Cecilia Franco · 21 de octubre de 2026
La falta de agujas, jeringas y medicamentos, junto con la sobrecarga laboral y los gastos que deben cubrir las familias, fueron algunas de las problemáticas denunciadas por trabajadores y pacientes del Hospital General de Tijuana que protestaron el martes en las afueras de las instalaciones.
La enfermera Gabriela Ordoño señaló que el desabasto afecta distintos medicamentos y materiales necesarios para la atención de los pacientes. “Cuando no nos falta el omeprazol, nos falta el antibiótico, nos falta [medicamento] para dolor, nos falta siempre algo. Siempre faltan una o varias cosas. Nunca estamos completos”, expresó. Añadió que incluso han enfrentado la falta de agujas para aplicar medicamentos.
La escasez también se siente en el personal y representa una dificultad para los trabajadores. Ordoño explicó que en el área de urgencias puede tener hasta 12 pacientes a su cargo,

Mientras que Hortencia, otra enfermera del hospital, señaló que las vacantes que dejan las jubilaciones o ausencias no siempre se cubren con nuevas contrataciones. Según las trabajadoras, esta situación incrementa la carga laboral y dificulta la atención.
Una de las pacientes afectadas es Ana Luisa Olivar Ramos, quien relató que tenía programada una cirugía para las 6:30 de la mañana, pero el procedimiento fue cancelado porque no había suturas. Explicó que llegó desde temprano, fue internada y preparada para la intervención, pero finalmente le solicitaron comprar una caja de suturas con agujas. La cirugía fue reprogramada para noviembre, con fecha prevista para el día 17.
“Ahí estoy desde las 5 de la madrugada, me internaron, me picotearon toda y ahorita ya salieron que siempre no, que porque no hay insumos, que no hay suturas”, relató.
Por su parte, Norma Riveros, madre de una paciente de 25 años con una enfermedad pulmonar autoinmune, denunció que su familia ha tenido que pagar estudios de laboratorio fuera del hospital, con costos de entre 7 mil y 9 mil pesos. Para cubrir los gastos, explicó, han organizado rifas y empeñado pertenencias. La mujer señaló que la falta de recursos económicos puede dificultar que otras familias consigan los estudios y medicamentos que necesitan sus pacientes.
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Además de exigir el abastecimiento de insumos y la contratación de personal, los trabajadores solicitaron un periodo de desintoxicación de dos semanas, adicional a sus vacaciones. “Es un descanso, es lo que nosotros como personal que estamos directamente con pacientes contagiosos de alto riesgo, debido a la exposición a enfermedades infecciosas, necesitamos”, mencionó una de las enfermeras.
Indicaron que han presentado oficios ante sus directivos y autoridades, pero aseguraron que no han recibido una respuesta satisfactoria.