El T-MEC sobrevive, pero bajo revisión: la nueva etapa del tratado

Frasua Esquerra · 2 de julio de 2026

El T-MEC sobrevive, pero bajo revisión: la nueva etapa del tratado

La Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR) sacudió el panorama político norteamericano este miércoles 1 de julio al dar a conocer que no renovaría “en su forma actual” el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por 16 años adicionales. 

Lejos de representar el colapso de la integración comercial en la región, este anuncio marca el inicio de una nueva etapa: una década de revisiones anuales y negociaciones complejas.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la decisión del gobierno estadounidense no implica el fin del pacto comercial
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la decisión de EU no implica el fin del pacto comercial. Foto: Cuartoscuro

Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la decisión del gobierno estadounidense no implica el fin del pacto comercial. “Si el día de hoy no hay la decisión de Estados Unidos de prorrogar 16 años, el tratado se mantiene por los próximos 10 años, que es su vigencia, hasta el 2036 y se revisaría cada año”, puntualizó la mandataria. 

Tras concluir una videoconferencia trilateral con Jamieson Greer (USTR) y su homólogo canadiense Dominic LeBlanc, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó la hoja de ruta. “Estados Unidos no está en la posición de extender los 16 años, por lo tanto nos vamos a ir por el carril de la revisión anual”, afirmó.  

Ebrard aseguró que aunque el gobierno no tiene prisa, buscarán reducir la incertidumbre en las mesas de trabajo agendadas para el 20 de julio en la Ciudad de México.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), por su parte, emitió un comunicado asegurando que “el resultado de hoy era esperado por los sectores privados de los tres países y los mercados financieros, y no representa sorpresa alguna“. 

Lee: Ebrard descarta impacto en inversión y mercados ante las revisiones anuales del T-MEC

Animal Político consultó a Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) sobre si le sorprendió la postura de Washington y el especialista en comercio internacional y políticas públicas respondió: “en absoluto, ese escenario lleva desde hace meses … nadie esperaba que en este momento, como está la política comercial, Estados Unidos estuviera dispuesto a extenderlo, pero tampoco a salirse”, comentó.

“De aquí al 2036, el T-MEC sigue operando exactamente como lo conocemos y 2036 no implica una muerte súbita, nada más hay que ponerse de acuerdo antes de llegar a esa fecha” sostiene Ocampo y añade que las posibilidades y escenarios para México son “los mismos que tenía ayer, realmente esto no cambia absolutamente nada en México, no cambia ningún escenario“.

Según investigaciones recientes del IMCO, el 88% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos cumplen con las reglas de origen del tratado, lo que deja una base gravable de apenas el 16%. El IMCO destaca que México “se consolidó como el principal proveedor y comprador de Estados Unidos” y que “las importaciones provenientes del país registraron un arancel implícito de 3.6% en abril de 2026 —frente al 20.3% de China, 8.6% de Alemania y 6.7% de Vietnam—; una base gravable de apenas 16% gracias a un alto nivel de cumplimiento de reglas de origen del T-MEC”.

El 88% de las exportaciones mexicanas cumple con las reglas de origen del T-MEC, de acuerdo con el IMCO
El 88% de las exportaciones mexicanas cumple con las reglas de origen del T-MEC, de acuerdo con el IMCO. Foto: Cuartoscuro

“No extender no es lo mismo que el tratado expire”

Si los fundamentos económicos son tan sólidos, entonces ¿de dónde emana la tensión? Para Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex, el análisis no puede limitarse a lo comercial, pues ocurren varios procesos simultáneos. 

No extender, no es lo mismo que el tratado expire“, aclara Gómez Ayala en entrevista con Animal Político, señalando que la relación bilateral está dictada actualmente por cuatro relojes que corren en caminos distintos: la revisión técnica del T-MEC, los aranceles impuestos por razones políticas, la agenda de seguridad y crimen organizado, y el ciclo político-electoral del congreso estadounidense

“La discusión propia del acuerdo a nivel técnico en la relación bilateral México – Estados Unidos se ha entremezclado mucho con la discusión en materia de seguridad”, dice Gómez Ayala, quien destaca que en esta segunda presidencia de Donald Trump “ahora son herramientas de discusión, de negociación y de presión política en la misma mesa de discusión”.

Lee más: EU decidió no prorrogar el T-MEC, dice Ebrard; estará vigente 10 años y será revisado anualmente

En este contexto, la firma Finamex proyecta un escenario base al que definen como una “fricción persistente”, es decir, un estado de tensión recurrente sin llegar a una ruptura total.

Especialistas advierten sobre la vulnerabilidad del país, tras años de errores estratégicos
Especialistas advierten sobre la vulnerabilidad del país, tras años de errores estratégicos. Foto: Cuartoscuro

Para el analista internacional Fausto Pretelin, la postura de Washington obedece a que “la decisión Donald Trump la toma con base en su interés personal, más que interés de Estado” de cara a su base electoral, utilizando el comercio como herramienta de presión política. 

Pretelin advierte sobre la vulnerabilidad del país: “llevamos casi 8 años con una diplomacia dogmática y hemos perdido más aliados que los que se han conseguido”. “México ha perdido mucho vuelo en términos diplomáticos. Con la Unión Europea la primera reacción que tuvo Sheinbaum cuando llegó al poder era de que no había concluido la negociación con la Unión Europea, lo cual era falso. Sí, había concluido la negociación, pero ella le tuvo miedo a Donald Trump”, dice el analista.

Asimismo, Pretelin destaca que “la diferencia de Biden, de Obama o de Bush es que este presidente de Estados Unidos pone en el mismo portafolio de negociación el tema de seguridad con el tema de comercio”.

También lee: El T-MEC seguirá vigente por 10 años, aunque EU decida no prorrogarlo, afirma Sheinbaum

Ricardo Anaya, líder de los senadores del PAN, calificó la no renovación a 16 años como un “fracaso rotundo” del gobierno, argumentando que la molestia de Estados Unidos se debe a la protección oficial de figuras ligadas al crimen: “mientras el gobierno mexicano siga defendiendo narcopolíticos, la relación con Estados Unidos se va a deteriorar y quien va a pagar los platos rotos es la gente”.

Ante las críticas, Morena cerró filas publicando un posicionamiento en el que el partido expresa su “total respaldo a la conducción de la presidenta”, acusando a la oposición de construir “narrativas de incertidumbre” y sentenciando que “la defensa de nuestra soberanía no admite regateos“. 

Ricardo Anaya, Ricardo Anaya, líder de los senadores del PAN
Ricardo Anaya, líder de los senadores del PAN. Foto: Cuartoscuro

En el mismo sentido, la legisladora Dolores Padierna argumentó que la mesa del T-MEC dejó de ser un asunto puramente comercial, transformándose en una arena geopolítica dictada por “la competencia entre Estados Unidos y China, el nearshoring, la seguridad energética, las cadenas de suministro y las reglas de origen”.

El panorama mexicano contrasta con el enfoque de su otro socio, Canadá. Aunque el ministro Dominic LeBlanc reafirmó su compromiso con la renovación del acuerdo, dejó claro que su gobierno abordará las revisiones anuales “desde una posición de fuerza”, enfocándose estrictamente en lo comercial para combatir los aranceles sectoriales aplicados por Washington al acero, aluminio y sector automotriz.

Sigue leyendo: TMEC: ¿Cómo funciona la renovación del acuerdo comercial?

En este sentido, la negativa estadounidense a firmar una prórroga de largo plazo no decreta la muerte del T-MEC, sino su transformación hacia un régimen de revisiones continuas hasta 2036. México enfrenta esta nueva era amparado por una integración manufacturera muy necesaria para Estados Unidos y ventajas arancelarias frente al resto del mundo. 

No obstante, el éxito del país ya no dependerá únicamente de su competitividad exportadora, sino de la habilidad de su gobierno para navegar una “fricción persistente” donde la diplomacia, la seguridad nacional y la política interna estadounidense se sentarán, año con año, en la misma mesa de negociación.