Paula Paredes S. · 18 de marzo de 2026
Tras una trayectoria marcada por el rap combativo y la reflexión social, Ana Tijoux vuelve a México con ’97’, un EP que, sin abandonar la mirada crítica a la que nos tiene acostumbrados, se construye desde un lugar distinto: la calma.
Hablamos con ella sobre los detalles de este, su trabajo más reciente.
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La música de Ana Tijoux nunca se ha mantenido distante de las realidades del mundo; y aunque el contexto global sigue siendo complejo, reconoce que atraviesa una etapa de bienestar, y es en ese contexto que surge 97.
“Estoy en un momento muy personal, muy bacano. Creo que muy pocas veces lo he dicho en mi vida cuando me sentí plena. Estoy en un momento como feliz y creo que en ese contexto también está saliendo este EP. Me siento tranquila.”
Para la rapera, esta tranquilidad no implica necesariamente desconexión con el mundo, sino una forma distinta de habitarlo; y en esa dualidad entre lo íntimo y colectivo se mueve el corazón del proyecto que se compone de 4 canciones que se trabajaron en conjunto con DJ Dacel.
Musicalmente, ’97’ mezcla rap, samples y distintas atmósferas, reflejo de un consumo sonoro amplio y cambiante de la misma Ana.
“Escucho harta música bien diversa… hay momentos que necesito música súper tranquila, y otros algo que me dé un subidón energético. Como que la música te acompaña en momentos de necesidad, las emociones no son lineales y tampoco en un día tienes una emoción. Lo mismo pasa con la música.”, explica.
Su proceso creativo también ha cambiado con el tiempo. Hoy, su vida familiar y su papel de madre marca el ritmo de producción:
“No es que esté creando todo el día… tengo responsabilidades de mamá y de casa. Entonces trato que esos momentos sean bien efectivos”.
El EP fue trabajado junto a Dj Dasel (Dani), colaborador cercano y amigo de larga data. Para Tijoux, el vínculo fue clave:
“Las colaboraciones siempre son conversaciones… como tirarnos la pelota de ping pong”
De hecho, el título ’97’ no es casual: hace referencia al año en que ambos se conocieron. “En el año 97 nos hicimos amigos… y desde ahí tejimos una amistad”, explica. Más allá de lo musical, la artista subraya el valor de la amistad como motor creativo y afectivo:
“Es alguien que amo profundamente… el EP es producto de ese vínculo tan bello llamado amistad”.
Aunque el EP tiene un carácter introspectivo, Tijoux insiste en que lo personal nunca está desligado de lo social, y que incluso en un momento de estabilidad emocional, reconoce la tensión con el contexto global:
Para ella, existe una correlación inevitable entre lo externo y lo interno, una constante en su obra.
“Creo que lo personal y lo íntimo siempre también es es político. No creo que estén separados, o sea, todo todo lo que suceda en el mundo de alguna otra manera, va a afectar tu estado de ánimo… Si bien me siento en un momento pleno, no sé si feliz porque el mundo está bastante distópico y hay mucha violencia institucional y mucha violencia bajo la palabra democracia”
Esto dice ella, refleja la contradicción en la que vivimos:
“Es la dicotomía o la distopía de la actualidad, que yo encuentro en mi casa igual un momento de de felicidad o de tranquilidad con mi familia y con mi seres amados”
Uno de los temas centrales del EP es el desapego, entendido como un ejercicio de libertad, sobre esto nos cuenta:
“Me ha pasado muchas veces en mi vida por distintas razones no solamente exparejas, sino también examigos, examigas o exvínculos, gente con la cual algún en algún momento tuviste una conexión por distintos motivos y ya no está esa misma conexión, ya no está esa magia, ya no está ese interés si ya no está esa esa sinapsis comunicativa y es supersaludable decir, “Pucha, te quiero mucho, pero en verdad no ten no tenemos mucho que en este minuto que quizás como retroalimentarnos el uno del otro, ¿cachái? y eso creo que es aplicable a todo. “
Lejos de romantizar la permanencia, Tijoux apuesta por soltar: “Deja que se vaya, no es tan grave… el ejercicio de soltar me ha hecho muy bien”.
En una industria atravesada por métricas y presión constante, la artista ha sabido evolucionar manteniéndose fiel a su esencia, y aunque reconoce que no ha sido fácil, dice que todo se trata de volver al origen:
“Volver a los primeros libros, a las primeras canciones, a los artistas que que te hicieron sentido cuando empezaste y que te empujaron a ser quien tú eres hoy día. Una buena conversación con tu mamá, con tu padre en la cual te recuerdas quién tú eres, de qué barrio eres, quién es tu familia, cómo es tu casa, cómo se come. Se trata de constantemente volver a la esencia básica y mínima, que desde la familia y la música en mi caso que que me que me acompaña.”
“Espero todo” adelantó.
El lanzamiento de 97 viene acompañado de su regreso a los escenarios mexicanos, un país con el que mantiene una conexión especial:
“El público mexicano es muy cariñoso… siempre me siento muy abrazada”, dice.
Sobre lo que espera de este reencuentro, lo resume con sencillez: “Nada, que lo pasemos increíble… que la música nos guíe”, concluye.

Ana regresará a México con tres fechas imperdibles.
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