Siboney Flores · 6 de enero de 2021
En Facebook una publicación cuestiona el funcionamiento de la vacuna de tipo ARNm contra el COVID-19 y asegura que luego de que una persona se vacune, “dejará de ser humano y pasará a ser un ser transgénico”. Pero, esta información es falsa.
El texto, replicado ciento de veces por usuarios, explica que la vacuna de la COVID-19 “se trata de una terapia genética o manipulación de ADN e incluso un híbrido”.
Parte de las “pruebas” que se dan para asegurar esto, es que “el Arnm artificial (de la vacuna) penetrara en la célula (humana) y (se irá) directo hacia los ribosomas para re-transcribir los aminoácidos, los cuales construirán proteínas extrañas o ajenas a nuestro organismo”.
Luego agregan que “El Ribosoma dispara nuevas proteínas desconocidas para el organismo y el sistema inmune ataca tu propio cuerpo, es lo que se denomina enfermedad autoinmune, hay muchas y no tienen cura… de hecho usted dejará de ser humano y pasará a ser un ser transgénico”.
Aquí te explicaremos paso a paso por qué es información errónea:
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La idea de que dejaremos de ser humanos y pasaremos a ser transgénicos es totalmente errónea. En primera, los humanos no podemos convertirnos ni catalogarnos como “transgénicos”.
De acuerdo con la ONG GreenPeace, se le llama “transgénico” a plantas o animales que han sido creados de manera artificial. Es decir, que les insertaron genes de virus y bacterias, que provienen de vegetales y animales para modificar su genética con el fin de producir una sustancia, hacerlos resistentes a herbicidas, cambiar su color, su sabor o aumentar su proceso de crecimiento.
Lo que hace una vacuna es ayudar al cuerpo a leer el virus y saber cómo responder, pero ello no implica un cambio ni afecta en el tamaño, tacto, gusto, vista o forma de pensar de la persona.
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La vacuna producida por Pfizer y BioNTech, que actualmente es una de las dos aprobadas para su uso en México, sí es de tipo ARNm, tal como lo dice el texto, pero esto no es algo malo, ni implica una modificación.
ARNm significa que es una vacuna fabricada a partir de material genético, ya sea de ADN o ARN del virus que se quiere combatir, en esta caso del coronavirus Sars Cov 2. En ningún momento significa que manipula el ADN del humano.
Según la Universidad de Cambridge, este tipo de vacuna lo que hace es enviar un mensajero. Coloca un poco de la genética del coronavirus y le dice al sistema inmunológico sus características y le enseña cómo combatirlo, de manera que cuando el virus del coronavirus entre, el cuerpo sepa combatirlo.
Es cierto que las vacunas de ARNm no son tan comunes, por lo que es normal tener dudas, pero existen y se ha defendido su funcionalidad e importancia. Parte de esto lo puedes leer en la historia sobre la bioquímica Katalin Karikó, quien presentó aportes fundamentales para crear la vacuna.
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Parte de lo que se difunde es que la vacuna ocasionará nuevas proteínas desconocidas para el organismo, lo que deriva en una enfermedad autoinmune.
De acuerdo al sitio médico de MedlinePlus, una enfermedad autoinmune surge del propio cuerpo cuando por error el sistema inmunitario ataca a las células sanas. Comúnmente esto ocurre por cuestiones hereditarias, pues existen más de 80 enfermedades autoinmunes. Por lo que una enfermedad autoinmune no puede ocurrir por una vacuna.
Una vacuna no puede provocar que una persona sea transgénica, tampoco puede generar una enfermedad autoinmune y no cambiará nada de las características de cada persona, solo ayuda a que el cuerpo pueda identificar el virus y sepa cómo combatirlo.
Cuando surjan dudas sobre el tipo de vacuna a aplicar puedes consultarlo con el médico de cabecera o leer las descripción de la vacuna en el sitio oficial de la farmacéutica.
Recuerda, para que una vacuna exista siempre debe tener ensayos y un alto porcentaje de efectividad. También tuvo que ser aprobada por un comité de científicos para que iniciara su aplicación en el país.