México y las deudas pendientes que tiene con los sueños de sus atletas

Gabriel Ruiz · 25 de agosto de 2026

México y las deudas pendientes que tiene con los sueños de sus atletas

En México no existe una cifra oficial que permita saber cuántos deportistas han abandonado su carrera por falta de recursos económicos. No hay un registro que contabilice a quienes dejaron de competir porque una beca no alcanzaba, perdieron un patrocinador o sus familias ya no pudieron cubrir los gastos.

Lo que sí existe es un problema reconocido por las propias autoridades. El Programa Nacional de Cultura Física y Deporte 2026-2030 señala que los apoyos económicos para atletas pueden ser inconstantes y advierte desigualdades en infraestructura y deficiencias en servicios médicos, psicológicos y nutricionales.

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El alto rendimiento cuesta mucho más que una beca

Llegar al alto rendimiento implica mucho más que entrenar. Un atleta necesita entrenador, equipo especializado, alimentación, fisioterapia, atención médica, viajes, hospedaje, campamentos y competencias.

Para 2026, la CONADE estableció un Programa Anual de Alto Rendimiento con la meta de beneficiar a más de 10 mil atletas y participar en más de 300 eventos internacionales. También contempla apoyos económicos mediante becas y servicios de alimentación, hospedaje e instalaciones.

El Gobierno de México informó además que destinó mil millones de pesos a la preparación y clasificación de deportistas durante las primeras etapas del ciclo rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, sin embargo la pregunta permanece: ¿qué sucede con quienes necesitan dinero para llegar al nivel en el que pueden recibirlo?

Los atletas que representaron a México en Santo Domingo 2026 son el producto de un programa estructurado que no siempre resulta estable y depende de sus resultados
Foto: X @COM_Mexico

¿Cuántos se han retirado por falta de dinero?

La respuesta es incómoda y triste: no se sabe. No existe una base de datos pública de la CONADE, el Comité Olímpico Mexicano o las federaciones nacionales que registre cuántos atletas abandonaron su carrera específicamente por falta de recursos económicos.

Lo que sí existen son casos documentados de deportistas que han denunciado falta de apoyo, tuvieron que financiarse por su cuenta o vieron modificada su carrera por las condiciones económicas e institucionales.

La ausencia de una estadística también dice algo sobre el problema: México mide a quienes llegan, pero no necesariamente a quienes se quedan en el camino.

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Paola Pliego y una carrera marcada por el conflicto

Uno de los casos más recordados es el de la esgrimista Paola Pliego, quien quedó fuera de los Juegos Olímpicos de Río 2016 después de un falso positivo por dopaje que posteriormente fue atribuido a un error del laboratorio. Después de años de conflicto con autoridades deportivas, decidió representar a Uzbekistán.

En 2024, pasó a la historia como una de las pocas atletas que le ganó a la CONADE en los juzgados tras obtener 15 millones de pesos por daño moral producido ante esa exclusión. 

Su caso no puede clasificarse como un retiro por falta de dinero, pero sí muestra cómo los problemas institucionales pueden terminar provocando que una deportista deje de competir por México. La propia atleta señaló en diferentes ocasiones la falta de respaldo que enfrentó durante su carrera, al grado que terminó por cambiar de país para representar en competencias internacionales.

Paola Pliego fue víctima de la burocracia deportiva en México
Foto: X @PaolaPliego

Las nadadoras que tuvieron que buscar dinero… y hasta vender sus trajes

Otro de los episodios que expuso las dificultades económicas del deporte mexicano ocurrió con la selección de natación artística. En 2023, las integrantes del equipo denunciaron la falta de apoyos y tuvieron que buscar alternativas para financiar sus competencias internacionales, desde la venta de productos hasta campañas para conseguir recursos.

Pero la polémica subió de tono cuando Ana Gabriela Guevara, entonces titular de la CONADE, respondió a las deportistas y aseguró que podían recurrir a distintas formas para obtener dinero, incluida la venta de sus propios artículos personales. “Vendan calzones, trajes de baño, lo que sea”, respondió la funcionaria, una frase que dejó claro cómo en México, el apoyo no es incondicional.

El equipo terminó encontrando respaldo de la iniciativa privada para poder viajar y competir. Sin embargo, el episodio dejó una pregunta difícil de ignorar: ¿por qué atletas de alto rendimiento tuvieron que buscar formas de vender productos para poder representar a México?

Más allá de las declaraciones de Guevara, el caso exhibió uno de los problemas centrales del deporte mexicano: cuando los recursos institucionales no alcanzan, la responsabilidad de conseguir el dinero puede terminar recayendo directamente en los atletas y sus familias.

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Santiago Ramos: cuando los resultados tampoco garantizan continuar

El caso más reciente es el del piloto mexicano Santiago Ramos, quien a los 22 años, anunció su retiro del automovilismo profesional después de competir en la FIA Fórmula 3 tras tener una destacada temporada en 2025, con dos victorias y un podio. Posteriormente no encontró las condiciones necesarias para continuar dentro de los monoplazas y decidió poner punto final a su trayectoria.

Su caso tampoco debe presentarse como un retiro exclusivamente provocado por falta de apoyo económico si el propio piloto no lo ha definido así. Sin embargo, refleja la realidad de una disciplina en la que los presupuestos y patrocinadores son fundamentales para mantener un asiento.

La pregunta vuelve a aparecer: ¿cuántos deportistas con resultados y talento no llegan al siguiente nivel porque simplemente no pueden financiarlo?

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El dinero privado puede ser la diferencia

La iniciativa privada aparece entonces como una pieza fundamental. Dentro de su Programa Anual de Alto Rendimiento 2026, la CONADE presentó “Misión País”, un fondo y alianza con empresas para impulsar al deporte mexicano rumbo a las principales competencias internacionales.

El apoyo privado puede cubrir necesidades que una beca no siempre alcanza: viajes, campamentos, equipo, preparación especializada, recuperación o nutrición.

Para un atleta que está entre continuar o abandonar, un patrocinio puede significar algo más que dinero: tiempo para seguir desarrollándose.

El costo de perder un talento

Cuando un deportista abandona a los 18, 20 o 22 años porque no puede financiar su carrera, México pierde la posibilidad de conocer hasta dónde podía llegar. Detrás de cada atleta existen años de entrenamiento, competencias juveniles, entrenadores e inversión.

Por eso, la discusión no debería limitarse a cuánto dinero se entrega después de ganar una medalla. También debería preguntarse cuánto cuesta evitar que un talento abandone antes de tener la oportunidad de conseguirla.

México sabe cuántos atletas busca apoyar y cuánto dinero destina al alto rendimiento. Lo que todavía no sabe es cuántos talentos dejó de ver porque no pudieron pagar el siguiente paso.