Pemex arranca 2026 con pérdidas de 45.9 mil mdp en primer trimestre

Frasua Esquerra · 30 de abril de 2026

Pemex arranca 2026 con pérdidas de 45.9 mil mdp en primer trimestre

Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó una pérdida neta de 45.9 mil millones de pesos durante el primer trimestre de 2026, su peor arranque de año desde 2020, en medio de una coyuntura marcada por ajustes en su estrategia energética, cuestionamientos ambientales y un entorno internacional volátil en el mercado de hidrocarburos.

De acuerdo con su primer informe trimestral del año, la petrolera atribuyó el resultado negativo a una caída en ventas, mayores deterioros de activos, menores ingresos en otros rubros y un incremento en el costo de instrumentos financieros derivados, además de una pérdida cambiaria. 

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“Este resultado se explica principalmente por menores ventas, mayor deterioro de activos fijos, menores otros ingresos, así como por un mayor costo por instrumentos financieros derivados y una pérdida cambiaria”, dice Pemex en su reporte de resultados.

Pemex arranca 2026 con pérdidas de 45.9 mil mdp en primer trimestre
Pemex reportó una caída en sus ventas. Foto: Cuartoscuro.

Sin embargo, la empresa destacó una reducción de su deuda financiera a 79 mil millones de dólares, lo que representa una disminución de 7.3% respecto al cierre de 2025 y su nivel más bajo desde 2014.

La petrolera subrayó también que “Pemex fortaleció su liquidez y avanzó en un manejo ordenado de sus pasivos”, lo que indica ha permitido que el costo financiero de la deuda disminuyera un 13.4%.

Asimismo, a nivel operativo, Pemex reportó un ligero incremento en la producción de hidrocarburos líquidos (2.3%) y gas (12.1%), así como un avance en la refinación.

En el primer trimestre de 2026, el Sistema Nacional de Refinación procesó en promedio 1.14 millones de barriles diarios de crudo, lo que representa un aumento de 22.2% respecto al mismo periodo de 2025. Este mayor procesamiento se tradujo también en un incremento de 21.9% en la producción de petrolíferos, que alcanzó 1.11 millones de barriles diarios.

Un viraje en la postura frente al fracking

No obstante, los resultados financieros llegan en un momento de redefinición estratégica. En semanas recientes, el gobierno federal ha abierto la puerta a la exploración mediante técnicas de fractura hidráulica (fracking), un giro relevante frente a la postura restrictiva que predominó en el sexenio anterior. 

Un análisis reciente advierte que Petróleos Mexicanos destinará más de 15 mil millones de pesos en 2026 a proyectos vinculados con fractura hidráulica en estados como Veracruz, Puebla, Tamaulipas y Nuevo León, a través de programas como Aceite Terciario del Golfo, Burgos e Integral Veracruz. 

El señalamiento central apunta a la magnitud del gasto público involucrado y a la falta de claridad sobre el alcance de estas actividades, así como sobre sus impactos en recursos como el agua y en los territorios donde se desarrollan.

Y es que el debate va más allá del presupuesto: especialistas y organizaciones cuestionan si esta apuesta fortalece realmente la soberanía energética o, por el contrario, profundiza riesgos financieros, ambientales y sociales. 

Entre las preocupaciones destacan el posible aumento en el endeudamiento de la petrolera, la opacidad en algunos proyectos y la eventual apertura a esquemas de participación privada mediante contratos mixtos. En un entorno de presión fiscal y transición energética global, la expansión del fracking reabre la discusión sobre el modelo energético que México busca consolidar.

Esto se enmarca en un contexto de presiones para aumentar la producción y reducir la dependencia de importaciones, pero también ha reavivado preocupaciones ambientales y sociales.

El derrame de Pemex

Este contexto se agrava por el reciente derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, que ha incrementado el escrutinio sobre Petróleos Mexicanos. Un grupo interinstitucional confirmó a mediados de abril que el incidente, ocurrido en febrero en la zona de Abkatun Cantarell, fue provocado por una fuga en un oleoducto y ocultado por áreas operativas. Imágenes satelitales documentaron la expansión de la mancha, que alcanzó decenas de kilómetros y llegó a las costas de Veracruz.

La investigación interna reveló fallas operativas y ocultamiento de información, incluyendo retrasos en el control de la fuga y la negativa inicial de reconocer el derrame. Como resultado, tres altos mandos fueron separados y se presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República, informó el director de Pemex.

En el plano internacional, la petrolera mexicana enfrenta además un entorno desafiante, con precios del crudo sujetos a la incertidumbre geopolítica y a la evolución de la demanda global, así como a la transición energética en economías desarrolladas. 

Pemex arranca 2026 con pérdidas de 45.9 mil mdp en primer trimestre; presume menor deuda y mayor refinación
Fuga en oleoducto de Pemex provocó derrame en el Golfo de México. Foto: Cuartoscuro.

La empresa defendió que, pese a la pérdida reportada, su desempeño operativo muestra señales de mejora, con un EBITDA de 118 mil millones de pesos y un margen de 32%, por encima del promedio del sector. 

Según la compañía, estos avances, junto con el proceso de desendeudamiento, sientan las bases para estabilizar sus finanzas en el mediano plazo, aunque persisten dudas sobre la viabilidad de su modelo en un entorno energético en transformación.

“Los resultados del 1T26 reflejan avances en la estabilización de la plataforma productiva, una gestión financiera orientada a preservar la liquidez y mejorar el perfil de pasivos … sentando bases sólidas para una operación más eficiente y sostenible en el mediano plazo”, concluye Pemex.

En el plano internacional, el repunte en los precios del petróleo derivado de tensiones geopolíticas en Medio Oriente ha añadido presión al entorno energético de México. El encarecimiento del crudo, impulsado por conflictos y disrupciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, ha elevado la volatilidad en los mercados y generado efectos mixtos para el país: por un lado, mayores ingresos petroleros potenciales; por otro, presiones sobre la inflación, el tipo de cambio y el costo de los combustibles.

Ante este escenario, el gobierno federal ha optado por mecanismos de contención para evitar impactos abruptos en los consumidores, como la renovación de acuerdos con el sector gasolinero.

Esta semana la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un acuerdo con el sector gasolinero para estabilizar el precio del diésel en torno a los 27 pesos como parte de un esfuerzo conjunto para contener la inflación y proteger el poder adquisitivo. De acuerdo con la mandataria, reducir el precio del diésel es una medida temporal frente a la volatilidad internacional. 

“De no haberse logrado este esfuerzo conjunto con el sector privado, el costo del combustible estaría […] sobre 35 pesos el litro”, dijo la presidenta.

El esquema, de carácter voluntario, busca amortiguar el impacto del encarecimiento global del petróleo mientras persistan las presiones externas.