Haidé Serrano · 23 de octubre de 2026
Las recientes modificaciones impuestas a la Modalidad 40 (Continuación Voluntaria del Régimen Obligatorio) representan un impacto desproporcionado y diferenciado para la fuerza laboral de Quintana Roo, particularmente quienes participan en la industria turística, señaló en entrevista para Animal Político Quintana Roo, Verónica Alejandra Monsiváis Ramos, especialista en pensiones bajo la Ley 73 y Ley 97.
Aunque la reforma se presenta a nivel federal bajo el argumento de poner fin a las llamadas “pensiones doradas” y evitar abusos de financiamiento, en los hechos desmantela la única vía de rescate pensional que tenían miles de empleados del sector turístico, explicó.
“Durante décadas, estos trabajadores han estado sujetos a esquemas de simulación laboral, subregistro y contratos que reportan el salario mínimo ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)”, recordó Monsiváis Ramos.

En la industria hotelera y gastronómica de destinos como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, el grueso de los ingresos reales no proviene del sueldo, sino de las propinas. Sin embargo, al no integrarse legalmente estas percepciones al Salario Base de Cotización (SBC) para efectos de seguridad social, las empresas han mantenido históricamente a su personal registrado con ingresos mínimos.
Monsiváis Ramos, quien es agente certificada en seguros, advierte que las recientes disposiciones afectan más a la fuerza laboral de Quintana Roo. “Aquí se usó mucho el tema del outsourcing durante muchos años, y todavía se utiliza. Este método se basa en ponerte el salario mínimo”.
Bajo el régimen previo de la Ley 73, la Modalidad 40 permitía a los trabajadores compensar ese castigo histórico realizando aportaciones voluntarias elevadas durante sus últimos cinco años de vida laboral, las últimas 250 semanas cotizadas, calculando así una pensión digna acorde a su nivel de vida real. Con las nuevas restricciones, el tope salarial para inscribirse queda atado de forma estricta al último salario de cotización registrado con el patrón más el valor de una UMA.
“Como los salarios son bajos, aunque se hable de que son muy altos, pero se habla que son altos porque se suman con las propinas, pero las propinas no aparecen en tu registro de semanas cotizadas como un salario base de cotización con el cual tú defines la pensión. Por supuesto que va a haber una afectación grande en la zona porque piensa cuánta gente trabaja así, es la gran mayoría de la gente”, lamentó Monsiváis Ramos.

“No poder acceder a eso significa pensionarte con la mínima garantizada. Si tú tienes 300 pesos de salario más una UMA, la verdad es que tu incremento es ridículo; no te suma realmente nada y vas a tener pensiones en vez de ser de 5 mil o 7 mil pesos, pues de 8 mil, pero no más. Antes, la pensión podía subir de 10 mil o de 12 mil a 20 mil–40 mil pesos”, detalló.
La afectación en los bolsillos de las personas trabajadoras en Quintana Roo no termina en el tope salarial; también golpea de lleno la naturaleza temporal de su economía. Al depender directamente de las temporadas altas y bajas del turismo, miles de colaboradores sufren bajas constantes y vacíos en su historial de cotización.
Tradicionalmente, las personas trabajadoras utilizaban la retroactividad para cubrir los meses o años de inactividad pidiendo financiamientos o invirtiendo sus ahorros. Con el nuevo marco, la retroactividad queda cancelada: la inscripción sólo surte efecto a partir de la fecha de solicitud, perdiéndose irremediablemente los periodos no cotizados.
Muchos exempleados turísticos transitan hacia el autoempleo o pequeños negocios propios. La nueva regulación impide pertenecer simultáneamente al esquema de independientes y a la Modalidad 40.

Monsiváis Ramos subraya cómo esta medida trunca las rutas de regularización: “Antes se podía usar la Modalidad 10 para entrar en vigencia de derechos y después pasar a la Modalidad 40; esta posibilidad también se truncó con el pretexto de que la Modalidad 10 te da seguros de salud y maternidad y estar en mejores condiciones… Ahora puedes hacer sólo Modalidad 10, pero obviamente va a ser mucho más cara que la Modalidad 40, y también es una forma en que el gobierno se va a hacer de muchos mayores recursos”.
Ante este escenario adverso, la especialista y los análisis normativos plantean las siguientes pautas de acción para proteger el patrimonio pensional:
—Auditar de inmediato el salario registrado: Utilizar la aplicación móvil IMSS Digital o el portal institucional para descargar el Reporte Personalizado de Cotización en el IMSS (RPCI) y el historial de semanas cotizadas. Es indispensable cotejar que el Salario Base de Cotización corresponda a la realidad y no al mínimo institucional.
—Exigir la integración salarial y denunciar irregularidades: Frente a esquemas abusivos de outsourcing o subdeclaración, acudir a las vías de aclaración patronal y, de ser necesario, presentar la denuncia correspondiente ante el IMSS (vía telefónica al 800 623 23 23 o al correo denuncia.enlinea@imss.gob.mx) para forzar el reconocimiento del salario real antes de causar baja.
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—Acelerar la planificación y diversificar el ahorro para el retiro: Como subraya Monsiváis Ramos, “la pensión se paga con dos temas: con tiempo y con dinero. Entre más grande, más dinero tienes que invertir; entre más joven, menos dinero tienes que invertir”. Es indispensable no depender exclusivamente de la pensión pública y abrir instrumentos complementarios como Planes Personales de Retiro (PPR) o fondos de inversión independientes.
—Verificar la vigencia de derechos: Aquellos trabajadores que ya se encontraban dados de alta y pagando sus cuotas de Modalidad 40 antes de la entrada en vigor de las nuevas disposiciones conservan sus condiciones pactadas previamente. Quienes aún no lo hacen deben evaluar de manera urgente si califican bajo las reglas de transición y calcular la viabilidad financiera de esquemas alternativos como la Modalidad 10.