Cecilia Franco · 16 de octubre de 2026
El deslizamiento de tierra en la colonia 3 de Octubre, en Tijuana, ha avanzado seis metros de profundidad desde el lunes hasta este jueves, mientras las familias afectadas reciben apoyos, pero continúan sin certezas sobre el futuro de sus viviendas y las medidas para frenar el movimiento del terreno.
Aunque algunos vecinos reconocieron que las familias han recibido ayuda, persiste la incertidumbre sobre las soluciones a largo plazo, las posibles reubicaciones y la recuperación de su patrimonio. Los afectados también plantearon la contratación de un dictamen independiente para determinar las causas del deslizamiento y establecer posibles responsabilidades.
Los vecinos señalaron que las lluvias agravaron un problema que, aseguran, habían reportado desde hace aproximadamente un año a la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT), debido a fallas en la tubería y filtraciones de agua. Por ello, responsabilizan al organismo por la falta de atención oportuna, aunque estas acusaciones deberán ser esclarecidas por las autoridades correspondientes.

Reina García, vecina de la zona, explicó que el movimiento del terreno se intensificó el lunes, después de varios días en los que escucharon tronidos y sintieron vibraciones en el piso. En cuestión de horas, el desnivel de la calle pasó de aproximadamente 10 o 20 centímetros a cerca de un metro, mientras las viviendas comenzaron a presentar daños graves.
La afectada señaló que una de las casas colapsó por completo y que otras también presentan daños en sus patios y estructuras, por lo que algunas familias tuvieron que salir de sus hogares sin alcanzar a rescatar todas sus pertenencias. Entre los objetos que quedaron dentro de las viviendas también hay jaulas con aves, gatos y una perra con sus cachorros, cuya extracción representa un riesgo debido a la inestabilidad del terreno.

Sonia Ivet, una de las vecinas afectadas, advirtió que el problema no se limita a las casas ubicadas en la parte más visible del deslizamiento, pues aseguró que en la zona baja también hay grietas en la calle y terrenos que continúan cediendo. Además, pidió que las autoridades revisen las viviendas cercanas, ya que, afirmó, algunas familias no han sido tomadas en cuenta en las gestiones de apoyo debido a que se encontraban trabajando cuando se realizaron las primeras visitas.
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Otro de los reclamos de los residentes es la reparación de la vialidad, considerada una conexión importante para quienes viven en el sector y para estudiantes que acuden a planteles de primaria, secundaria y preparatoria cercanos. Uno de los afectados advirtió que, si la calle termina por colapsar, las familias de ambos lados podrían quedar sin un paso seguro, incluso si las lluvias vuelven a presentarse.
La preocupación y desesperación de los vecinos de la calle Punta Arenas crece al no poder rescatar a los perritos, gatitos y aves que se encuentran aún en las viviendas colapsadas. La frustración es evidente al tratar de ingresar a las viviendas y darse cuenta que es un peligro escuchar crujidos y rechinidos de las viviendas.

Tratando de rescatar algunas de sus pertenencias, entre arneses y escaleras improvisadas, los vecinos intentan ingresar a sus viviendas mientras arriesgan su vida con tal de sacar algo de su patrimonio en el cual invirtieron por más de 30 años y de donde sólo tuvieron tiempo de salvar lo necesario. Vecinos de otras calles afectadas también sienten la preocupación de lo que sucederá con sus casas ante el riesgo: la presión y la impotencia de no poder hacer nada para salvar su hogar.
En casas de campaña es como pasan la noche algunos de los habitantes de las casas dañadas, para cuidar lo que queda de ellas y evitar que ladrones y oportunistas ingresen a robar parte de sus memorias y su historia.

Manteniéndose unidos, los afectados tratan de pasar los días mientras llega la solución, que se suma al pesar de dejar a sus mascotas atrapadas en lo que hasta hace unas horas eran sus hogares, por no tener las herramientas necesarias para poder rescatarlas de lo que queda de sus refugios.