Paula Paredes S. · 30 de junio de 2026
Si algo ha dejado el Mundial 2026 son sorpresas.
Selecciones que llegaban como favoritas han visto cómo equipos considerados “pequeños” les plantan cara y demuestran que en el futbol, la historia no siempre está escrita.
Paraguay protagonizó uno de esos momentos al eliminar a Alemania y dejarla fuera de los octavos de final.
Más allá de la euforia por el triunfo, la hazaña y las declaraciones de su técnico, Gustavo Alfaro, dejaron una reflexión que trasciende el resultado: la capacidad del futbol sudamericano para competir, desafiar jerarquías y recordar que el talento y la convicción pueden romper cualquier pronóstico.
Además de las publicaciones y los memes que celebraron la victoria de un país latinoamericano sobre una potencia europea, desde anoche también se viralizaron las declaraciones del técnico paraguayo, Gustavo Alfaro.
Y no fue únicamente por el resultado o por hablar de futbol, sino por la reflexión que hizo sobre lo que significa competir desde Latinoamérica, cosa con la que todos pudimos empatizar y por eso hasta ahora seguimos celebrando el triunfo de Paraguay aunque estemos en México.
En su intervención habló de los sacrificios, las desigualdades y las dificultades que enfrentan muchos futbolistas de la región para llegar a la élite.
“Yo les decía, los que tenemos enfrente están formados en academias de primer nivel en Europa, nosotros venimos de la tierra colorada, la camiseta que tenemos son las franjas de la tierra colorada, jugando descalzo en esa tierra, con los sacrificios de los padres para tratar de llevar a los chicos a que puedan entrenar y que con el esfuerzo de los padres muchas veces haciéndose cargo de cosas porque no le alcanza la plata para llegar a fin de mes, para que los chicos y sus hijos puedan cumplir los sueños” dijo en la rueda de prensa “El profe” Alfaro.
Pero, sobre todo, destacó la resiliencia y la fortaleza que caracterizan al deporte latinoamericano, una capacidad de sobreponerse a la adversidad que, según sus palabras, va mucho más allá de lo que ocurre dentro de la cancha.
“Lo hacen con esfuerzo, con renuncias, con privaciones y, muchas veces, en silencio. Ese es el lugar del que venimos.Eso no significa que hayamos ganado por venir de la tierra colorada ni que ellos hayan perdido por haberse formado en otro contexto. En absoluto. Ojalá nosotros también pudiéramos contar con los recursos, las infraestructuras y el nivel de desarrollo que ellos tienen. No es casualidad que luzcan cuatro estrellas en el escudo”
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Aún con todas las dificultades, Alfaro habló de no negar el origen ya que ahí está la escencia de todo.
“Jamás renegaré de mis orígenes, porque son los que nos definen como personas y como selección. Ahí está la esencia de todo. Si tuviera que explicar esta victoria, lo haría de esa manera:
Ha sido una demostración absoluta de amor propio y de convicción. Una mezcla de sangre, sacrificio y utopía que hizo posible lo que parecía imposible. Sin ninguna duda, es la victoria más importante de mi carrera como entrenador. Por eso les di las gracias a los jugadores.
Gracias por regalarme una noche inolvidable. Hubo un momento en el que me quedé contemplando el estadio porque no me alcanzaban los ojos ni los sentidos para asimilar todo lo que estaba viviendo: el ambiente, el sentimiento y el inmenso amor que este equipo demostró por la selección.Para mí, sin ninguna duda, ha sido la victoria más grande de mi vida. Y ojalá sea solo la primera de muchas más”.
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Después del juego, el técnico también uso sus redes sociales para hablar de las diferentes formas de llegar a un objetivo: tener y construir.
“Las potencias juegan desde las certezas, con planteles colmados de élite, basando su confianza en la regularidad y el peso de los nombres. Nosotros, en cambio, jugamos desde la ilusión. Nuestra fuerza no nace de un libreto ya escrito ni de un favoritismo en los papeles; nace de la incertidumbre linda y de esa adrenalina pura que surge al ponernos nuestra camiseta.
Como entrenador, mi obligación es mirar la foto completa. Hay selecciones con una jerarquía individual acostumbradas a estas contiendas; tienen la expectativa matemática de ganar porque la lógica los avala. Nosotros llegamos desde otro lugar: desde la construcción diaria. No tenemos certezas, tenemos el desafío gigante de hacer el Mundial que el país sueña y espera. Las victorias nunca se pueden garantizar, pero las actitudes sí. Vamos a respetar la identidad histórica de nuestro fútbol.
Dejamos la pasión para las tribunas; nosotros en la cancha pondremos el corazón, la disciplina, el esfuerzo, nuestro talento, la garra y la humildad para que ese deseo se convierta en realidad.”
Finalmente, dijo que aunque la lógica se respeta, el futbol no siempre la tiene: “Estamos listos. Con el corazón lleno de su amor, de su apoyo y de una emoción que desborda”, concluyó.
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