Regina López Puerta · 6 de diciembre de 2023
Desde 2021, cuando se aprobaron y se hicieron públicas las vacunas contra la COVID, se publicaron también los documentos correspondientes de los efectos adversos observados en los estudios. La FDA publicó el 18 de mayo de 2021 la descripción de la vacuna Comirnaty, donde se especifican los efectos adversos observados y la frecuencia con la que se da o se podría dar cada uno.
Un tweet en X que ya cuenta con 1 millón de vistas, asegura que supuestamente Pfizer tenía intenciones de ocultar los documentos sobre los efectos adversos de su vacuna por 75 años. Se trata de desinformación, pues siempre han sido públicos y se han ido actualizando con el tiempo, la última actualización de Pfizer es del 11 de septiembre de 2023.
Para que una vacuna o tratamiento sea aprobado por una institución como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), es obligatorio que monitoree y publique los efectos adversos, según explicó el doctor Carlos Sanders Velez, especialista en farmacología, a El Sabueso.
Además, es necesario que siga el monitoreo por cinco años y regularmente se actualicen los documentos para incluir los nuevos efectos adversos registrados. Aquí puedes consultar las diferentes versiones de los documentos de la FDA, y aquí las versiones de la EMA.
El doctor aclaró que todos los medicamentos y vacunas tienen efectos adversos.
“Si un día te da por buscar paracetamol, por decir, puedes encontrar el sumario con todos los efectos adversos, porque sí los tiene”.
Depende de la salud de la persona cómo puedan presentarse, sin embargo no es cuestión para alarmarse o decir que las vacunas son peligrosas, ya que los más graves suelen presentarse muy rara vez, o incluso existen algunos nombrados en los documentos que aún no se comprueba que están causados directamente por las vacunas COVID.
“Si la vacuna no fuera efectiva pues no la estaríamos aplicando”, declaró. “La gran mayoría de las personas a nivel mundial han recibido por lo menos una dosis de alguna de las vacunas si efectivamente los efectos adversos fueran tan serios, tan notorios, tan catastróficos, estaría reflejado en los hospitales y centros de salud”.
En conclusión, es falso que Pfizer haya intentado ocultar los efectos adversos de su vacuna contra el COVID-19. Todos los medicamentos y tratamientos tienen efectos adversos, y tienen que ser públicos para que pueda ser distribuido al público. Desde 2021, Pfizer publicó los resultados de los estudios, y han seguido monitoreando y actualizando los documentos.