Tijuana: Lluvias agravan posibles deslizamientos y ponen en riesgo viviendas

Cecilia Franco · 13 de octubre de 2026

Tijuana: Lluvias agravan posibles deslizamientos y ponen en riesgo viviendas

Las lluvias registradas en los últimos días por el paso de la tormenta tropical Rachel agravaron el deslizamiento de tierra en la calle Punta Arena, en la colonia Anexa Sánchez Taboada, donde alrededor de 20 viviendas se encuentran en riesgo por el movimiento del terreno y las afectaciones en el pavimento. Vecinos de la zona señalaron que las grietas se extendieron durante las precipitaciones y que el agua comenzó a salir nuevamente del suelo, lo que incrementó el temor de que sus casas colapsen.

Enelva Herrera Miranda, residente de la zona desde hace aproximadamente 40 años, explicó que el problema comenzó hace cerca de un año, cuando una coladera empezó a expulsar aguas negras. La vecina afirmó que desde hace seis meses han solicitado atención a la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT); sin embargo, aseguró que las visitas no se han traducido en una reparación definitiva. 

“Ponían plazo de 15 días, 10 días. Nada más, es lo que hacen”, expresó sobre las respuestas que reciben.

Un deslizamiento repentino que destruya sus casas y deje daños humanos es el principal temor de los vecinos de Tijuana.
Foto: Cecilia Franco

La residente indicó que durante las lluvias recientes escucharon ruidos y observaron que el pavimento se abrió más, mientras el agua continuaba saliendo del suelo. Ante el temor de que el terreno siga cediendo, las familias comenzaron a retirar sus pertenencias para evitar perderlas si las construcciones terminan por derrumbarse. Herrera Miranda manifestó su preocupación por la posibilidad de que el agua llegue a las viviendas y agrave los daños.

Fallas geológicas activas y cientos de casas en alerta roja

La vecina señaló que su familia está integrada por cinco personas, entre ellas un bebé de un año, por lo que abandonar su vivienda representa una dificultad adicional. Aseguró que, aunque personal de Protección Civil acudió a la zona y colocó engomados de riesgo, no les han ofrecido un albergue temporal ni un lugar donde permanecer si deben desalojar. “No, pues vamos a tener que buscar refugio”, comentó. También expresó tristeza e inconformidad ante la falta de una solución para las familias afectadas.

El director de Protección Civil de Tijuana, Óscar Jesús Páez, informó que la ciudad mantiene 14 deslizamientos activos y alrededor de mil 400 viviendas con engomados de riesgo, de las cuales aproximadamente 900 están clasificadas en rojo, correspondiente a un nivel de riesgo alto, mientras que las restantes cuentan con clasificación amarilla. Entre las zonas que requieren atención mencionó Sánchez Taboada, Camino Verde, Cumbres del Rubí y Paseos del Vergel.

Respecto a las familias que habitan en zonas de riesgo, Páez señaló que se contempla ofrecer albergues antes de las lluvias y mantener comunicación con los residentes para atender posibles emergencias. Sin embargo, en la calle Puntarena, Herrera Miranda aseguró que las familias afectadas no han recibido ofrecimientos de alojamiento temporal, por lo que tendrían que buscar por cuenta propia dónde refugiarse si deben abandonar sus viviendas. Ante el riesgo de que las precipitaciones agraven las afectaciones, los vecinos solicitaron la intervención de las autoridades municipales y estatales para atender el problema y evitar que más viviendas resulten dañadas.

Vivir entre crujidos: el temor de perder el patrimonio

El movimiento de la tierra ha convertido el descanso de los vecinos en una espera constante. Cada crujido, cada nueva grieta y cada movimiento que perciben en sus viviendas aumenta la incertidumbre de no saber cuánto tiempo más permanecerán en pie. Los cimientos se mueven, el pavimento se abre y el agua vuelve a brotar del suelo, mientras las familias temen que, en cualquier momento, sus casas terminen por ceder. Para quienes llevan décadas viviendo en la zona, no se trata solamente de perder paredes y techos, sino de ver amenazado el patrimonio que construyeron durante años.

Un deslizamiento repentino que destruya sus casas y deje daños humanos es el principal temor de los vecinos de Tijuana.
Foto: Cecilia Franco

La desesperación se hizo visible entre quienes intentaban sacar todo lo posible antes de que el terreno cediera. Ropa, muebles y objetos personales fueron retirados a contrarreloj, mientras otros vecinos se concentraban en poner a salvo a sus animales. Conejos, gallos y perros también formaban parte de aquello que las familias intentaban proteger. Entre las pertenencias que podían cargar y las que tendrían que dejar atrás, surgía otra preocupación, ¿a dónde irían después? Abandonar sus casas significaba dejar no solo un lugar para dormir, sino recuerdos, historias y una vida construida durante años.

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La tensión también se reflejaba en las conversaciones entre los residentes. La incertidumbre, el miedo y la inconformidad por la atención que aseguran haber solicitado durante meses se mezclaban con la preocupación por las viviendas vecinas. Algunos temían que, si una casa colapsaba, el movimiento afectara a las que se encuentran más abajo, cuyos habitantes también necesitaban saber si estaban en peligro. Cada ruido de la tierra los mantenía alerta; cada grieta nueva les recordaba que no podían dar por segura su casa. Mientras el agua volvía a correr por la calle, las familias intentaban rescatar lo que podían, con la angustia de no saber si regresarían a sus hogares ni dónde comenzarían de nuevo.

Deja Rachel 64 incidencias y evidencia daños en vialidades de Tijuana

Las lluvias asociadas a la tormenta tropical Rachel dejaron 64 incidencias atendidas por autoridades municipales entre el sábado 10 y las primeras horas del domingo 11 de octubre, entre ellas 33 inundaciones menores, siete derrumbes o caídas de bardas, siete árboles caídos y seis postes derribados. Al corte del lunes 12, se reportaron nuevos daños en vialidades, incluido el cierre del puente entre el ejido Francisco Villa y Terrazas del Valle por un socavón que dejó un vehículo parcialmente atrapado.

También se reportaron dos desbordamientos de alcantarillas y un vehículo afectado. Durante ese periodo, siete personas fueron rescatadas de una vivienda inundada. El balance oficial abarca únicamente las horas informadas por la dependencia y no incluye necesariamente los incidentes registrados después del domingo por la mañana.

Un deslizamiento repentino que destruya sus casas y deje daños humanos es el principal temor de los vecinos de Tijuana.
Foto: Cecilia Franco

Uno de los casos que volvió a poner en evidencia las condiciones de la infraestructura ocurrió el lunes en el puente que conecta el ejido Francisco Villa con Terrazas del Valle. Cerca de las 05:52 horas, un automóvil quedó parcialmente atrapado cuando una de sus llantas cayó en un socavón. Las autoridades cerraron la circulación para evitar otro accidente. El incidente obligó a interrumpir el paso en una conexión vehicular de la Zona Este.

El deterioro del puente no era un asunto completamente nuevo. De acuerdo con información publicada tras el hundimiento, Protección Civil había detectado daños severos en la estructura durante una inspección realizada el pasado 10 de junio. Vecinos, por su parte, señalaron que el bache existía desde tiempo atrás y que las precipitaciones agravaron las condiciones del pavimento. El antecedente abre preguntas sobre el seguimiento que recibió la estructura después de aquella revisión, aunque la información disponible no permite determinar cuándo debió repararse ni atribuir responsabilidades.

Otro de los puntos afectados fue la colonia Presidentes, sobre la avenida Miguel Alemán, en el cruce con la calle Águila Azteca, donde se reportó un socavón en el tramo descendente de la vialidad. Además, se documentó acumulación de agua en la gaza de incorporación del bulevar 2000 hacia el bulevar Alberto Limón Padilla, en dirección a Otay. Estas afectaciones representan riesgos para los automovilistas y complicaciones para la movilidad, especialmente cuando el pavimento se encuentra debilitado o el agua cubre las condiciones reales de la superficie.

Un deslizamiento repentino que destruya sus casas y deje daños humanos es el principal temor de los vecinos de Tijuana.
Foto: Cecilia Franco

Las consecuencias también se reflejaron dentro de las casas. En Praderas de la Mesa, residentes reportaron que el agua alcanzó hasta dos metros en algunas viviendas y dañó puertas y pertenencias. En Riveras del Bosque, vecinos retiraron lodo, basura, ramas y escombros arrastrados por la corriente. Habitantes de esta última zona señalaron que el agua desciende de Altiplano, Cucapá y Valleverde, y recordaron que las inundaciones ya habían afectado el área en años anteriores.

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El Ayuntamiento informó sobre trabajos de limpieza y desazolve en el canal pluvial de Riveras del Bosque, además de la habilitación de un refugio temporal en la Unidad Deportiva Reforma, con capacidad para más de 100 personas y atención que incluye alojamiento, alimentos, medicamentos y apoyo para mascotas. El gobierno municipal también anunció que prepara un Plan Municipal de Prevención y Atención ante futuras lluvias. No obstante, los daños registrados en viviendas, canales y vialidades evidencian la necesidad de revisar la capacidad de la infraestructura pluvial y dar seguimiento a los puntos vulnerables antes de las siguientes precipitaciones previstas para finales de octubre y principios de noviembre.