actor, por lo que nadie sospechaba que durante años llevó una doble vida en la Colonia Guerrero como asesino en serie.
Calva Zepeda tuvo una infancia complicada. Su padre murió cuando era muy pequeño, por lo que su madre se hizo por completo cargo de él y sus cinco hermanos. Presuntamente, ella era violenta con ellos, sometiéndolos a maltratos físicos y psicológicos durante varios años.
También se sabe que cuando José Luis tenía alrededor de 7 años, sufrió abuso sexual por parte de un adolescente de 16. Además, su madre lo corrió de la casa cuando tenía 12, por lo que comenzó a vivir en la calle.
A través de los años se ha creído que el rencor hacia su madre fue lo que detonó su odio hacia las mujeres, pero eso es algo en lo que se ahonda más en la serie documental Poeta Caníbal.
Medios como Infobae y El Universal indican que en 1996 conoció a Aide, mujer que se convertiría en su esposa y madre de sus dos hijas. Pero se divorciaron y ella se fue a Estados Unidos en 2001, ocasionando que Calva Zepeda cayera en depresión, pues no volvió a verlas.
Como te contamos más arriba, José Luis Calva Zepeda decía ser escritor y actor. De hecho, escribió varias novelas y obras de teatro, pero definitivamente su especialidad parecía ser la poesía.
Era su talento con la pluma y las palabras con lo que inició un modus operandi específico: enamorar mujeres para luego encerrarlas y asesinarlas.
El 8 de octubre de 2007, la policía acudió al departamento de Calva Zepeda en la calle Mosqueta, Colonia Guerrero, pues investigaba la desaparición de su pareja sentimental Alejandra Galeana.
Por denuncias de la familia de Alejandra, Calva Zepeda se había convertido en el principal sospechoso de la desaparición de la mujer que era madre de dos hijos (de una relación anterior) y a quien no se le veía desde el 5 de octubre.
Cuando las autoridades entraron en el departamento, el hombre intentó huir aventándose de la ventana en un cuarto piso. Entre eso, y que fue atropellado por un taxi mientras intentaba huír, sufrió varias lesiones, por lo que fue trasladado al Hospital de Xoco.
Así fue como la policía pudo revisar todo el departamento y se encontraron con un escenario de película de terror: restos de un cuerpo humano en el refrigerador, el cuerpo sin vida de Alejandra en un clóset, y perturbadores indicios de canibalismo sobre la mesa y la cocina.
Fue precisamente por estos detalles que inmediatamente en los medios nacionales empezó a conocérsele como “El Caníbal de la Guerrero”.
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Al ser capturado e interrogado inicialmente por las autoridades, José Luis Calva Zepeda negó rotundamente haber consumido carne humana. Declaró que la carne encontrada frita y en el sartén era de res y puerco.
Alegó que la muerte de su novia, Alejandra Galeana, había sido un trágico accidente doméstico tras una discusión. Mencionó que tras pasar tres días consumiendo sustancias y presa del pánico al no saber qué hacer con el cadáver, su “instinto” lo llevó a mutilarla.
Sin embargo, autoridades confirmaron que la carne en la estufa era humana, aunque nunca sabrían a ciencia cierta si Calva Zepeda la llegó a consumir o no.
Se considera asesino serial o asesino en serie a un individuo que comete el asesinato de tres o más personas en eventos separados, pero siguiendo un modus operandi similar y, a menudo, las víctimas comparten características demográficas o físicas.
Durante la investigación por el asesinato de Alejandra Galeana, las autoridades indagaron la posibilidad de que José Luis Calva Zepeda también fuera el responsable del feminicidio de otras dos mujeres: una trabajadora sexual conocida como “La Jarocha” y Verónica Consuelo Martínez Casarrubia.
El cuerpo de “La Jarocha” fue encontrado en Tlatelolco, en abril de 2007; mientras que el de Martínez Casarrubia se halló en Chimalhuacán, Estado de México.
En los dos casos, al igual que en el de Alejandra Galeana, se concluyó que la causa de muerte fue estrangulamiento, pero también compartían el patrón de que los cuerpos habían sido mutilados.
Tomando esto en cuenta, autoridades sospecharon que José Luis Calva Zepeda pudo haber asesinado a otras mujeres, pero no se indagó más.
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Como verás en el documental de Poeta Caníbal, el caso de José Luis Calva Zepeda fue sumamente mediático, y más porque, conforme avanzaba la investigación, salían nuevos detalles sobre su perfil psicológico.
Una de las más controversiales se publicó en distintos medios el 1 de noviembre de 2007, luego de que la criminóloga Patricia Payán, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, platicara con Calva.
Presuntamente, la especialista le preguntó que qué sentía sobre su detención y lo que pasó con Alejandra Galena.a
“Siento mucha tristeza por la familia de Alejandra por ella misma. Y qué bueno que me detuvieron, porque así yo ya no voy a ocasionar daño“, dijo según retomaron algunos medios.
Con la misma profesional habló sobre cómo le molestaba que le llamaran “CAníbal”, pues seguía manteniendo que jamás probó la carne de Alejandra Galeana.
También negó haber tenido una relación amorosa con Juan Carlos Monroy Pérez, hombre que presuntamente fue su cómplice en el asesinato de Verónica Martínez Casarrubias, en 2004.
El 12 de diciembre de 2007, tan solo dos meses después de haber sido capturado, José Luis Calva Zepeda fue encontrado muerto en su celda en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México.
A pesar de que se le encontró colgado en su celda, la familia de Calva Zepeda y su defensa denunciaron que pudo haber sido asesinado, pues el cuerpo presentaba huellas de tortura y acusaron que era extorsionado por otros presos.
Al final, las autoridades determinaron formalmente que se trató de un suicidio por asfixia por ahorcamiento. El reporte médico indicó que padecía un cuadro severo de depresión y crisis de ansiedad por el síndrome de abstinencia a las drogas.
Debido a la muerte del acusado, la Procuraduría capitalina cerró definitivamente los juicios en su contra, dejando los casos de Verónica Consuelo, Alejandra Galeana y “La Jarocha” sin una condena formal.